
Esta semana he tenido que trabajar de pie a causa del dolor de espalda que me impedía estar sentada más de diez minutos
Llevo una semana sin escribir en el blog a causa de un ataque de lumbago. El dolor en la parte baja de la espalda dificulta el estar sentado demasiado rato, el estar de pie, el agacharse, el andar y el pasar de una de estas posturas a la siguiente.
Me ha sorprendido saber, ahora que yo estoy con el dichoso dolor de espalda, que tanta gente sufre de esta dolencia. Se habla del 80 por ciento de la población, especialmente después de cierta edad. Y lo más preocupante, porque la pela es la pela, es que es una de las causas más comunes de absentismo laboral.
Como en Holanda los médicos son reacios a recetar medicamentos y analgésicos, me han recetado unas sesiones de fisioterapia que me han ayudado a sentir menos dolor. Eso sí, el fisioterapeuta me ha dado todo tipo de ejercicios para que practique por mi cuenta. Es decir, me ha dado a mí la responsabilidad del estado de mi espalda.
Me pregunto como hubiera sido el tratamiento en España. Seguro que me hubieran dado medicinas, calmantes y exploraciones de todo tipo.
Me llama la atención la forma tan diferente en que en Holanda y en España se trata la enfermedad y la medicina. Y no me refiero solo a los médicos sino tamibén a los pacientes. Me sorprende, cuando hablo con amigos y familiares en España, lo mucho que saben sobre medicina, el nombre de los medicamentos y sus componentes, el nombre ténico de las enfermedades, de los músculos, los huesos y los síndromes. En Holanda tienes que estar en las puertas del infierno para que los médicos te den medicamentos y calmantes. Y cuando vas a la farmacia ¡te cuentan las pastillas! según la receta del médico. Nada de automedicación.
El por qué de esta diferencia no sé exactamente donde radica. Se puede especular sobre el carácter calvinista de los holandeses para los que la exageración es un pecado mortal a diferencia del carácter expansivo español para los que la introversión es un signo casi de mala educación.
Lo dejo a mis lectores expertos de los dos países en dar significado a este fenómeno. Yo, de momento, me voy a hacer las ¨rotaciones¨ y los ¨transfers¨ que me ha recetado mi fisioterapeuta.






