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sábado, 28 de febrero de 2009

Madame Maigret


Bistro Madame Maigret el 27 de febrero del 2009, Oude Noorden, Rotterdam


Ayer estuve cenando con unos amigos en Madame Maigret, un pequeño y acogedor restaurante en el norte de Rotterdam.

Me gusta comer aquí porque me siento como el comisario Maigret en el comedor de su casa parisina del Boulevard Richard Lenoir, hogar que comparte con su fiel esposa y excelente cocinera, Louise Leonard, conocida para el mundo como Madame Maigret.
Yo también, gracias a Madame Maigret, puedo resolver cualquier problema que se me presente en este salón con empapelado de flores, mientras hablo con mis amigos entre los escargots, el pato con lentejas y el excelente vino que lo acompaña.


Aquí se resuelven grandes problemas

La señora Maigret es una constante en las 78 novelas que se extienden desde el 1931 al 1972. Cuando el inspector llega a casa se encuentra con su esposa con la que come, bebe café y discute los casos que le ocupan. Los platos de que cocina la señora Maigret son del tipo que ahora llamaríamos ¨comfort food¨, la comida tradicional que convierte la casa en un hogar.

Los Maigret se casan en 1913, yéndose a vivir al apartamento del Bulevard Richar Lenoir, que no abandonarán hasta la jubilación del comisario. En esta estabilidad hogareña y sentimental, inusual en otros protagonistas de novela policiaca, radica gran parte de la originalidad y el éxito de Maigret. Simenon está más cerca de la novela negra americana que de la literatura detectivesca británica con mayordomo en la que los cadáveres no sangran y los detectives resuelven los casos como si solucionaran un rompecabezas.
O como dijo Raymond Chandler: la novela negra americana sacó el crimen del salón y lo llevó a la calle, donde le correspondía estar. En este ambiente más cercano a la realidad, la figura del detective es a menudo la de un tipo duro, solitario, incapaz de entablar y mantener relaciones normales, muy involucrado en su trabajo y siempre al borde del peligro. Un estilo de vida muy alejado del convencionalismo de los Maigret.

El comisario Maigret resuelve sus casos pensando, hablando con su mujer, fumando su pipa e intentándose meter en la mente del criminal, un ejercicio muy peligroso si uno no tiene un puerto sentimentalmente estable en el que recalar. Esto hace que las novelas del comisario Maigret estén plagadas de historias de seres humanos de verdad, lo cual hace su lectura universal por lo reconocible de los sentimientos, los impulsos y las frustraciones que analizan.
No hay más que ver la cantidad de actrices que han representado a Madame Maigret en el cine y la televisiónpara tener una idea de la atemporalidad del personaje.


Kinya Aikawa en el Tokyo Maigret Keighi (serie de la televisión japonesa) y Sato Tomomi en el papel de Madame Maigret, « la meilleure interprète du rôle » según Simenon (en www.trussel.com).


El que este restaurante esté en medio de la ciudad portuaria de Rotterdam no es tan extraño como parece a primera vista. Porque lo que muchos aficionados no saben es que en realidad, el famoso inspector parisino, es holandés. O, al menos, nació en Holanda.

La plaza Pijnakker en el barrio Oude Noorden, en Rotterdam, al lado del Bistro Madame Maigret

Durante el interbellum, el escritor Simenon recaló con su barco en Delftzijl, Norte de Holanda, donde escribió la primera novela del inspector Maigret. El pueblo de Delftzijl aparece en alguna de sus novelas. Los holandeses, orgullosos de este protagonismo erigieron una estatua al inspector en el pueblo de su nacimiento. El propio Simenon la inauguró en 1966.

Monumento al Comisario Maigret, en el Damsdiep de Delftzijl, del escultor Pieter d'Hont

Así que cuando van Otterloo, aficionado a las novelas del Comisario Jefe de la Policía Judicial parisina decidió abrir un resturante en Rotterdam, se preparó a fondo leyendo Le cahier de recettes de Madame Maigret de Robert Courtine. En español: Las Recetas de Madame Maigret En este libro se recopilan las recetas que se cocinan y se comen durante la extensa carrera profesional y jubilación del comisario a partir del 1956.




