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martes, 30 de septiembre de 2008

Un paraguas para la crisis


Hablo con mi padre de la alarmante crisis financiera. La cantidad de hipótecas sobrevaloradas, el amenazante paro y el reventón de la búrbuja de la economía del ladrillo, como le llaman en España, le tiene muy preocupado.

*Ja ho deia en Josep Pla- me dice mi padre-un banquer és un senyor que et deixa un paraigua quan fa sol i que te´l tornar a agafar quan plou. (*Ya lo decía Josep Pla: un banquero es un señor que te deja el paraguas cuando hace sol y que te lo vuelve a coger cuando llueve).
Y es que en Cataluña, cuando necesitamos un pensamiento filosófico basado en el sentido común, tiramos de Josep Pla.

Anonadada ante la aplastante lógica del comentario de mi padre, busco la cita y, efectivamente, la encuentro en el Quadern Gris, que se publica en forma de blog a los 90 años de haberlo escrito el autor.

Ahora bien, no es el mismo Josep Pla, quien lo dice, sino que él cita a uno de sus interlocutores, Tomàs Gallart, en el café Gervasi. En realidad su interlocutor estaba citando al filósofo del sentido común americano: Mark Twain. El fue quien dijo A banker is a fellow who lends you his umbrella when the sun is shining, but wants it back the minute it begins to rain.

Es decir, que desde principios de siglo (Twain murió en 1910) tanto catalanes como americanos ya sabemos que el sistema capitalista te deja el paraguas solo cuando hace sol, pero aún así, seguimos usándolo como si nunca fuera a llover.

sábado, 27 de septiembre de 2008

Idiomas y fútbol

Aunque no soy aficionada al fútbol, tengo que reconocer que es bueno para aprender idioms. Fíjate sino:

jueves, 25 de septiembre de 2008

Por qué soy feliz

Porque miro las actividades que he realizado estos los últimos días:

1) El domingo estuve en mi club de lectura hablando del libro Sin novedad en el frente de Erich Maria Remarque, un libro espantoso y a la vez quenopuedesdejar, como dicen los americanos, que cuenta con nítidez y sin gestos melodramáticos la vida de los soldados en las trincheras de la I Guerra Mundial. Después de leer el libro le cuesta a uno creer que al cabo de veinte años Alemania volviera a estar en guerra.
El libro fue publicado en 1929 y vendió, en un año, un millón de ejemplares. La filmación del libro apareció en 1930. La película, dirigida por Lewis Stone, consiguió dos oscars y un gran éxito de público. En Berlín, el día del estreno de la película, el creciente movimiento nazi se manifestó ante el cine provocando grandes disturbios. Erich Maria Remarque era la bestia negra del nazismo porque la historia es un alegato antibélico sin necesidad de usar la palabra PAZ ni una sola vez.
Se retiró la película de cartel. Esta fue la primera claudicación del mundo cultural de Alemania al nazismo. El resto ya es historia.

2) El lunes fui a un concierto de música clásica con la Orquesta de Cámara de Rotterdam. Aunque era orquesta de cámara y empezara con Mozart (sinf. 29), el verdadero protagonista del concierto era el órgano, una novedad para mí porque el organista, Geert Bierling, nos obsequió con algunas improvisaciones que añadieron sonidos nuevos a mi repertorio musical.
La media de edad del público presente era de sesenta años. Está claro que la música clásica no atrae al público con menos poder adquisitivo y mucha energía vital.

3) El martes vi la película Redbelt, una película de David Mamet sobre las artes marciales. La película, que tiene un guión muy mametiano, con complots y giros inesperados, ofrece una imagen poco usual del arte marcial. El protagonista es un profesor de jiu-jitsu que eseña a los demás a luchar para defenderse pero el no lucha ni por puntos, ni por deporte, ni por dinero. Un complot del hampa le lleva a una situación donde tiene que olvidar estos principios y luchar por dinero.
En el momento que está a punto de aceptar esta derrota moral, decide retomar el control sobre situación lo cual hace con éxito, consiguiendo así y por carambola, el Redbelt. El cinturón rojo, que es el gran trofeo, solo lo recibe el heredero del gran maestro japonés. El heredero debe encargarse de que el "arte " se mantenga en su forma más pura.
Esta historia no es fantasía. Dentro de otra arte marcial, el Nin-Jitsu, se está dando la misma situación. El maestro japonés está ya en edad de retirarse y tiene que pasar el cetro a un heredero. El más merecedor de tal nombre es un maestro francés, algo que los seguidores japoneses no están dispuestos a admitir sin resistencia. El futuro del Bujinkan, como se conoce a la unión de todas las formas de Nin-Jitsu, está en peligro de extinción si no se pasa el Redbelt a tiempo.

