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lunes, 30 de noviembre de 2009

domingo, 29 de noviembre de 2009

Argelès-sur-Mer: la historia invisible


Conocemos los hechos que ocurrieron en esta playa pero no los recordamos

El mes pasado coincidí con mis hermanos en Barcelona, algo dificil en una familia que vive repartida por el globo terráqueo. Pasamos unos días juntos e incluso fuimos hasta el sur de Francia donde pudimos conectar con el pasado y la historia de nuestra familia. Estuvimos en Argelès, una población turística gracias a su gran y acogedora playa que, en sus ahora limpias arenas, esconde un pasado muy distinto.

Aunque ahora parezca inconcevible viendo este paisaje turístico y bien cuidado, esta playa fue un campo de refugiados entre febrero del 1939 y junio del 1940. Cuando las tropas nacionales entraron en Barcelona, unos quinientos mil refugiados del bando republicano atravesaron la frontera francesa a pie, en coche, en moto o en carro. Mi abuelo, que era uno de ellos, pasó la frontera conduciendo una ambulancia.

La playa de Argelès en octubre del 2009


La gran decepción para los refugiados recién llegado a Francia, fue que esta no les recibiera con los brazos abiertos. Al contrario, los franceses, sin saber qué hacer con el alud de refugiados, les dejaron acampar en la playa de Argelés, pero sin ofrecerles nada más que algo de comida. Sin condiciones sanitarias, agua, ni medios humanitarios, el caos y la enfermedad hicieron estragos.

La arena esconde el secreto

En junio de 1940, las tropas alemanas entraron en París. Los refugiados de Argelés-sur-Mer se dispersaron. Algunos se quedaron a vivir en Francia, como mi abuelo Josep. El tuvo la suerte de no ser aprehendido como otros y ser trasladado a los campos de exterminio nazi, destino de al menos 10.000 de estos republicanos. Otros volvieron a España ante la promesa del general Franco de respetar a los vencidos. Una promesa incumplida que le costó la vida a muchos de los que volvieron.
La playa de Argelès siguió funcionando como campo de prisioneros para el gobierno colaboracionista de Vichy y no se desmanteló del todo hasta 1945.

Solo un pequeño monolito en un parque adyacente recuerda el paso de los refugiados españoles. Un mínimo homenaje que se parece más a una excusa para salir del paso que a una justa recuperación de los hechos que honren la historia del país.

Impresiona el silencio y la limpieza de la playa, en la que ni se oye ni se ve nada que dé testimonio del sufrimiento humano ocurrido en esta misma arena. Con toda nitidez nos dice que la historia es invisible:


NOTA
Unos días después de publicar este post leo en La Vanguardia que el 10 de diciembre se estrena la película El Camp d´Argelers en el programa Sense Ficció de TV3.

viernes, 27 de noviembre de 2009

Integración por narices


Estoy muy ocupada últimamente porque me ha llegado un proyecto que tiene que estar acabado en enero del 2010. Se trata de escribir en tres meses un curso para aprender holandés en la forma que ahora está de moda: blended learning, que quiere decir que se usan tanto el ordenador como otros medios tradicionales.
El curso forma parte de los cursos llamados de ¨integración cívica¨ que están obligados a seguir los extranjeros que se instalan en Holanda. Solo los ciudadanos de la Unión Europea están eximidos de estos cursos y su subsiguiente examen. Según la ley de Integración Cívica del 2007 todos los extranjeros que no hayan vivido en Holanda en edad escolar tienen que aprender holandés y aprender a comportarse en la sociedad holandesa. Sobre todo los representantes religiosos están obligados a ello. Los cursos los ofrece gratis el ayuntamiento de la ciudad donde vive el recién llegado.

La razón por la que este proyecto tiene tanta urgencia es porque este año se ha modificado la ley añadiéndole diferentes perfiles a los cursos ya existentes. Hay unos cursos de orientación general a la lengua, otros especialmente hechos para los que quieran empezar un negocio y otros de orientación a la sociedad, que es el que me ocupa en este momento. El perfil de orientación a la sociedad está destinado a dos tipos de mujeres. O las muy jóvenes que llegan como ¨novias de importación,¨como se las llamas, es decir, mujeres provenientes de zonas rurales de Marruecos y Turquía que se casan en matrimonios de conveniencia con hombres ya nacidos en Holanda de segunda y tercera generación pero que se prefieren casarse con alguien del país de los padres. O las mujeres que llevan ya muchos años en Holanda pero a causa del aislamiento en el que viven no hablan la lengua ni tienen ningún contacto con la sociedad holandesa. ¿Cómo es esto posible, se pregunta uno que aún ocurra esto? Pues sí, hay unas 10.000 mujeres que encajan en este perfil, según las estadísticas del Ministerio de Integración (o mejor dicho des-integración). Mujeres sin trabajo fuera de casa y que solo se relacionan con el ámbito directo a su alrededor.