Fragmentos de los libros con las recetas en la pared del local

Eso sí, el restaurante solo está abierto de martes a viernes porque van Otterloo, al igual que el comisario Maigret, se toma su vida privada muy en serio y quiere pasar el fin de semana con la familia. Así que alguien está pensando en resolver algún caso con los pucheros de Madame Maigret, tendrá que hacerlo en un día laboral.


Al final de este artístico vídeo de la estatua en Delftzijl se encuentran fragmentos de las películas y series sobre el Comisario Maigret en diferentes países y épocas.

jueves, 26 de febrero de 2009

¿Crisis?, ¿qué crisis?


La Silla de los Dragones (1917) de Eileen Gray, en el apartamento de Yves Saint-Laurent.
Foto: Christie´s


Hoy leo en el NRC Handelsblad, que en la subasta del siglo, es decir la subasta de las posesiones de Yves Saint Laurent y su compañero Berger, se ha vendido una silla por 22 millones de euros. El total que la subasta ha recaudado hasta ahora es 300 millones de euros.

El precio astronómico que ha llegado a obtener la silla ha despertado el comentario ¨Esto es casi una ordinariez¨, del coleccionista de Warhols, Jose Mugrabi.

La noticia no indica quien es el afortunado (y nunca mejor dicho) comprador de esta pieza. ¿El tío Gilito?

Yo no entiendo nada. ¿No estábamos en plena crisis económica?

miércoles, 25 de febrero de 2009

martes, 24 de febrero de 2009

200 años del nacimiento de Darwin



El Forges de El País del domingo, 22 de febrero del 2009

lunes, 23 de febrero de 2009

Magnus Betnér


Desde hace algún tiempo circula en youtube un vídeo con la actuación del cómico sueco Magnus Betnér en una iglesia metodista. Betnér, él mismo hijo de un pastor protestante, se declara abiertamente ateo, lo cual hace su presentación especialmente interesante por lo que significa de experimento en el terreno de la libertad de expresión. El experimento funciona bien. El público creyente sueco es, aparentemente, capaz de ver con cierta distancia sus creencias religiosas y reírse ante las cínicas interpretaciones que hace Betnér de la Biblia.

En Europa el tema de la libertad de expresión y sus límites está cada día presente. En este mismo momento, en Holanda se discute hasta dónde llega la libertad de expresar las opiniones propias a causa del pleito que una organización islámica le ha puesto a Geert Wilders y su PVV (Partido por la Libertad) por incitar al odio hacia el islam. Inglaterra, además, prohibió la entrada a Wilders en el país por esta misma razón.
En Noruega, tal como informa Josep Coll desde La Vanguardia, se ha estado discutiendo si retirar una ley casi olvidada que penaba la blasfemia contra la religión. Este es un tema que Magnus Betnér trata en su actuación. Tal como él dice en la Biblia no pone que sea pecado blasfemar sino ¨usar el nombre de Dios en vano¨, lo cual quiere decir que decir ¡Dios mío! o ¡Jesús! sería una forma de blasfemia mientras que ¨¡esto es la rehostia!¨ sería perfectamente legítimo.
En España se discute la libertad de expresión de y hacia las creencias religiosas a raíz de la campaña de los "autobuses ateos" que circulan por Barcelona y Madrid. La presencia de eslóganes ateos en el espacio público ha levantado protestas por parte de la iglesia católica y por parte de un gran número de creyentes.

En este contexto es la actuación de Betnér un experimento que hace falta y que, esperemos, se vea cada vez más en los diferentes templos del resto de Europa. El día que un ateo ex-musulmán actúe en una mezquita y los presentes se rían estaremos por el camino de la normalización.

Magnus Betnér ha dejado Suecia por unos meses y está intentando abrirse camino en Estados Unidos. En la bitácora que mantiene para explicar este nuevo experimento se ven algunas de sus actuaciones. El público neoyorquino no responde con la misma distancia y relativismo que el público sueco. ¿Quizás su humor es demasiado europeo?.

La actuación de Betnér se encuentra repartida en partes. La segunda parte es aún mejor que la primera e incluye un intercambio de opiniones al final de la actuación entre el equipo de producción y el pastor de la iglesia metodista donde ha tenido lugar la presentación. Esta parte es también ilustrativa sobre la actitud resignada de la iglesia metodista antes el hecho de que una gran parte de la población no lo sea.