Soy feliz porque puedo vivir en un mundo que me permite vivir estos momentos y tener estos intereses tan variados. gracias a la gran oferta de cultura a mi disposición y gracias a la libertad económica y mental que tengo para disfrutarlo. Y también me hace feliz el poder escribirlo y publicarlo inmediatamente. Todo esto gracias a la técnica a mi disposición.

El plan es, por tanto, seguir por este camino y seguir siendo feliz.

lunes, 22 de septiembre de 2008

El misterio del Moussel Legrain

El día 8 de septiembre Mariùs Serra publicó un artículo en La Vanguardia sobre la campaña publicitaria del gel Moussel. Serra señalaba la nostalgia que provoca el entrañable anuncio de los años sesenta con su famosa sintonía en el sorprendido televidente.


Me pareció un artículo tan acertado que le envié un mensaje comentándole que la manipulación era genial porque el anuncio estaba trucado: el frasco que se muestra en el anuncio es el actual, no el original con el tapón octogonal.

Marius Serra me contestó diciéndome que le había llegado un verdadero alud de correos sobre el tema. Incluso se había puesto en contacto con él la hija del señor Legrain, una doctora que vive en Barcelona. No solo esto sino que además me desveló el misterio del padre del Moussel. ¿Nadie se preguntaba si había un señor Legrain?
Pues sí, existió un señor Henry Legrain que fue el creador del famoso Moussel.

Ahora la compañía está en manos de una multinacional llamada Sara Lee la cual, deduzco por esta genial campaña basada en la nostalgia de la generación con más poder adquisitivo, tiene un gran departamento de márketing que sabe muy bien lo que se hace.

Deben ser americanos.

sábado, 20 de septiembre de 2008

¿Está Google haciéndonos tontos?



Este es el título de un artículo de Nicholas Carr en The Atlantic. Es una muy buena pregunta porque yo misma me reconozco muy bien en las observaciones del escritor sobre el comportamiento lector de personas educadas en el mundo acádemico del texto y el razonamiento científico después de usar Google durante unos cuantos años. Tiene razón: como el dice cada vez me cuesta más leer textos largos para no mencionar libros de cientos de páginas. También me reconozco en la forma de leer fragmentaria: al cabo de dos pantallas, puedo pasar a otro vínculo y de éste al siguiente y no volver nunca más al primero.
Resulta alarmante la idea de que no solo son los estudiantes y alumnado de los colegios los que están leyendo así, sino que los científicos también están siendo guiados por Google en su selección de artículos. Google no llega a todos los archivos de todas las bibiliotecas, y a causa de sus algorimos de búsqueda, pone el artículo más buscado al principio de la página.

Si los científicos están influidos por Google de esta forma no me parece que la razón es que el buscador les haya vuelto tontos, sino simplemente vagos. Que un adolescente, cliente del Rincón del Vago se conforme con una búsqueda superficial en Google es aceptable (y le da trabajo a los profesores porque tienen que enseñar a los alumnos a buscar) pero que lo haga un científico entrenado en la duda metódica me parece más una carencia de conocimientos metodológicos que producto de la estupidez googeliana.

Sin embargo, la afirmación más trascendente del artículo está en la sugerencia del autor de que después de años de trabajar en línea con buscadores el cerebro se ha modificado. Es decir, no es ya ignorancia o vagancia sino que el cerebro ha hecho ciertas conexiones y ha dejado de hacer otras. Un argumento verosímil si vemos como funciona el aprendizaje en general: no es más que conexiones entre células.

Me parece un buen tema para investigar y si alguien sabe si ya se está investigando, me gustaría saberlo.