La ley provocó revuelo en su momento y aún hoy, sigue siendo una ley un tanto rara en una sociedad tan tolerante como la holandesa. Obligar a alguien a que aprenda el idioma y a saber si se felicita a los que acaban de tener un bebé o se espera unos días (este es el tipo de preguntas que se hacen en el examen) parece una forma de ¨forzar¨ la integración. Algo incomprensible en la sociedad española en la que los emigrantes se integran relativamente rápido.

La gran diferencia radica en que los emigrantes que llegan a España entran rápidamente en el mercado laboral (no hablo en qué condiciones) mientras que los recién llegados a Holanda pueden hacer uso de forma relativamente fácil de las prestaciones del estado del bienestar. Las prestaciones son mínimas pero permiten a un grupo de personas sin destrezas para el mercado laboral actual, sobrevivir precariamente. Eso sí, a costa de encerrarse en el pequeño mundo que les permiten sus magros ingresos y aún más magra vida social.

Cuando veo los objetivos de las lecciones que el equipo de autores estamos escribiendo no puedo dejar de sorprenderme. Según la ley, los recién llegados o ¨viejos¨recién llegados como parádojicamente se conoce a este grupo, tienen que ser capaces de:
- comprar un billete de tren y autobús
- llamar al médico y hacer una cita
- ir a la bibilioteca y hacerse socio
- ir a un gimnasio y apuntarse a una clase
y lo más irónico:
- hacer trabajo de voluntariado.

Sorprendente que a un adulto se le tenga que enseñar cómo se compra un billete de autobús (en holandés, bienentendu). Pero hasta este punto ha llegado la guetificación y el aislamiento de ciertos grupos de emigrantes o ex-emigrantes. En el examen tienen que mostrar el billete de autobús, el pase de la biblioteca y la subscripción al gimnasio. Me hace gracia la ingenuidad holandesa que espera que alguien que vive a nivel de supervivencia tenga algún interés por hacer trabajo de voluntariado. Esto es lo que los holandeses consideran ser buen ciudadano.

La ingenuidad holandesa también se refleja en el escepticismo de los profesores que dan estos cursos y que me han comentado que es imposible que este grupo sea capaz de utilizar el ordenador, una parte integrante del material que mi equipo está haciendo.
En realidad, según las estadísticas, los grupos inmigrantes son los que utilizan más internet. No solo son los grandes usuarios de la red sino de la televisión por satélite. Y cualquiera que tenga una parabólica en casa sabe lo complejo que es el manejo de 2.000 canales. Es lógico que si uno vive de espaldas a la sociedad en la que vive busque todas las formas posibles para seguir en contacto con la sociedad de la que viene.
En realidad, los profesores que en gran parte lo hacen por vocación o solaridad, tienen más problemas en usar el ordenador que los cursistas mismos. Y es porque no tienen la urgencia que da la distancia.

Las investigaciones hechas en países vecinos, como Alemania, demuestran que, desafortunadamente, sino se establecen unas ciertas de exigencias como ha ocurrido en Holanda durante muchos años, la tolerancia favorece la segregación y el aislamiento.

De ahí, que se opte por cursos en los que las mujeres al menos puedan comprar su propio billete de autobús.

sábado, 21 de noviembre de 2009

La terrible Enid Blyton


Foto familiar de la escritora con sus hijas Gillian y Imogen

Creo que esta semana he tardado tanto en escribir por el disgusto que tuve el lunes pasado. Vi por BBC 4 una película sobre la escritora de libros infantiles Enid Blyton. Se trataba de una biografía, un biopic como dicen los ingleses, de la indiscutible reina de la literatura infantil y juvenil. Digo indiscutible por la ingente cantidad de libros que se han llegado a vender de Enid Blyton al paso de los años: 600 millones.