El vídeo está en sueco con subtítulos en inglés que pasan muy rápido. Aviso.



La segunda parte:




domingo, 22 de febrero de 2009

El tesoro de Bruselas

El fin de semana pasado estuve en Bruselas. Sentimentalmente un fin de semana memorable porque encontré un tesoro.

Bruselas es una ciudad afrancesada, bilingüe y llena hasta los topes de funcionarios y políticos europeos.
Cuando pienso en Bélgica recuerdo a Hercules Poirot, el detective de Agatha Christie y Tintín, el personaje de cómic inventado por Hergé. No es de extrañar que dos personajes de ficción sean los más representativos de un país del que, ni los mismos belgas, saben si existe realmente. Lo que es seguro que nadie sabe en este momento es si tienen un gobierno o no. Todas estas aparentes contradicciones no se notan durante una visita de varios días porque el país sigue funcionando con toda (a)normalidad.

Mi anfitriona me llevó a la plaza del Grand Sablon a visitar un mercado de antiguedades que se encuentra allí los fines de semana. Andando por entre las paradas llenas de cachivaches absurdos más o menos ¨chic¨, me topé con este rincón:


- ¡Mil rayos y centellas!-, pensé, - he encontrado El Secreto del Unicornio.

Este libro de mi infancia, que leí y releí cientos de veces, iniciaba su aventura en un mercadillo de segunda mano bruselense, donde Tintín encuentra un galeón que compra para regalar al inefable capitán (¡Mil rayos y centellas!) Haddock. Durante esta aventura, Tintín y Haddock descubren el plano de un tesoro escondido en el mastil de tres barcos idénticos que les llevan a la siguiente aventura: El tesoro de Rackham el Rojo. Dos libros llenos de acción y personajes inolvidables. Steven Spielberg también lo debe pensar así porque está pasándolos a película. El estreno se espera para el año 2011.

Si bien todos los álbumes de Tintín son una fuente de entretenimiento, estos dos en particular lo son especialmente porque empalman con la tradición de la búsqueda del tesoro, un tema mítico que se encuentra en las literaturas de todos los tiempos y todas las culturas. El escapismo de estas dos historias refleja, paradójicamente, la situación en que se encontraban Hergé y Bélgica durante su creación. En plena ocupación alemana en 1942 aparecen estos álbumes en los que los personajes se mueven en un mundo atemporal y cómodamente ficticio, un refugio para la imaginación en momentos difìciles.

En la Plaza del Grand Sablon de Bruselas el sábado 14 de febrero del 2009. Foto: Beatriz Porres

La obra de Hergé ha sido objeto de polémica al paso de los años porque sus personajes reflejaban los prejuicios de la Europa del siglo XX desde el colonialismo hasta los estereótipos sobre lo exótico. Estas críticas, que se inician en los años setenta cuando Europa ya puede reflexionar sobre sí misma, no solo son ciertas sino que además confirman que Tintín es un héroe europeo.
Leyendo sus aparentemente inocentes aventuras que se expanden desde los años treinta a los setenta del siglo pasado, se puede seguir la evolución que ha seguido Europa hasta llegar a donde estamos ahora: un conglomerado de países que se necesitan entre ellos dirigidos desde la capital de un país que nadie sabe si realmente existe y que tiene por emblema a personajes de ficción literaria.


Como me han aconsejado no poner ilustraciones de los álbumes de Tintín porque sus imágenes están muy protegidas por los herederos de Hergé, pongo un enlace al principio de la película de dibujos animados de La aventura del Unicornio, donde podemos ver a nuestro héroe paseando por el mercadillo y descubriendo el galeón que desencadena la historia. Una de las características de los álbumes de Tintín es el detalle y precisión con que se han dibujado los objetos y los personajes secundarios. Gracias a los detalles, el lector se sumerge en este mundo ficticio basado en la Bruselas de los años cuarenta.

viernes, 13 de febrero de 2009

Globish


Leo con asombro que en Inglaterra se dan cursos para que los nativos ingleses aprendan a hablar el inglés de los extranjeros. Hasta ahora se anunciaban cursos de inglés simple para extranjeros pero esto es al contrario. Leo que en este curso el nativo aprende a hablar su propio idioma usando menos palabras, evitando expresiones idiomáticas, evitando la ironía y usando, en definitiva, las menos palabras posibles.