*Más información se encuentra en el blog de Nicholas Carr y en su libro Big Switch (El gran cambio: de Edison a Google)

martes, 16 de septiembre de 2008

Otros aficionados a Star Trek

No soy yo la única persona sensible aficionada a Star Trek: incluso las más preclaras mentes del mundo de la física disfrutan de esta inteligente fantasía científica y sociológica.
Esta es una de mis escenas favoritas de Star Trek. Cuando el holodeck sea realidad, yo soy la primera en apuntarme.

lunes, 15 de septiembre de 2008

Los números en el cerebro


Esta mañana estaba en migimnasio de Rotterdam haciendo mis ejercicios, cuando a unos pocos metros he oído, entre resoplidos, a alguien contando en español los ejercicios que estaba haciendo. Me ha llamado la atención porque yo hago lo mismo. En el gimnasio cuento los ejercicios en español, y aunque hablo holandés fluidamente, cuando echo cuentas lo hago también en español, para hilaridad de mis colegas holandeses. Pero es que realmente, por muy bien que uno hable un idioma, los números son otra cosa.

Hay investigaciones sobre este tema con resultados sorprendentes. Los niños chinos aprenden antes a contar que los niños ingleses. Según los investigadores puede estar relacionado con el idioma. En chino 21 uno es ¨dos veces diez más uno¨ lo cual no es un concepto que hay que aprender como twenty one o veintiuno.

En Holanda, según los resultados de las evaluaciones nacionales, los alumnos cada vez saben contar menos y tampoco saben escribir si faltas de ortografía. El Ministerio de Educación va a invertir los próximos dos años, diez millones de euros en fomentar las matemáticas y la lengua en los colegios de primaria. Desde hace dos años la carrera de magisterio empieza con un examen de matemáticas y uno de lengua holandesa. La razón es que una gran parte de los maestros salía de la carrera de magisterio sin saber contar a nivel de final de básica.

La razón también puede ser la lengua holandesa, según el estudio arriba mencionado. En holandés, como en alemán, se nombran primero las unidades y después las decenas. Es decir 21 es: uno y veinte. Los holandeses empiezan por escribir las unidades y después la decena, incluso cuando apuntan un número de teléfono. ¿No será esto lo que les cuesta a los alumnos para aprender a contar? Es decir, si se lee de izquierda a derecha y se dicen los números de derecha a izquierda, ¿no es lógico que el cerebro se aturrulle?

Es posible que la lengua influya de tal forma de ver los números que lo que hayamos aprendido de pequeños ya no se puede cambiar porque tendría que colocarse en otra parte del cerebro.

viernes, 12 de septiembre de 2008

La vida imita al arte (del márketing)

Durante el festival de Cannes el director novel Alonso Alvarez Barreda (México) ganó el Short Film Corner con Historia de un letrero.
Este es el corto que dura cuatro minutos y que vale la pena ver hasta el final:


El tema del vídeo, como se puede ver, es la importancia del márketing. Un mismo mensaje dicho de dos formas distintas. La forma que apele a los sentimientos y a la psicología del público tiene mucho más impacto.

Pero el triunfo de Alonso Alvarez duró poco: al cabo de unos días se armó un gran revuelo porque el video parecía ser un plagio de otro vídeo de 30 segundos, Una limosna, por favor, dirigido por el español Francisco Cuenca Alcaraz y que desde 2006 se puede ver en Youtube.



El director español no se sintió muy plagiado porque, como el mismo indicó, esta historia da vueltas por Internet desde hace años y es, prácticamente, una leyenda urbana que se usa en la mayoría de los cursos de márketing. Que el jurado de Cannes no supiera esto hace sospechar que en él no había grandes internautas o gente de marketing.


Después de ver las dos historias seguidas, el corto español me parece una anécdota divertida y el corto mejicano me lleva más lejos. En La historia de un letrero se ha añadido un lenguaje poético que ralentiza la historia y que le añade suspense. Los personajes están muy bien dibujados, resaltando la diferencia de clases de los dos protagonistas de forma contundente.
Este vídeo entra en un bucle en el que el mensaje se repite en la realidad. En los dos vídeos se dice lo mismo pero no de la misma manera. Y la versión que apela a los sentimientos y a la psicología del espectador es la que impacta más.

lunes, 8 de septiembre de 2008

Hablar idiomas y salud

Hoy me ha llegado este notición por Internet (gracias, Marta) y no se lo quiero negar a nadie.

Puede salvar vidas.

Nota Médica

En Japón, donde se consumen muy pocas grasas, el índice de ataques al corazón es menor que en Inglaterra y Estados Unidos.

Por otro lado, en Francia, donde se consumen bastantes grasas, también el índice de ataques al corazón es menor al de Inglaterra y Estados Unidos.

En la India , donde no se se bebe vino tinto, el índice de ataques al corazón es menor que en Inglaterra y Estados Unidos.

