Eugenia Codina Desde mi ventana

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viernes, 29 de enero de 2010

Saatchi y Lawson


La manzana preciosista de Matt Johnson: Malus Sieversii

Durante mi estancia en Londres visité la Saatchi Gallery, una galería pequeña en formato comparada con los grandes museos londinenses pero fenomenal en la influencia que ha tenido en el arte moderno. La Saatchi, fundada por Charles Saatchi en el 1985 se convirtió en la promocionadora del arte moderno más onortodoxo y caro. En partes iguales. Gracias al coleccionista Saatchi (o por culpa de él, dirían algunos) artistas como Damien Hirst y Tracey Emin han sido lanzados al estrellato tanto mediático como financiero. Saatchi, un coleccionista de arte que debe su fortuna al éxito de la agencia de publicidad del mismo nombre, fue el impulsor de esta forma de ver el arte en la que los límites entre el arte y la publicidad quedan difuminados (ver este ejemplo). El valor artístico está entrelazada con la seducción mediática que ejerce y la cotización en el mercado. Estos tres factores han hecho famosos a los artistas patrocinados por Saatchi, al principio solo británicos.
Ahora Saatchi ha vendido obras emblemáticas como My bed o La imposibilidad física de la muerte en la mente de alguien vivo y dedica este luminoso y bien diseñado edificio a mostrar el trabajo de artistas estadounidenses. La galería también tiene un restaurante, Mess, decorado en el mismo estilo y con obras de la Saatchi donde se come bien y se puede charlar sin tener que gritar.


Gallery Mess

La entrada a la galería es gratis e incluso se puede ver virtualmente en este vídeo que se encuentra en la website www.saatchi-gallery.co.uk. En esto ha sido también visionario porque fue de los primeros en ¨abrir¨ la colección a la red para los espectadores y, esto es lo más importante, a los artistas. Cualquier creador puede enviar su portafolio y colgarlo en la web de Saatchi, de forma que a la función de escaparate se le une la función de mercado electrónico paa artistas y galerías.
La filosofía de la galería, esta combinación de arte moderno, onortodoxo y accesible (que no asequible) se refleja también en el hecho de que hay una guía que explica toda y cada una de las obras expuestas de manera que el espectador sepa el contexto y la intención del artista sin tener que especular inútilmente durante horas. Esta claro que en Saatchi saben como llegar al cliente como buenos publicistas.

En su vida privada Charles Saatchi aplica la misma visión que en su vida profesional. Está casado con Nigella Lawson, una de las autoras de libros de cocina más vendida e indiscutible estrella de los programas culinarios televisados. Nigella es famosa por ser la cocinera más sensual del reino. Se le nota que le gusta lo que cocina y se chupa los dedos cuando hace tartas de chocolate. Y además es muy guapa.
En casa de los Saatchi-Lawson no se debe distinguir muy bien lo que es realidad y lo que es publicidad. Pero deben tener mucho dinero y, sobre todo, deben comer muy bien.

¡Ojalá me invitaran un día a cenar con ellos!
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lunes, 24 de noviembre de 2008

Los ricos también lloran


La crisis también afecta al artista más rico del mundo Damien Hirst, el cual se ha visto obligado a despedir a veinte de sus empleados. ¿Un artista con empleados? Pues sí, en la más noble tradición de los artistas-artesanos, Hirst solo idea sus obras y deja que otros las realicen. Hirst tiene, nada menos, que ciento cincuenta empleados trabajando en su taller.

Los veinte empleados despedidos se dedicaban a hacer sus famosos armarios con pastillas:


y los cuadros con mariposas, es decir, los cuadros hechos con alas de mariposa:


El precio de un armario de pastillas: 11., 5 millones de euros, al menos por este precio se vendió en el 2007 su armario Lullaby Spring.

Al paso que vamos hasta yo me veré obligada a despedir a los enanitos que me hacen la cama, me barren, me escriben los posts para el blog, me pasan los informes a limpio.... la crisis.

martes, 7 de octubre de 2008

¡Por el amor de Dios!


Damien Hirst vuelve a asombrar al mundo por su impredecible arte y el aún más impredecible precio que algunos están dispuestos a pagar por sus obras. Por su imagen de una calavera forrada de diamantes, un grupo de inversores ha pagado 75 millones de euros. La calavera que responde al nombre For the love of God va ser exhibida en varias ciudades europeas, empezando por Amsterdam el 1 de noviembre.

Hirst, que ya nos había asombrado en los noventa con el tiburón en formol por el que se pagó también una cantidad exhorbitante, es el artista de vanguardia, justamente por su grandioso éxito, que más dudas y controversia despierta.
¿Es arte o no es arte lo que hace? Yo siempre lo he encontrado asombrosamente original e ingenioso pero, tal como dicen sus críticos, su trabajo también podría ser visto como el truco de un prestigiditador.
Es evidente que este no es el tipo de arte plástico que uno se pone en casa para disfrutarlo un día tras otro, a veces porque se está contento y a veces porque se está melancólico. Por el contrario, el trabajo de Hirst solo tiene sentido como impacto. Sin embargo, el éxito de Hirst puede venir de la accesibilidad de su obra. Es decir, todos quedamos igual de sorprendidos por su obra, no hacen falta grandes piruetas intelectuales para asombrarse ante un tiburón en formol. Es una vez que uno se ha recuperado de la sorpresa de lo que ve, que le empieza la duda de si lo que está viendo es arte o no.



En este sentido la calavera con diamantes es el más representativo de todos los Hirst: ¿qué es sino el guiño de Hirst a la calavera de Hamlet? Hamlet sostiene durante su monólogo la calavera que acaba de encontrar en el cementerio, la calavera del bufón Yorick, el cual le hizo reír tanto cuando vivía.

Hirst ha cubierto la calavera del bufón de diamantes (simbolizando los 75 millones de euros que alguien ha aflojado) y se pregunta: ¿Es arte o no es...arte?.

La respuesta está en cada uno de nosotros.