Para mis adentros pienso: esto es el mundo al revés.

Pero no, se trata del próximo paso en la evolución del inglés hacia el Globish, o la lengua franca mundial. Desde hace años el inglés lo están usando hablantes de todo el mundo, que se entienden milagrosamente entre ellos pero que no entienden a un nativo estadounidense o inglés. Esto que parece una descomposición de la lengua a primera vista, me recuerda lo que en linguistica se llaman las lenguas criollas. Las lenguas criollas tenían su origen en los grupos de esclavos que llegaban de distintos países africanos y que desarrollaban una lengua propia que se consideraba un galimatías. Los estudios realizados a posteriori muestran que las lenguas criollas pasan por los mismos estadios de formación que las otras lenguas y que, lo que aparentemente, parece una mezcla de palabras y una simplificación del idioma (portugués, español o inglés) se rige en realidad por reglas gramaticales que permiten evolucionar la lengua.

El Globish, es por tanto, una versión global del inglés con solo 2.000 palabras, sin humor y sin ironía. Pero puede ir evolucionando hasta convertirse en una nueva lengua criolla con su propio estatus, independiente del inglés.

Para más información se puede ver el sitio y el libro de Jean-Paul Nerriere, ex-director de la IBM que ha puesto estas ideas en un libro y además, lo está comercializando.

martes, 10 de febrero de 2009

El lector



Es noticia que la película El lector, ha obtenido el Globo de Oro. Yo no he visto la película pero leí el libro hace unos año cuando apareció. Es un libro pequeño en tamaño pero colosal en la cantidad de temas trascendentes que trata. No los voy a contar todos porque no quiero chafar la lectura del libro. A un amigo mío le gustó tanto que compró diez y los fue repartiendo como regalo de Navidad. En definitva: un pequeño gran libro.

Esto me ha recordado un episodio televisivo inolvidable con Bernhard Schlink como protagonista, el cual , sin que fuera la intención del director del programa ni del autor, se convirtió en una demostración en vivo de lo que es la literatura. Fue en un programa de Oprah Winfrey en el 1999. No se encuentran imágenes porque fue antes de que YouTube democratizara el mundo de las imágenes.

Cuando salió el libro, ya hace diez años, Oprah Winfrey invitó al escritor a visitar su programa porque había seleccionado su libro como uno de sus libros preferidos. Para los que no conozcan el fenómeno Oprah: su programa fue de los primeros en dejar el sensacionalismo y pasarse a la didáctica y al estímulo del crecimiento personal de sus espectadores. En esta línea entra el Oprah Book Club, una serie de programas dedicados a los libros y que tienen como objetivo fomentar la lectura. Para un escritor una recomendación en el programa es equivalente al gordo de la lotería porque garantiza la venta de miles, a veces millones, de ejemplares.

Oprah Winfrey presentando su Oprah Book Club

En 1999 Oprah recomendó el Lector e invitó al autor, Bernard Schlink a su programa al que también estaban invitadas un grupo de lectoras del libro provenientes de un grupo de lectura de Chicago.
El autor, que evidentemente aún no se había dado cuenta hasta que punto le acababa de tocar la lotería, combinaba entonces aún su trabajo de juez con el de escritor. Bernhard Schlink tenía el aspecto de un intelectual y de un hombre cultivado.... en medio de unas dicharacheras señoras de Chicago a las cuales solo les interesaba una cosa: ¿el autor había realmente tenido relaciones sexuales en su adolescencia con una mujer madura?.
Bernhard Schlink

