Eugenia Codina Desde mi ventana

Mostrando entradas con la etiqueta BBC. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta BBC. Mostrar todas las entradas

sábado, 12 de diciembre de 2009

Las princesas del siglo XXI


La princesa del 2010

Leo en El País que la Disney va a estrenar una película en febrero con una princesa negra como protagonista. Tania y la rana. El oportunismo de la Disney se pone en discusión, compañía que se ha acusado con anterioridad de fomentar estereotipos e ignorar la diversidad racial de Estados Unidos. Ahora que Obama es presidente, sí se atreven, gritan los críticos. La película es una reivindicación del estatus social de los afroamericanos y con mucho bombo publicitario, conierte a una mujer negra en aristócrata.

Por mucha publicidad que organicen, los nortemericanos llegan tarde. Los ingleses a la chitacallando ya se han adelantado en la normalización de la diversidad y su representación en la aristocracia. Desde hace un año la BBC emite una serie de ficción llamada Merlín basada en los personajes de la leyenda arturiana. Los protagonistas son los jóvenes Merlín (antes de ser oficialmente mago), Arturo (antes de ser rey), Morgana (antes de ser druida) y Gwen, o Genevieve (antes de ser la reina de Camelot).
La serie tiene elementos del género de aventuras, del género histórico y sobre todo usa mucha magia, al estilo de Harry Potter.

Angel Coulby interpreta la futura reina Ginebra de Camelot, cuando aún solo tonteaba con el príncipe Arturo.

Genevieve, la futura reina de Camelot, está interpretada por Angel Coulby, con unos rasgos nada anglosajones. Sorprende ver una Genevieve prácticamente negra. Pero a la vez no sorprende porque en la serie no tiene ninguna relevancia para el transcurrir de la narración.

La cuestión es si reflejar en la pantalla de forma natural, tal como hace la serie Merlín el mestizaje al que se dirige Europa y Estados Unidos es un acto de modernidad o de fidelidad histórica. ¿Cómo eran las caras europeas hace 500 años? No tengo ni idea. Si los estados europeos tal como los conocemos ahora no existían, ¿cómo sabemos qué mezclas raciales existían entonces?
Así como erradicar ciertos rasgos faciales o, al contrario, estereotiparlos, ha sido una construcción de la narrativa cinematográfica, también lo es la construcción de una narrativa de la diversidad.

Es decir, nunca sabremos la verdad.

martes, 7 de abril de 2009

Mma Rambtoswe y Dambisa Moyo

El domingo por la noche, la BBC emitió el tercer capítulo de la serie llamada The Number One Ladies Detective Agency. Una serie, como su nombre indica, sobre una agencia de mujeres detectives en la capital de Botswana, Gaborone. La agencia es propiedad de Mma Precious Rambtoswe, una mujer que no se arredra ante nada ni nadie. La serie esta basada en una serie de libros escritos por Alexander McCall Smith, autor escocés nacido en Zimbawe.

Mma Romtoswe ante su agencia

La serie me enganchó desde el primer capítulo. En realidad, no cuenta ninguna historia especialmente revolucionaria. Se trata de las peripecias de Mma Ramtoswe y su secretaria, Grace Makutsi, buscando maridos, coches o perros perdidos. No fue hasta que leí un artículo sobre Dambisa Moyo y su libro Dead Aid que me di cuenta del por qué las Ladies Detectives resultan tan atrevidas y refrescantes.

Dead Aid (o La ayuda que mata) es un libro escrito por la economista Dambisa Moyo sobre las repercusiones que las ayudas económicas han tenido en la totalidad del continente africano. Su tesis es que es la ayuda de los países occidentales lo que está matando a Africa. Naturalmente, este tipo de tesis despierta una primer reflejo de rechazo. Va contra la intuición y el sentido común: si deja de llegar ayuda económica, la situación va ser aún pero que ahora, piensa uno. Desgraciadamente, el rechazo que ha provocado tiene que ver sobre todo por la implicación más banal, que es la crítica a famosos como Bono y Bob Geldof que han sido los grandes introductores de la ayuda a Africa como un accesorio de buen gusto en el estilo de vida occidental.