Yo le debo a esta escritora muchas horas de placer. Los libros de Enid Blyton fueron una de mis lecturas favoritas de la infancia y la pubertad: Los siete secretos, Las aventuras de los cinco, Las Torres de Malory y la escuela de Santa Clara. Todos estos títulos eran series de, al menos veinte libros, en los que siempre había continuidad en el tipo de aventuras y en los personajes.


Sobadas portadas, como prueba de su repetida lectura, de aventuras de los cinco y los siete secretos.

Las aventuras de los cinco eran especialmente fascinantes para los niños que, como yo, crecían en zonas urbanas muy concurridas. Los protagonistas se alojaban en un castillo con un pequeño puerto, propiedad del tío Quintín que era un sabio encerrado en su despacho, que les daba acceso a una isla a la que se llegaba en el bote que siempre tenían a su disposición. Cinco niños con un perro en un mundo sin adultos, rodeados por naturaleza, castillos con túneles, contrabandistas y todo tipo de peligros. Uno de los atractivos de las historias era el personaje de Jorge, que en realidad se llamaba Georgina. Era una niña que no quería ser niña ni quería crecer. Se comportaba como un chico, algo muy útil cuando uno corre aventuras en islas inglesas con perros y mochilas que cargar.

Las otras colecciones apasionantes de Enid Blyton era Torres de Malory y Santa Clara. Una serie de libros sobre los internados del mismo nombre en los que la clase alta británica tiene la costumbre de encarcelar a sus hijos desde los 12 a los 17 años. Las fascinantes aventuras de Torres de Malory y Santa Clara van siguiendo a las protagonistas de un curso al siguiente,
algo que ha vuelto a resurgir con las aventuras de Harry Potter.
Cuando leí el primer libro de Harry Potter, reconocí en Rowlings las mismas lecturas de mi infancia: Torres de Malory y Merlín el Encantador, en la versión Walt Disney. No me extrañaría que el éxito de los libros de Potter se deba en parte a que las historias de Enid Blyton ya forman parte de la cultura mundial. La genialidad de Rowlings ha sido el tomar diferentes ngredientes que forman parte del inconsciente colectivo y saberlos combinar de forma innovadora y sorprendente.


Enid Blyton, interpretada por Helena Bonham Carter con el actor que interpreta a su primer esposo, el editor Hugh Pollock

Volvieno a la película. Enid , hecha con la fidelidad ambiental y biográfica propia de la BBC, me soprendió. Según esta filmación de su vida Blyton era un ser odioso. Era egocéntrica, obsesiva y lo peor de todo: no le gustaban los niños, especialmente los suyos.

Según este biopic, que cuenta con la aprobación de su hija Imogen, que tiene ahora 72 años, Enid Blyton borró de su vida lo que y quien no le gustaba con una voluntad férrea. No mostró ninguna consideración por los sentimientos de otros: madre, hermanos, primer marido e hijas.
Abandonó el hogar familiar a los 17 años y no volvió nunca más. Hizo creer a todo el mundo que su madre estaba muerta. Cuando realmente, ésta falleció al cabo de veinte años, no fue al funeral. No quiso ver nunca más a sus hermanos. Después del divorcio impidió que su primer marido, Hugh Pollock, viera a sus hijas e incluso se encargó de que no pudiera trabajar más de editor, su profesión.
No salgo de mi asombro cuando veo que Blyton organizó durante años fiestas en su casa, un cottage ideal inglés llamado Green Hedges, para las que invitaba a niños que le habían enviado cartas de admiración. En estas fiestas ¨storyparty¨ les contaba una historia y les daba té con pastitas. Sin embargo, sus propias hijas no estaban invitadas a estas fiestas.

¿Cómo es posible que alguien que podía hacer disfrutar tanto a los niños fuera tan dura con los demás? La explicación que insinúa la película es que Enid en realidad, no superó el abandono de su padre cuando era niña y que siempre se comportó como una adolescente que niega y se esconde de la realidad que no le gusta... o que no puede soportar.

Es una explicación plausible. Viendo la cantidad de series de libros de aventuras que llegó a escribir uno se pregunta si, en realidad, no fue una precursora de lo que son ahora las series televisivas: personajes fijos y planos, aventuras dentro de un ambiente similiar, con un patrón fijo para la línea narrativa y, sobre todo, continuidad garantizada. Todo esto se traduce en seguridad para el lector. Seguridad en que lo que va a leer le va a gustar porque solo le va a sorprender en la variación de los hechos pero no en su calidad. Los niños quieren repetición y los púberes seguridad. Algo que Blyton había entendido perfectamente, quizás por que ella misma también hubiera preferido vivir en un mundo sin adultos y responsabilidades.

