Eugenia Codina Desde mi ventana

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sábado, 1 de agosto de 2009

Un ataque de lumbago


Esta semana he tenido que trabajar de pie a causa del dolor de espalda que me impedía estar sentada más de diez minutos

Llevo una semana sin escribir en el blog a causa de un ataque de lumbago. El dolor en la parte baja de la espalda dificulta el estar sentado demasiado rato, el estar de pie, el agacharse, el andar y el pasar de una de estas posturas a la siguiente.
Me ha sorprendido saber, ahora que yo estoy con el dichoso dolor de espalda, que tanta gente sufre de esta dolencia. Se habla del 80 por ciento de la población, especialmente después de cierta edad. Y lo más preocupante, porque la pela es la pela, es que es una de las causas más comunes de absentismo laboral.
Como en Holanda los médicos son reacios a recetar medicamentos y analgésicos, me han recetado unas sesiones de fisioterapia que me han ayudado a sentir menos dolor. Eso sí, el fisioterapeuta me ha dado todo tipo de ejercicios para que practique por mi cuenta. Es decir, me ha dado a mí la responsabilidad del estado de mi espalda.

Me pregunto como hubiera sido el tratamiento en España. Seguro que me hubieran dado medicinas, calmantes y exploraciones de todo tipo.
Me llama la atención la forma tan diferente en que en Holanda y en España se trata la enfermedad y la medicina. Y no me refiero solo a los médicos sino tamibén a los pacientes. Me sorprende, cuando hablo con amigos y familiares en España, lo mucho que saben sobre medicina, el nombre de los medicamentos y sus componentes, el nombre ténico de las enfermedades, de los músculos, los huesos y los síndromes. En Holanda tienes que estar en las puertas del infierno para que los médicos te den medicamentos y calmantes. Y cuando vas a la farmacia ¡te cuentan las pastillas! según la receta del médico. Nada de automedicación.

El por qué de esta diferencia no sé exactamente donde radica. Se puede especular sobre el carácter calvinista de los holandeses para los que la exageración es un pecado mortal a diferencia del carácter expansivo español para los que la introversión es un signo casi de mala educación.
Lo dejo a mis lectores expertos de los dos países en dar significado a este fenómeno. Yo, de momento, me voy a hacer las ¨rotaciones¨ y los ¨transfers¨ que me ha recetado mi fisioterapeuta.

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Las cuatro estaciones

Sinterklaas o San Nicolás, trae regalos a los niños que han sido buenos el 5 de diciembre por la noche. Sus ayudantes, que son pajes, se llaman todos genéricamente, Zwarte Piet, es decir Pedro el negro, nombre que no se refiere, afortunadamente, a su raza como piensan muchos holandeses políticamente correctos, sino al hecho de que el paje de Sinterklaas tiene que bajar por la chimenea para dejar los regalos. De ahí que quede completamente manchado de hollín.

Sinterklaas llega dos semanas antes a Holanda. Llega desde Madrid en barco (cosas de la ilógica de la tradición). Durante dos semanas los niños ponen el zapato y a lo mejor les cae algún regalito, como preparación del regalo grande del cinco de diciembre.

Este sábado fui a recibir a San Nicolás al puerto de Hillegersberg, donde vivo.

Esto era el paisaje a las 3 de la tarde:

Esta era la tumultuosa llegada de Sinterklaas en olor de multitudes a las 3 y 10 minutos:


Esto era el paisaje a las 3 y 15 minutos, cuando me tuve que meter en casa corriendo a causa de la nieve:


Este era el paisaje de Hilllegersberg a las 3 y 25 minutos, había dejado de nevar y salía el sol:



Ya lo dicen los holandeses: el servicio meteorológico en Holanda es la mar de facil ya que siempre puedes acertar. Tenemos todas las estaciones en el mismo día.

sábado, 11 de octubre de 2008

Wouter, el salvador

Ah, por fin el gobierno holandés se ha definido sobre el tema de mis ahorros en Islandia. Wouter Bos, el ministro de finanzas, ha anunciado que se va a devolver el dinero a los afectados, ya sea forzando a Islandia a cumplir con su obligación, ya sea pagando el gobierno holandés. Evidentemente, los trámites van a durar una temporada pero al menos tenemos una confirmación tranquilizadora.

Wouter Bos se ha convertido en la estrella de esta crisis. Este socialista que hasta ahora se había quedado en un segundo plano dentro de la coaliciòn de centroderecha que gobierna el país, ha pasado, gracias a la crisis, a ser el hombre del momento. Su estilo conciliador y de suaves maneras es mano de santo en este momento de inseguridad.
Me recuerda el estilo de Obama y el de Zapatero. Un tipo de hombre tranquilizador, sin grandes arrebatos viscerales, capaz de pensar a largo plazo y con más inteligencia que carisma.
Sorprendentemente, no queremos ahora un líder que nos exalte sino un político que nos dé la sensación de que sabe sentarse a una mesa a negociar aunque sea con el mismo diablo.

jueves, 9 de octubre de 2008

Corralito virtual


Pues sí, está ocurriendo lo impensable. Yo soy una de la víctimas de la quiebra de Icesave, el banco virtual islandés.
Puse mis ahorros en Icesave porque me daban más intereses que otros bancos y porque pensé que Islandia era un país aún más aburrido y seguro que Holanda. Las apariencias engañan.
El gobierno de Islandia ha nacionalizado Icesave pero no garantiza la compensación de los ahorros perdidos porque las mismas arcas del estado están muy cerca de la quiebra.

