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miércoles, 30 de junio de 2010

El pintor tiene un nuevo instrumento

El pintor David Jon Kassan muestra como se puede hacer un retrato clásico con la aplicación Brushes del iPad. El iPad muestra así como la pantalla digital se puede usar como tela o papel. Y los dedos como pinceles. El vídeo dura siete minutos pero el retrato se ha realizado en tres horas.
La aplicación es técnicamente muy buena pero el pintor es mejor aún. El talento y la habilidad del autor sigue siendo el elemento crucial para crear.
Es un todo un placer ver este vídeo y participar del proceso creativo.

martes, 29 de junio de 2010

Fútbol y arte

Siguiendo con el tema de los beneficios que proporciona el fútbol: la cultura también se beneficia del intercambio de culturas.

Gracias a que el Mundial ha juntado a gente de tantos países diferentes, el mundo ha podido entrar en contacto con la vuvuzela, este irritante instrumetno sudafricano.

Die Zeit ha publicado u vídeo muy gracioso en el que tres bajos de la orquesta de Berlín (Berlin Konzerthaus Orchestra), dirigidos por Helge von Niswandt, dan una demostración de las propiedades musicales de la vuvuzela. Tocan el tema del coro de la Primera Sinfonía de Brahms (la llaman: el famosos coro de la vuvuzela) y un fragmento del Bolero de Ravel, que les queda, francamente, muy bien.

lunes, 28 de junio de 2010

El precio del fútbol

Colegas de mi trabajo listos para ver el partido... en horas de trabajo

Hoy hay partido para los finales del Mundial de Fútbol. Holanda juega esta tarde contra Eslovaquia, es decir, en horas de trabajo. Los empresarios ya han calculado lo que va a costar a la economía nacional: 130 millones de euros. Y si hay prórroga, 140 millones.

Me gustaría saber si en otros países se ha hecho el mismo tipo de cálculo pragmático. Por ejemplo, en España.

domingo, 20 de junio de 2010

El dormitorio de los caídos

Foto de Ashely Gilbertson de su colección: Irak wiskhey tango foxtrot

La vida privada dice más que mil discursos. En este vídeo publicado por El Mundo, el fotógrafo de guerra Ashley Gilbertson cuenta su propia experiencia en las guerras de Irak y Afganistán. Así llega a la conclusión de que la colección de fotos que ha hecho de los dormitorios de los soldados americanos muertos es un documental de guerra tan válido como las fotos del conflicto en sí.

Gracias al Photoshop la fotografía ha perdido cualquier carácter testimonial que hubiera tenido en el pasado, liberándolo para siempre de esta misión unívoca. De la misma forma que, en su momento, la fotografía liberó a la pintura y le permitió abstraerse y dedicarse a la función poética y estética. Ahora le toca a la fotografía el poder contar las cosas a su manera.

Y de esta forma el dormitorio vacío de un adolescente de Estados Unidos es más expresivo que miles de fotos de anónimos soldados vestidos de camuflaje disparando, bombas explotando o exóticas figuras de iraquíes víctimas de la violencia del ejército extranjero.

lunes, 7 de junio de 2010

domingo, 6 de junio de 2010

El libro, objeto de deseo


La librería de mi barrio

El sábado fui a la librería de mi barrio a comprar un libro de Bill Bryson. Cuando fui a pagar el entusiasta librero (¡por fin alguien que atiende al cliente!) me dijo que si me interesaba Bryson también me gustaría su libro sobre Shakespeare. Me enseñó un voluminoso libro de tapas duras, profusamente ilustrado a todo color que incluía un cd con obras de Shakespeare leídas por John Gielgud. Un libro con más forma que contenido, al menos a primera vista. Un libro para regalar.

Shakespeare de Bill Bryson

Miré el precio: 24 euros. Ya que había establecido tan buena relación con el librero entusiasta le comenté que no me parecía un precio excesivo por un libro tan bien editado. La razón, era según me contó, que hasta hace poco solo había un importador en Holanda de libros en inglés pero que ahora había dos y que para ser competitivos tenían que bajar los precios. Como estábamos hablando de un libro por el que uno habría pagado sin rechistar cuarenta euros hace un año, pensé que las editoriales se huelen la tostada que va a representar para sus ventas los libros electrónicos.

He encontrado este vídeo donde se ve lo que la tecnología permite, aunque no esté aún comercializado: Text 2.0. La pantalla sigue los ojos del lector y allí donde se paran, aparece la traducción de la palabra a otro idioma. Las ilustraciones van apareciendo en el momento que los ojos del lector han llegado a la frase a la que corresponde la ilustración. Ante esta tecnología el libro en soporte papel tiene que competir convirtiendo el libro en un objeto de deseo más allás de las tradicionales páginas informativas en blanco y negro. Todo vale: ilustraciones, letra grande, cd con actores famosos leyendo el libro. La industria editorial tiene que esmerarse mucho para competir con esto:

sábado, 5 de junio de 2010

Los nombres de hoy en día

Nala y su mamá, Mheetu

Ayer al salir de mi casa me encontré con una vecina que acaba de ser abuela por segunda vez. Me enseñó con orgullo el rollizo bebé en el cochecito que era, realmente, una monada.
Al preguntarle como se llamaba, me dijo: Nala.
Yo no había oído nunca el nombre así que le pregunté si era hebreo (me sonaba a Noa). No, el nombre no era hebreo, era el nombre de uno de los personajes de la película El Rey León.
Me sorprendió la respuesta pero no tenía que haber sido así. Desde hace años los nombres que se dan a las nuevas generaciones son cada vez más dificiles de pronosticar. Cualquier lista de un colegio de primaria o secundaria en Rótterdam está trufado de nombres de todos los países, de nombres de cantantes, de nombres de personajes de películas y series televisivas. Los tradicionales nombres holandeses se ven sustituidos por nombres que no provienen de la religión o la historia sino de la ficción, de otras historias y de otras religiones. El estilo de vida de los padres impera.