En España, donde se bebe muchísimo vino tinto y se come chorizo, el índice de ataques al corazón es menor que en Inglaterra y Estados Unidos.

En Argelia, donde apenas se hace el amor, el índice de ataques al corazón es menor que en Inglaterra y Estados Unidos.

En Brasil, donde se hace mucho el amor, el índice de ataques al corazón es menor que en Inglaterra y Estados Unidos.

CONCLUSION:

Bebe, come y jode. ... que parece que lo que mata, es hablar inglés.

sábado, 6 de septiembre de 2008

miércoles, 3 de septiembre de 2008

El verbo al final


Edificio de las Naciones Unidas en Nueva York

Esta mañana, una amable colega estaba repasando un correoso informe que yo había escrito. Según ella, había una oración demasiado larga con el verbo al final. Me ha dicho: -Cuando llegas al final ya no te acuerdas de qué iba la frase-.
Me ha sorprendido porque la sintaxis es una de las cosas que me ha costado más de aprender del holandés y de las que, tras años de esfuerzo, estoy orgullosa de haber llegado a dominar. Me costó mucho esfuerzo aprender que el holandés, al igual que las otras lenguas germánicas pone el verbo al final cuando se trata de una frase subordinada. Para evitar confusiones intento no alargar las frases, de ahí que me sorprendiera el comentario de mi colega.

Me ha recordado a un señor epañol que conocí hace muchos años que mantenía la teoría de que los holandeses escuchaban en las conversaciones porque tenían que eperar a que el interlocutor dijera el verbo para entender exactamente de qué hablabla y, solo entonces, podían contestar. Este caballero se impacientaba por la parsimonia holandesa ya que él, como buen mediterráneo, prefería entrar lo antes posible en la conversación y mejor si era simultáneamente con el interlocutor.

La, aparentemente, inocente sintaxis germánica puede llevar a problemas más graves que a la descomunicación intercultural. En el juicio de Nuremberg, cuando Goering soltaba largas parrafadas que leía de folios escritos previamente, el intérprete tenía que esperar a oír el verbo para poder traducir, lo cual provocó alguna vez al impaciencia y la desconfianza de Jackson, el fiscal americano, que le estaba interrogando. Goering estuvo diez días declarando. Mi simpatía va al pobre intérprete que tuvo que realizar tal hazaña como pionero.

Intérpretes trabajando durante el juicio de Nuremberg

Porque pioneros fueron estos intérpretes. El juicio de Nuremberg fue innovador en varias cosas, no solo por juzgar por primera vez criminales de guerra. También fue la primera vez que se usó la traducción simultánea. Hasta Nuremberg solo se practicaba la traducción consecutiva. El hablante hablaba cinco minutos, paraba y entonces se traducía el párrafo durante otros cinco minutos. El resultado final es que se necesita el doble de tiempo. En la traducción simultánea, las cuatro lenguas del tribunal (francés, inglés, ruso y alemán) se oían constantemente por los auriculares.


Traductores usando tecnología de IBM durante el juicio. Gentileza de www.ushmm.org

IBM puso esta tecnología a disposición del tribunal sin cargo alguno , combinando así el patriotismo con la fina nariz comercial americana. Gracias al éxito de la interpretación simultánea en Nuremberg, las Naciones Unidas al iniciar su periplo, le encargaron a IBM la instalación del magno sistema de interpretación de la organización. Un buen pedido.

Y todo esto desencadenado por un simple verbo.

martes, 2 de septiembre de 2008

Sirenas


Ayer volvieron a sonar las sirenas a las doce del mediodía como cada lunes primero de mes.

Cuando llegué a Holanda, a principios de los ochenta, las sirenas de alarma me dieron un buen susto: extrañamente no vi a gente corriendo por la calle presa del pánico, ni bolas de fuego arrasando el tranquilo Dordrecht, la ciudad donde yo vivía entonces. Después descubrí que se trataba de un test rutinario del ministerio del interior con el que se comprueba que funcionan las sirenas en todos los ayuntamientos del país.

La costumbre se remonta a después de la guerra. Los holandeses son precavidos y después de la experiencia de la segunda guerra mundial organizaron una red de alarmas en todo el país. Hasta los años noventa las sirenas estaban destinadas a avisar a la población por si bombardeaban los rusos, aunque para muchos holandeses de cierta edad, el verdadero enemigo seguía siendo Alemania. A partir del 2000 las sirenas tienen que avisar a tiempo de cualquier desastre, tipo aviones que caen del cielo, gases envenenados, inundaciones y otros desastares naturales, provocados o no, por ataques terroristas. La cara de la amenaza ha cambiado pero no la amenaza como tal.