La conclusión es que, como dicen los holandeses, soy una ilusión más pobre y una experiencia más rica. La ilusión de que Enid Blyton era una señora encantadora en un bonito cottage inglés ha quedado substituida por la realidad de los hechos, que en realidad hacen a su persona mucho más interesante y complicada de lo que uno espera al leer su interminable lista de libros.


Enid:

domingo, 15 de noviembre de 2009

Fiction y faction II

¿Por qué creer lo que ven nuestros ojos cuando la historia que nos cuentan es mucho más interesante?

jueves, 12 de noviembre de 2009

Al fin juntos


Francia y Alemania han hecho, por fin, las paces

El 11 de noviembre del 2009 fue el día de la reconciliación final de Alemania y Francia. Los dos cabeza de estado, Sarkozy y Merkel, aprovecharon la conmemoración del final de la I Guerra Mundial, para enseñar al mundo que Europa (que al fin y al cabo es Francia y Alemania) está unida irremediablemente. Era la primera vez que un canciller alemán estaba presente en la ceremonia del 11 de noviembre. Merkel y Sarkozy se han visto mucho esta semana porque el presidente francés también estuvo presente en la conmemoración de la caída del Mauer en Berlín.

Los dos estadistas durante la ceremonia del 11 de noviembre por las víctimas de la I Guerra Mundial

Durante estos mimitos francoalemanes aparece una noticia en el periódico sorpendente: según una investigación que se ha realizado en colaboración alemanofrancesalos bebés lloran en diferentes lenguas Según estudios que se han hecho entre bebés alemanes y franceses se ha demostrado que el tono del llanto cambia según la lengua materna de los padres. El estudio, que se ha sido realizado por el Max Plank Institute en colaboración con el Laboratorio de Ciencias Cogntiivas y Lingüistica de la Ecole Normale Supérieure de Paris sugiere que los bebés intentan imitar el tono de voz de los padres para conseguir su atención. La lengua francesa tiene una entonación ascendente y la alemana descedente, tal como refleja el gráfico del llanto de los bebés de los dos países. Según los investigadores, el sonido ascendente francés le cuesta más esfuerzo fisiológico al cuerpo humano que el descendente alemán.

La onda de la izquierda es de los bebé francéses y la de la derecha de los alemanes. Como se ve, los patrones son claramente distintos

Quizás es esta discrepancia fonética la que ha separado a las dos culturas durante siglos: unos suben y otros bajan y no se encuentran nunca en el medio.
Suerte que tenemos el bilingüismo para romper cualquier barrera lógica. A mí me gustaría saber como lloran los bebés alsacianos que oyen francés y alemán desde su más tierna infancia...

martes, 10 de noviembre de 2009

¿Fiction o Faction?

En los informativos de las diferentes televisiones que alcanza mi satélite, que son desde la CNN, France 24, TVEI, TV3I, hasta Telesur, RTBF (Belga), la BBC y Nederland 1, se han hecho eco de dos aniversarios.

El 20 aniversario de la caída del Muro de Berlín ocurrida la noche entre el 9 y el 10 de noviembre de 1989 después de dividir la ciudad durante 28 años. El muro llegó a tener 155 kilómetros y estaba patrullado por 10.000 soldados.


Tanto las televisiones como los periódicos han mostrado la celebración de la caída en todo su esplendor. El gigantesco juego de domino que representaba la caída ha sido visto por millones de personas. En el recuerdo quedan los 245 (estimación) muertos intentando cruzar el muro después de su construcción en el 1961.


El segundo aniversario que se celebraba hoy, y que han mostrado las televisiones y periódicos es el 40 cumpleaños de Barrio Sésamo. En Estados Unidos llamda Sesamestreet, en Holanda Sesamstraat. Cada país le ha ido dado un nombre al adaptarlo a su programación. El primer episodio se emitió el 10 de noviembre de 1969 en Estados Unidos. En España no se estrenó hasta el 1979 y en Holanda en el 1976.
En varias evaluaciones del programa que se han hecho durante sus cuarenta años de existencia se ha demostrado que los niños que habían seguido el programa en su infancia sacaban mejores resultados en la escuela en lectura y en matemáticas. Es decir, que Barrio Sésamo demuestra que la televisión, cuando está bien hecha, es muy útil.


