Eugenia Codina Desde mi ventana

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miércoles, 8 de octubre de 2008

Yorick

- ¡Mala peste en él y en sus travesuras! Una vez me vació una jarra de vino del Rhin sobre la cabeza. Esta calavera, señor, es la de Yorick, el bufón del Rey.
- ¿Ésta?
- Esa misma.
- ¡Ay, pobre Yorick! Yo lo conocí, Horacio ... Era un hombre sumamente gracioso y de la más fecunda imaginación. Me acuerdo que siendo yo niño me llevó miles de veces sobre sus hombros; ¡Y ahora su vista me llena de horror! Y mi pecho se agita. Aquí estuvieron aquellos labios que yo besé tantas veces. ¿Dónde están ahora tus burlas, tus brincos, tus canciones, y aquellos chistes brillantes que animaban la mesa con alegre estrépito? ¿No te burlas ahora de tu propia sonrisa? ¿Se te han caído completamente los músculos? Entra en el tocador de alguna dama y dile que, por más que se ponga una gruesa capa de pintura en el rostro, llegará a tener esta apariencia. Haz que se ría de eso...
(Hamlet, Quinto acto)
Agusti Codina

Alas, poor Yorick! I knew him, Horatio: a fellow
of infinite jest, of most excellent fancy: he hath
borne me on his back a thousand times; and now, how
abhorred in my imagination it is! my gorge rims at
it. Here hung those lips that I have kissed I know
not how oft. Where be your gibes now? your
gambols? your songs? your flashes of merriment,
that were wont to set the table on a roar? Not one
now, to mock your own grinning? quite chap-fallen?
Now get you to my lady's chamber, and tell her, let
her paint an inch thick, to this favour she must
come; make her laugh at that.
From Shakespeare's Hamlet, 1603.

martes, 7 de octubre de 2008

¡Por el amor de Dios!


Damien Hirst vuelve a asombrar al mundo por su impredecible arte y el aún más impredecible precio que algunos están dispuestos a pagar por sus obras. Por su imagen de una calavera forrada de diamantes, un grupo de inversores ha pagado 75 millones de euros. La calavera que responde al nombre For the love of God va ser exhibida en varias ciudades europeas, empezando por Amsterdam el 1 de noviembre.

Hirst, que ya nos había asombrado en los noventa con el tiburón en formol por el que se pagó también una cantidad exhorbitante, es el artista de vanguardia, justamente por su grandioso éxito, que más dudas y controversia despierta.
¿Es arte o no es arte lo que hace? Yo siempre lo he encontrado asombrosamente original e ingenioso pero, tal como dicen sus críticos, su trabajo también podría ser visto como el truco de un prestigiditador.
Es evidente que este no es el tipo de arte plástico que uno se pone en casa para disfrutarlo un día tras otro, a veces porque se está contento y a veces porque se está melancólico. Por el contrario, el trabajo de Hirst solo tiene sentido como impacto. Sin embargo, el éxito de Hirst puede venir de la accesibilidad de su obra. Es decir, todos quedamos igual de sorprendidos por su obra, no hacen falta grandes piruetas intelectuales para asombrarse ante un tiburón en formol. Es una vez que uno se ha recuperado de la sorpresa de lo que ve, que le empieza la duda de si lo que está viendo es arte o no.



En este sentido la calavera con diamantes es el más representativo de todos los Hirst: ¿qué es sino el guiño de Hirst a la calavera de Hamlet? Hamlet sostiene durante su monólogo la calavera que acaba de encontrar en el cementerio, la calavera del bufón Yorick, el cual le hizo reír tanto cuando vivía.

Hirst ha cubierto la calavera del bufón de diamantes (simbolizando los 75 millones de euros que alguien ha aflojado) y se pregunta: ¿Es arte o no es...arte?.

La respuesta está en cada uno de nosotros.