El corralito virtual, como le llama la prensa latinoamericana. Nunca mejor dicho. Las transacciones se hacían a través de una website que ha quedado paralizada durante dos días. Hoy por fin ha aparecido en la pantalla el anuncio de que el banco no puede devolver su dinero a sus inversores. Como se trata de un banco islandés, no son aplicables las garantías del estado holandés que promete devolver hasta 100.000 euros a los afectados.

Pues estamos bien fastidiados. Y no virtualmente.

martes, 2 de septiembre de 2008

Sirenas


Ayer volvieron a sonar las sirenas a las doce del mediodía como cada lunes primero de mes.

Cuando llegué a Holanda, a principios de los ochenta, las sirenas de alarma me dieron un buen susto: extrañamente no vi a gente corriendo por la calle presa del pánico, ni bolas de fuego arrasando el tranquilo Dordrecht, la ciudad donde yo vivía entonces. Después descubrí que se trataba de un test rutinario del ministerio del interior con el que se comprueba que funcionan las sirenas en todos los ayuntamientos del país.

La costumbre se remonta a después de la guerra. Los holandeses son precavidos y después de la experiencia de la segunda guerra mundial organizaron una red de alarmas en todo el país. Hasta los años noventa las sirenas estaban destinadas a avisar a la población por si bombardeaban los rusos, aunque para muchos holandeses de cierta edad, el verdadero enemigo seguía siendo Alemania. A partir del 2000 las sirenas tienen que avisar a tiempo de cualquier desastre, tipo aviones que caen del cielo, gases envenenados, inundaciones y otros desastares naturales, provocados o no, por ataques terroristas. La cara de la amenaza ha cambiado pero no la amenaza como tal.

Ayer cuando oí la sirena, la oí de nuevo después de veinte años. -Es verdad, aún probamos las sirenas,- pensé. Y, paradójicamente, al oírla me sentí segura porque las estaban probando pero también me recordaron que el sentido de seguridad en el que vivo es fragil e ilusorio.

Como decían los cínicos holandeses ya hace años: ¨Si los rusos son inteligentes nos bombardearán un lunes primero de mes a las doce de la mañana¨.

martes, 5 de agosto de 2008

Demografía


Este es mi barrio en Rotterdam: una zona tranquila que había sido un pueblo hasta que la ciudad lo engullió en su crecimiento. Los habitantes del barrio son de clase media y edad ídem.

Mi casa forma parte de una hilera de viviendas con bajos y pisos superiores. En un total de nueve casas viven en este momento cuatro divorciados, dos de los cuales se acaban de mudar este mismo fin de semana. Un simple cálculo me lleva a la conclusiòn de que en mi calle hay un 44.4%. de divorcios.


¿Es mi barrio representativo del nivel de divorcio en Holanda?
Según los datos del 2005, en ese año se casaron 72.000 parejas heterosexuales. A su vez, en el mismo año, se divorciaron 32.600 parejas. Lo cual viene a salir por casi un 45% de divorcios. Por lo tanto, mi barrio tranquilo y de clase media es un buen reflejo de la demografía del país.
Pero aún hay más. En mi calle viven dos parejas homosexuales. Según las estadísticas las parejas homosexuales se divorcian menos. En el 2005 se casaron 1.212 parejas homosexuales y solo se separaron 119, lo cual saldría por un 10%, mucho menos que el nivel de divorcio heterosexual. Me alegra confirmar que las parejas gay en mi barrio son estables y parecen bien felices. Incluso en una de las parejas, para hacer la estadística más contundente, uno de los cónyuges se divorció primero de su pareja heterosexual para unirse a su amigo gay.

Según las estadísticas, este año se han divorciado menos parejas. Lo atribuyo al precio de las hipotecas que hacen prácticamente imposible mantener dos viviendas.

lunes, 28 de julio de 2008

Devuélveme la bicicleta del abuelo


Leo en las noticias que el político conservador Cameron ha recuperado la bicicleta que le habían robado la semana pasada en Londres. Había ido a comprar al supermercado y amarrado su bicicleta a un poste, medida que no frena a ningún experto ladrón de bicicletas, como muy bien sabemos en Holanda.
El periódico Sunday Mirror hizo una llamada para recuperar la bicicleta de Cameron que fue respondida por un vecino, ferviente laborista, del susodicho Cameron. A pesar de sus diferencias ideológicas, el vecino informó al Sunday Mirror de que había visto la bicicleta abandonada en algún lugar del barrio. Aclaró su buena obra con las palabras: "Por que incluso a un conservador no le deseas que le roben la bicicleta".

Un gesto generoso.

Esta historia me ha recordado otros hechos históricos con una bicicleta robada como protagonista.
En los últimos días de la invasión alemana de Holanda, en el mayo del 45, los soldados alemanes, que tenían los aliados pisándoleslos talones, huían como podían del país invadido. Requisaban coches, camiones y lo que pudieran agarrar. Muchos robaban bicicletas y salían pedaleando en dirección a Alemania.

Cuando la actual reina Beatriz se casó con el ya difunto aristócrata alemán Claus van Amsberg en 1966, hubo varias manifestaciones y protestas, con bomba de humo incluída, organizadas por el movimiento que entonces se llamaba "los provos".


Haciendo uso de la proverbial antipatía y desconfianza que los holandeses sentían (y aún siguen sintiendo) por los alemanes después de la guerra, se oía el eslogan que ya se ha convertido en leyenda en este país:
¡Devuélveme la bicicleta del abuelo!.

Expresión que aún refunfuñan los holandeses entre dientes cuando les adelanta un coche alemán.