El Meertens Instituut que se dedica al estudio y archivo de la cultura y las tradiciones holandesas acaba de publicar una base de datos gracias a la que se puede ver la evolución de los nombres propios en los ùltimos cien años y su reparto en la geografía holandesa.

Empecé poniendo el nombre de mi marido, Theo, un nombre de lo más racial holandés. El resultado es el siguiente


La popularidad del nombre Theo llegó a su cenit en los años cincuenta y sesenta del siglo pasado y ha ido bajando en los úlitmos diez años. Theo es un nombre pasado de moda. Las zonas en el mapa en que se encuentra es el norte de Holanda, Frisia y en la zona que los holandeses llaman el ¨cinturón de la Biblia¨, es decir, zonas donde el calvinismo más ortodoxo está vigente. Theo es pues, un nombre elegido por los protestantes.

Si busco mi nombre, Eugenia, encuentro que ha bajado de popularidad (en Holanda se usa la variante afrancesada Eugenie) aún más que Theo y que prácticamente yo debo ser la única habitante en este momento que se llama así. La posición del nombre en el mapa es claramente en el sur de Holanda, es decir, la zona donde hay más católicos.



En los ayuntamientos de Rótterdam y Amsterdam han anunciado ya desde hace varios años que el nombre más popular en estos muncipios para los recién nacidos es Mohamed. He buscado el nombre en el Insituto Meertens y el gráfico habla por su cuenta:


La emigración de Marruecos y Turquía empezó en los años setenta y, tal como se en el gráfico las segundas y terceras generaciones han ido creciendo espectacularmente.

Pebbles Picapiedra

La variedad de nombres es tal, que ya es imposible escribir un nombre sin preguntar exactamente como se deletrea. Los nombre antillanos, por ejemplo, con muy creativos y se escriben tal como le apetece al que ha puesto el nombre. Esto no deja de tener sus ventajas para mí. Durante años he tenido que preguntar cómo se escribían los nombres holandeses, ahora ya lo tiene que preguntar también los nativos.

En realidad, repito, no tenía que haberme sorprendido del nombre Nala. Ya hace más de quince años que me asombré por primera vez porque una niña de segundo curso de primaria se llamaba Pebbles, como la hija de los Picapiedra.

Entonces ya vi que esto era solo la punta del iceberg.

jueves, 3 de junio de 2010

Con educación se llega a las estrellas


El capitán Picard ya es caballero del Imperio Británico

Uno mis actores preferidos ya es Sir Patrick Stewart. El actor encarnó con inesperado éxito, teniendo en cuenta que su personaje era calvo y francés, el capitán Jean-Luc Picard de la nave Enterprise en la serie Star Trek. Con su físico europeo y su mirada inteligente consiguió desbancar la imagen de macho que le había impreso a este personaje William Shatner, el proto capitán Kirk.

El que Stewart es un hombre inteligente se demuestra en su discurso de aceptación del título de Sir en el que mencionó, y agradeció explícitamente, a su profesora de lengua en la escuela primaria que le instó a leer a los clásicos y a interpretarlos.

Un buen alumno se merece un buen maestro.

(Aquí mi análisis de los capitanes de Star Trek y su influencia en la política estadounidense)

martes, 1 de junio de 2010

La tercera parte de Aly Herscovitz


El zapato a la moda que llevaba Aly en su recorrido por Europa

Me hago publicidad: hoy se publica la tercera y última parte del blook www.alyherscovitz.com
En esta tercera parte se profundiza en los escritos que dejó Josep Pla y en su lugar en las letras y en la historia europeas. Una visita a la Fundació Pla revela nuevos e inesperados datos sobre el estilo literario de Pla y su relación, casi británica, con su editor. También se comparan sus textos con los de sus coetáneos europeos. ¿Hasta qué punto Berlín influyó en la obra del escritor catalán?, ¿afrancesado o germanófilo?

Haffner y Pla, dos periodistas que escribían al mismo tiempo en Europa

También descubrimos los documentos de Praga en los que se describe, en lenguaje policial, la vida y destino de la familia Herscovitz. El mismo destino de tantas familias judías europeas en el siglo XX. Unos documentos impresionantes por el lenguaje notarial y el desapasionamiento con el que están descritos.
En cambio, el apasionamiento de los autores quiere salir de cada pantalla, el entusiasmo, la indignación y el desasosiego marcan el estilo de esta obra curiosa por su rareza en la forma y en el fondo.

No se lo pierdan. La suscripición cuesta solo 19 euros pero garantiza horas y horas de literatura, periodismo e historia multimedia. Perfecto para leer en una plataforma móvil o en un portátil.