La economista Dambisa Moyo, otra mujer que no se arredra ante nada ni nadie

Moyo aboga por parar las ayudas económicas a los países africanos, excepto en caso de calamidades puntuales, y dejar que el continente construya una economía propia en el curso de los próximos cinco años. Aunque estoy segura que la situación es mucho más compleja de lo que Moyo describe, sus argumentos no dejan de tener cierta lógica. El principal argumento de Moyo para abolir la ayuda es que la mayoría de gobernantes africanos siguen en sus puestos porque el dinero sigue llegando desde occidente. De esta forma ellos no están obligados a mantener y mejorar las infraestructuras de sus países respectivos y como los habitantes, que sobreviven a duras penas gracias a la caridad, no pagan impuestos, no tienen el marco psicológico adecuado para exigir de sus gobernantes que hagan su trabajo adecuadamente. Ya se sabe que no fue dios quien nos creó a todos iguales sino Hacienda: el ciudadano que paga impuestos exige gobierno.
El libro es controvertido porque toca el tabú de la caridad occidental y su mala conciencia sobre el pasado colonial en Africa.

En la televisión holandesa, por ejemplo, las imágenes que llegan de Africa son siempre negativas, testimonio de pobreza, miseria y enfermedad. Que el continente africano tiene problemas muy graves es una realidad, pero esta es la única parte de la realidad que me llega como espectadora. La constante propaganda y manipulación de las agencias que se dedican profesionalmente a la ayuda llega a irritar y a insensibilizar al espectador en lugar de motivarlo a mostrar su solidaridad. Esta es una de las críticas de Dambisa Moyo: los intereses creados en Occidente producto de la profesionalización de la ayuda a Africa. El hecho es que un sector de la población depende de que la máquina siga funcionando... no solo en Africa sino también en Europa.

En la The Number One Ladies Detective Agency veo por primera vez imágenes de un país africano donde los personajes se comportan de forma normal. Mujeres emprendedoras con una agencia de detectives que tienen como vecino a un peluquero homosexual y como cómplice para resolver los casos al solterón dueño del garaje de al lado. Estos son algunos de los personajes que pueblan la serie. Todos ellos con una vida propia, capaces de dirigir su vida y de sobrevivir en su entorno.

Las detectives trabajando

Aunque las detectives usen máquina de escribir en lugar de ordenador y tengan que apartar las gallinas del porche antes de entrar en la agencia, aunque el hermano de la secretaria esté enfermo de SIDA, aunque no haya carreteras asfaltadas, la serie emana vitalidad, iniciativa y joie de vivre. Resumiendo: no son africanos deshumanizados por la compasión que nos despiertan, son personas. Personas autónomas que llevan una vida normal y se enfrentan a las dificultades como todo quisque.


El núcleo protagonista

Se trata de un trabajdo de ficción, una coproducción entre la HBO y la BBC, basado a su vez en otro trabajo de ficción, las novelas de McCall Smith. Aún así, aunque la ficción solo sea una destilación de la realidad, no se puede negar la influencia que tiene en la imagen que nos formamos de países, ciudades y tiempos pasados. Si la ficción sirve para interesarnos en un país o en un tema y así cambiar la perspectiva con la que miramos la realidad, bienvenida sea.

El libro en que se basa la serie

Esta es el Africa que Moyo reivindica en su libro, Dead Aid. No es casualidad que en su libro cite a Botswana como uno de los pocos países africanos que sobrevive sin ayudas económicas occidentales.
Africa tiene unas relaciones públicas malísimas, argumenta la economista. Esperemos que las Ladies Detectives también sean capaces de resolver este misterio.