Ayer cuando oí la sirena, la de nuevo después de veinte años. -Es verdad, aún probamos las sirenas,- pensé. Y, paradójicamente, al oírla me sentí segura porque las estaban probando pero también me recordaron que el sentido de seguridad en el que vivo es fragil e ilusorio.

Como decían los cínicos holandeses ya hace años: ¨Si los rusos son inteligentes nos bombardearán un lunes primero de mes a las doce de la mañana¨.

lunes, 1 de septiembre de 2008

¡Hagan sitio!



El domingo pasado apareció una larga entrevista en El País con George Steiner.
Steiner, de familia judía persequida durante el nazismo, ha desarrollado su carrera en Estados Unidos y en Europa recordándonos así lo que era el transnacionalismo europeo (es decir, judío) antes de que Europa se volviera loca. Steiner habla y escribe en cuatro idiomas y es un erudito en varios campos, desde la filosofía hasta la crítica literaria.

En la entrevista con Juan Cruz, Steiner lanza un par de provocadoras ideas de esas que te pueden ir rondando durante horas por la cabeza como una mosca que busca una ventana. La idea más inquietante que lanza en la entrevista es su sombrio pronóstico sobre, lo que él llama, la próxima revolución y-o guerra civil.

P: ¿Y la otra revolución?
R: Está por llegar, me da mucho miedo y francamente prefiero no estar vivo. Podremos vivir una media de 120 años. Muy pronto podrán rejuvenecer células. Seremos reemplazables, como el motor de un coche. Hoy, ser un investigador de biogenética es estar subido a una escalera mecánica que va cada vez más rápida. ¿Qué pasará cuando los jóvenes tengan que cuidar y alimentar a tanta gente mayor? La próxima guerra civil puede ser ésta.

P: Parece el tema de una novela de Saramago.
R: De una novela, y de una pesadilla. Los jóvenes de hoy tienen que pagar impuestos, residencias de ancianos, la comida, la casa. Hay cada vez más ancianos. Creo firmemente en el derecho a la eutanasia. Es un horror envejecer sin dignidad. Antes, las familias más o menos se podían hacer cargo de sus ancianos. Pero ya no pueden. Quizá la próxima crisis sea generacional.

P: ¿No la hay ya?
R: No, estamos conteniéndola, hoy los jóvenes no andan por ahí asesinando a los viejos. En ciertas culturas esquimales lo hacen. Cuando llega el invierno, los jóvenes obligan a los mayores a salir de la casa o del iglú, a morir, para que puedan sobrevivir los jóvenes.


Soylent Green. Ahí está. Es lo que me recordó Steiner. Soylent Green (1973), en España titulada Cuando el destino nos alcance, basada en una novela con el alarmante título: ¡Hagan sitio!. Una película oscura que esbozaba un futuro desolador. La sobrepoblación del planeta había acabado con el equilibrio ecológico y, en la escena que más pesadillas provoca de la película, el protagonista descubre que las galletas Soylent Green son, en realidad, restos humanos reciclados.

Truculenta como es la idea de las galletas verdes, no fue esta escena la que me quitó el sueño durante mi adolescencia. Lo realmente angustioso es que, por ley, al llegar a la vejez uno no tiene más derecho a vivir. Al cumplir cierta edad, cada ciudadano recibe una muerte orquestada según su gusto y preferencias.

Leyendo a Steiner volvió a mi memoria la escena de la muerte inducida de Sol Roth. Como ya no existe naturaleza en la tierra ni animales salvajes, esto es lo que él pide ver como telón de fondo a su muerte.



Ya en mi adolescencia, cuando la muerte era lejana y abstracta, me dio más escalofríos la muerte obligatoria que la idea de convertirme en galleta. Desde la perspectiva actual, deduzco que ya entonces intuí que la primera premisa es mucho más plausible y racional que la segunda.
Ahora que el tema de la eutanasia se discute abiertamente, que el envejecimiento de la población empieza a ser algo más que una estadística, ahora que podemos vivir tantos años aunque sea con una salud quebradiza, ahora pues. la despedida de Sol no parece tan ciencia ¨ficción¨como hace cuarenta años.