Ahora bien, no deja de ser sorprendente que en nuestro mundo sea igualmente noticia el aniversario del derribo de un muro DE VERDAD que el aniversario de la aparición de una calle DE FICCION.

¿Sabrá alguien dentro de cincuenta años que el Mauer era real y que realmente existió?

lunes, 9 de noviembre de 2009

Estrellas epigenéticas


El doctor Manel Esteller


Ayer domingo estuve mirando la televisión por satélite que no solo me permite ver todas las televisiones del mundo (Rusia, Japón e Irak) sino también las televisiones autonómicas españolas.
Me topé con una entrevista en los informativos nocturnos de Telemadrid que me llamó la atención. El periodista entrevistaba a un investigador que estudia las formas de analizar y curar el cancer con la epigenética que viene a ser, por lo que entendí, que se puede curar el cancer dándole al paciente medicinas ¨personalizadas¨a su tumor y genética concreta.

La entrevista me enganchó porque el invitado se explicaba con claridad diáfana sobre un tema tan complejo y tremendamente especializado. No solo esto, sino que además, el doctor Manel Esteller, como después descubrí que se llamaba tal genio, contestaba a cada una de las preguntas que le hacía el periodista, centrándose en dar respuesta a la pregunta DE LA FORMA MAS CORTA POSIBLE.
No es corriente ver en el florido mundo de las lenguas españolas, entrevistados que no se dejen llevar por sus propias palabras y que sean capaces de responder de forma informativa, escueta y amena. Puede ser que Manel Esteller, que ha trabajado y estudiado muchos años en Estados Unidos se haya impregnado del pragmático discurso anglosajón pero también es posible que la claridad de su discurso se deba a que dirige un equipo de setenta investigadores con veinte nacionalidades. No hay nada como un equipo transnacionall para aprender a decir las cosas claras y sin equívocos, es decir sin dejar espacio a interpretaciones que pueden ser desastrosas.

Me pregunto porque tienen más eco las opiniones de cualquier famoso, sin nada que contar más que banalidades, que las de las personas de la calidad intelectual y de la relevancia para la humanidad como el doctor Esteller (¡está descubriendo nada menos que la cura contra el cancer!). Su mensaje es directo: el estilo de vida, por ejemplo fumar, puede alterar células y formar tumores. ¿Hay algún mensaje más importante que el que atañe la salud de cada uno?. Solo hay que ver a qué hora se emitió el programa. Eran casi las doce de la noche del domingo. Si el entrevisatdo hubiera sido un jugador de fútbol o algún divorciado en serie, se hubiera emitido a la hora de más audiencia.


Aquí el fragmento de una entrevista de Eduardo Punset con el doctor Esteller en la que cuenta con entusiasmo como la experimentación en el laboratorio se convierte en medicinas que curan de verdad.

lunes, 2 de noviembre de 2009

El dia de Tots Sants


El cementerio de Colliure en Francia

En el día 2 de noviembre, dia de Tots Sants o Día de Todos los Santos, es costumbre ir a dejar unas flores al lugar donde yacen los seres queridos. Esta costumbre va desapareciendo, en un mundo en el que los rituales en torno a la muerte van cambiando con la época. El espacio para los muertos, al igual que para los vivos, se va reduciendo. De ahí que el número de incineraciones ya sea del 35%.
El papel de la religión tambíén va cambiando. Los rituales laicos se van abriendo paso en una sociedad donde la diversidad en creencias y opiniones va ganando terreno al antiguo monopolio de los ritos que ejercía hasta ahora la religión. Los funerales laicos ya son el 10% del total.


El cementerio de Colliure, plagado de flores el 1 de noviembre, refleja aún un estilo de vida

Sorprende, por tanto, al entrar en este pequeño e íntimo cementerio en Colliure ver la vitalidad de la fiesta de Tots Sants. Un mar de flores de todos los colores decoran las tumbas, que ya están muy personalizadas recordando el carácter y el oficio del enterrado.
La tumba, evidentemente, de un pintor

La estrella indiscutible de este cementerio casi preciosista es la tumba de Antonio Machado. Sigue siendo un lugar de peregrinación para mayores y jóvenes. Llama la atención el número de recuerdos de colegios que se encuentran encima de su bien cuidada tumba. Y resalta con su, alegre presencia, la bandera republicana.

La tumba de EL POETA en Colliure