Schlink se negó a contestar esta pregunta argumentando que no tenía ninguna relevancia en la obra literaria. Como escritor, reivindicaba el derecho de la literatura para existir por sí misma. En cambio, las curiosas lectoras que habían disfrutado del libro lo habían hecho en parte pensando en que la historia era autobiográfica. Pero además, las lectoras querían saber si había sido verdad porque tenían sus juicios morales preparados sobre la cuestión, de nuevo algo que Schlink rechazaba como punto de discusión, dado que no tenía nada que ver con la calidad literaria de su obra. Schlink prefería discutir sobre la simbología del adolescente seducido y la Alemania seducida por el nazismo. Las lectoras no le seguían en este tema.
A cuantas más preguntas le hacían sobre estos temas, más las miraba Schlink con cara de científico que observa un microbio y, en general, daba la sensación que no estaba preparado para aquella esgrima verbal con las espontáneas, curiosas y pragmáticas lectoras.
Durante este programa, sin teorías literarias y sin proponérselo nadie de antemano, se demostró el enfrentamiento entre dos formas de ver la narrativa: como una forma de crecimiento personal o como una forma de entreteniento cultural. La primera es didáctica, moralizante e inspira a mejorar la vida, la segunda es intelectual, estimula a revivir las experiencias propias y a vivir experiencias nuevas a través de los demás.

Una nota final sobre Lost in translation: el título del libro en alemán Der Vorleser y en holandés De Voorlezer es mucho más expresivo que El lector o The reader. La preposición -vor, al añadirse al verbo leer quiere decir ¨ en voz alta¨ (-leser, -lezer). Esto es la clave del libro y se pierde en la traducción.

lunes, 9 de febrero de 2009

France 24: ¿en qué cuenta?



Desde hace unos meses tengo televisión por satélite a mi disposición con cerca de mil quinientos canales. Como es imposible ver tantos canales y no vale la pena por lo pobre de la oferta, he acabado haciendo una lista de favoritos de cuarenta canales en los diferentes idiomas que entiendo.
Después de probar las noticias de varias televisiones mundiales me encuentro mirando regularmente France 24. France 24 es un fenómeno muy europeo. Es un canal francés que nació como respuesta a la CNN americana. Pero incluso los franceses se han rendido ante la evidencia, así que France 24 se emite en inglés. Los locutores son periodistas jóvenes y guapos (en mi casa le llamamos ¨el canal de los guapitos¨) con el inglés como lengua materna.

Markus Karlsson, uno de los locutores de France 24

Las calidad de la información es buena porque cubre las noticias de Europa y las noticias mundiales desde el punto de vista europeo con muchas visitas de expertos que hablan en inglés con más o menos acento francés. El ritmo es rápido sin ser agotadoramente repetitivo como en la CNN.
Ayer, oí en France 24, que el conglomeado de Rupert Murdoch (News Press) ha perdido 6 billones (en inglés: billion) de dólares. Me pregunto atónita: ¿cuánto dinero puede tener uno que puede perder 6 veces 1 millón de millones?, ¿de cuántos ceros estamos hablando?

Así que estuve buscando cuántos ceros tiene un billón. Pero he aquí que me topo con el problema con el que muchos periodistas se deben haber enfrentado los últimos meses. Los Estados Unidos y la Gran Bretaña usan diferentes sistemas de cálculo. Ellos usan la escala corta mientras que en Europa usamos la escala larga. Es decir, lo que en español es un billón o en holandés un billjoen no es lo mismo que en inglés billion. Un billion americano son mil millones (nueve ceros) y un billón español son un millón de millones y el trillón americano (doce ceros) es un billón europeo.

A ver, si France 24 es una emisora francesa, y me está diciendo que Murdoch ha perdido seis billones de dólares, ¿se está refiriendo a que ha perdido trillones americanos o millardos europeos? Veo que la única forma de aclararse es usando el prefijo mundial, desconocido para la mayoría de nosotros. Sería mejor que habláramos de gigas, teras y petas así nos podríamos entender, porque a pesar de hablar en el mismo idioma, contamos en otro.

Y me pregunto: ¿cuántos disparates numéricos habremos oído los últimos meses a causa de traducciones precipitadas o mal hechas por falta de conocimientos linguísticos de algunos medios de comunicación?

Estos son algunos de los problemas de crear un espacio común informativo europeo.

Prefijo Escala Corta Escala Larga Equivalencia Decimal
Yotta Septillón Cuadrillón 1 000 000 000 000 000 000 000 000
zetta Sextillón Mil trillones 1 000 000 000 000 000 000 000
exa Quintillón Trillón 1 000 000 000 000 000 000
peta Cuadrillón Mil billones 1 000 000 000 000 000
tera Trillón Billón 1 000 000 000 000
giga Billón Mil millones (o millardo) 1 000 000 000
mega Millón 1 000 000

viernes, 6 de febrero de 2009

¡Me he swalleado el pinyol!