De momento están haciendo las mejores Relaciones Públicas para Africa que he visto en muchos años.

Un corto trailer de la serie, suficiente para dar una impresión del ambiente que emana:

martes, 25 de noviembre de 2008

Católicos y protestantes

Este año para el día de mi santo, el 15 de noviembre, mi marido me regaló un dvd de Dave Allen.
Le vi por primera vez a principios de los ochenta, al llegar a Holanda. Entonces ya se cogían los canales por cable de varios países europeos, entre ellos Inglaterra. En la BBC vi por primera vez a este cómico irlandés.

Durante un sketch sobre uno de sus temas favoritos, la religión (católica), me dio un ataque de risa, lo cual en sí no es muy chocante, sino fuera porque a mi marido no se le movió ni un músculo de la cara. Solo me miraba a mí con cara de besugo preguntándose qué era lo que me hacía tanta gracia.

Aquel día los dos nos dimos cuenta de que veníamos de mundos distintos. Hasta aquel momento habíamos disfrutado de las similitudes entre los dos a pesar de venir de países diferentes. Pero Dave Allen nos dejó claro que yo me reía porque había sido educada como católica y que él no se reía porque habías sigo educado como protestante reformado.

El sketch en cuestión:

Theo, mi marido no le veía la gracia ni a este sketch ni a otros en los que Dave Allen sacaba altares, cálices, monaguillos, obispos y demás atrezzo de la iglesia católica.
Los ritos protestantes son muy sobrios, solo hay un pastor haciendo un sermón y el resto del oficio es de un alto valor participativo, con todos congregantes cantando salmos. Así como en la misa católica uno podía ensoñarse mientras hacía ver que escuchaba al cura, en los ritos protestantes uno no puede bajar nunca la guardia, porque está ¨trabajando¨ en todo momento.

Así que este fue nuestro primer choque cultural como pareja. Nos ayudó a conocernos y comprendernos mejor. Y Dave Allen siempre ha quedado como uno de los recuerdos y aficiones compartidas en el nuevo mundo que nos hicimos entre los dos.

Dave Allen se reía de la religión católica como solo los católicos saben hacerlo. Su escepticismo religioso fue convirtiéndose en declarado ateísmo, lo cual dio lugar a grandes actuaciones a medida que se iba haciendo mayor y decía cada vez más lo que pensaba.
En este vídeo de cinco minutos subtitulado en español, Dave Allen explica (no explicando) la religión católica.

jueves, 23 de octubre de 2008

Red, dulce red

Tal como yo misma ya había notado desde hace años, las nuevas tecnologías están ayudando a mantener las familias unidas en lugar de separarlas. Al menos en mi caso, Intenet ha sido una bendición. Después de vivir casi media vida en Holanda matengo ahora, los último años una muy buena relación con mi familia y amigos repartidos por todo el mundo gracias al correo electrónico, Skype, chats, etc. Además, estoy más al día que nunca sobre las noticias y la cultura española y americana gracias a Internet y a la televisión por satélite.




Pero no solo las familias que viven repartidas por el mundo están más unidas gracias a Internet. En una inevstigación hecha en Estados Unidos por Pew Internet (2.252 americanos) y publicada por la BBC World Service se ha demostrado que los mòviles e Internet ayudan a mantener los lazos familiares y sociales. El 51% de los padres navega por internet con sus hijos.



Después de comparar todo tipo de unidades familiares (solteros y parejas sin hijos), resultó que la familia tradicional (padres e hijos) es la que tiene más aparatos en el hogar para comunicarse y más de dos ordenadores en casa. La mayoría se comunica diariamente durante el día por el móvil. Y lo más sorprendente, las familias miran menos televisión porque invierten más tiempo en Internet.

Así como la radio unió a las familias a su alrededor, y luego la televisión, ahora son la red y el móvil los que nos mantienen unidos. Gracias a la red el hogar, es más dulce hogar. O es que hemos inventado la radio otra vez....