Rotterdam, 6 de febrero del 2009, anotaciones en mi cuaderno hechas entre Hillegersberg y Ommoord

Aprovecho el recorrido en autobús hasta mi trabajo para escribir los planes para el día (lo qué tengo que hacer, lo que no quiero olvidar) en un cuaderno que siempre llevo conmigo.
Hoy, al mirar el cuaderno, me he dado cuenta de que había conseguido mezclar tres idiomas en menos de quince centímetros de papel. Primero, al ver lo que había escrito, solo he visto un batiburrillo pero al leer con más atención las anotaciones he ido descubriendo cierta lógica. Cada tarea está ligada a un idioma: lo personal e íntimo en catalán (la fecha y los pensamientos para el día), los temas de trabajo (reuniones, citas, tareas) en holandés, y una colaboración que estoy planeando con escuelas en Bilbao, en español.

Cualquiera que viva en una situación de convivencia en varias lenguas sabe que gran parte de las acciones vinculadas al uso de varios idiomas se basa en la espontaneidad y la naturalidad. Uno no piensa demasiado en estas cosas, simplemente las hace. Con un amigo se habla un idioma y con un compañero de trabajo otro. Se escucha la televisión en un idioma y se lee el periódico en otro.
La espontaneidad es más difícil de mantener al llegar los hijos. Entonces la mayoría de las parejas bilingües han de tomar decisiones que hasta aquel momento podían evitar. ¿cada uno le habla en su lengua materna?, ¿se le habla en un idioma diferente según la tarea?, ¿un idiomas para las relaciones familiares y otro para la relación con el exterior?. El proceso de aprendizaje de dos o más lenguas no se puede dejar totalmente a la naturalidad. Los niños pueden aprender varios idiomas a la vez pero los padres han de tener paciencia hasta ver los resultados, y esto no es fácil. La razón es que al haber más que aprender (más vocabulario, más reglas) los niños bilingües y trilingües tardan algo más que los mono lingues en formar oraciones coherentes.

Noam Chomsky

Recuerdo a Alan, un joven ahora perfectamente trilingüe en catalán, castellano e inglés, que cuando tenía seis años me dijo después de comerse una cereza: ¡Me he swalleado el pinyol! (Me he tragado el hueso). El padre de Alan le hablaba en inglés, su madre en castellano y, al vivir en Barcelona, estaba escolarizado en catalán.
Interesante en esta frase de Alan (una perla para un lingüista) es que confirma todas las reglas de aprendizaje de las lenguas, con la gramática generativa de Noam Chomsky en su origen. En la frase se mezclan tres idiomas, dos palabras en inglés y en catalán, y lo más interesante, la regla gramatical del castellano para la formación de un pasado compuesto y su partitivo, según la gramática española. Es decir, Alan confirmaba la teoría que lo que el gran avance que significa el lenguaje humano no radica en aprender palabras sino en el aprendizaje y aplicación de las reglas gramaticales.
Los niños al aprender a hablar buscan reglas que puedan aplicar a todo lo nuevo que aprendan, de forma que puedan generar lenguaje por sí mismos. Esta es la razón por la que tardan algún tiempo en aprender los verbos irregulares. Normalmente los niños dicen rompido o no cabo en lugar de roto o no quepo. Padres y educadores les corregimos pero en realidad tendríamos que felicitarles porque están buscando la forma de aplicar las reglas que han aprendido. Su primer paso a la independencia lingüística.


Todas las familias políglotas también saben, que una vez superada esta fase de interlenguaje, se llega a un punto que hay que establecer reglas para la comunicación porque sino se acaba creando un idioma propio dentro de la familia que resulta ininteligible para el mundo exterior. Esto es lo que me contó una vez Sally, una inglesa criada en Barcelona, en cuya familia tuvieron que acabar estableciendo la regla de que si se empezaba una frase en un idioma había que terminarla en el mismo. Esto fue a raíz de que un hermano le dijo: No puedo enchegar the car, frase que toda la familia encontró normal pero que despertó la hilaridad de sus amigos catalanes presentes en aquel momento.

Dominar varios idiomas es una gran riqueza pero no es una que se obtiene sin más, aunque así parezca a primera vista. Mantener varios idiomas a la vez exige dedicación y esfuerzo. Es un esfuerzo que, a la larga, vale la pena porque abre las puertas a la comunicación y al conocimiento, tesoros a los que no se puede poner precio. Pero hay que invertir en ello.

Esto quiere decir que la oportunidad de aprender varias lenguas también está ligado a las oportunidades en el ámbito social. Demasiado a menudo ocurre lo que lingüista canadiense Jim Cummins definió muy bien: No puede ser que el bilingüismo sea una bendición para los ricos y una maldición para los pobres.

jueves, 5 de febrero de 2009

Me he equivocado

El presidente de Estados Unidos ha reconocido que cometió un error al nombrar Tom Daschle como ministro de sanidad, no por que no fuera la persona idónea para el cargo, sino porque Daschler, antes de su nombramiento, había intentado escaquearse de pagar impuestos por el uso de coche y chófer. Para mantener la apariencia de integridad de su gobierno, Obama ha declarado públicamente que se equivocó al nombrarlo. Ha dicho literalmente: I made a mistake. I screwed up.

Algo inaudito en el panorama político español. Yo no he oído nunca en mi vida a un político español decir: Me he equivocado. La he cagado.

Se puede hacer, por lo que se ve.

miércoles, 4 de febrero de 2009

Finanzas postmodernas


El experto en finanzas Harry Markopolos ha declarado hoy en la investigación del caso Madoff. Markopolos ya había advertido hace diez años de que Madoff hacía las cuentas del gran capitán pero ni los periódicos ni los rivales se atrevieron a enfrentarse al entonces poderoso Madoff. Lo más interesante en su declaración es que, según él, el SEC (Comisión de Mercado de Valores estadounidense) investigó el caso pero como los auditores eran unos analfabetos que ¨no tienen ni idea de las finanzas modernas¨ no supieron ver en su momento la gravedad del caso.

El señor Markopolos seguramente no sabe que en España sí que estamos al día en cuanto al mundo financiero postmoderno. Y todo gracias a que aquí tenemos al señor Leopoldo Abadía que es capaz de explicar el caso Madoff en diez minutos solo con la ayuda de un encerado y una tiza.

No puedo evitar la tentación de recurrir de nuevo él para que nos explique como se han fundido inexplicablemente 50.000 millones de dólares:

martes, 3 de febrero de 2009

El infierno aclarado II



El FORGES De El País del domingo 1 de febrero del 2009

lunes, 2 de febrero de 2009

Bushobama

A raíz de mis los posts sobre discursos históricos, populismo y política , mi amigo David Tokofsky convencido y crítico demócrata, me envía este vídeo desde Los Angeles. Se trata de un fragmento de The Daily Show, un programa satírico de la televsión estadounidense en el que se dan las noticias en clave de humor. Jon Stewart, el presentador y alma del programa, analiza no sólo las noticias sino la forma en que los medios de comunicación las tratan.

En este sketch, Stewart y su ¨corresponsal¨en Washington durante la investidura de Barack Obama como presidente, comparan los discursos de Bush y Obama llegando a la conclusión de que a pesar de decir literalmente lo mismo, la interpretación que del mensaje hacen tanto el público como los medios es totalmente opuesto.

Como dice el corresponsal al buscar una razón para este inexplicable fenómeno: ¿Porqué cuando se funde queso en una pizza es delicioso y en cambio encima de la comida china es asqueroso? Nadie lo sabe.


El vídeo está en inglés:

domingo, 1 de febrero de 2009

Ich bin ein Berliner

Ayer mencioné discursos populistas que se conocen por el nombre como un buen libro: el Yes, we can, el I have a dream. En esta categoría también entgra el Ich bin ein Berliner de John F. Kennedy en 1963 (un buen año para discursos inolvidables).

Yo no sé si Kennedy sabía, cuando se proclamó un berlinés ante miles de espectadores, que con este nombre también se conoce un delicioso bollo azucarado con crema dentro:


En Alemania le llaman un berlinés, en Holanda una bola berlinesa (berlinerbol). Por suerte Kennedy no dijo: Ich bin ein Berliner... bol