Eugenia Codina Desde mi ventana

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lunes, 9 de febrero de 2009

France 24: ¿en qué cuenta?



Desde hace unos meses tengo televisión por satélite a mi disposición con cerca de mil quinientos canales. Como es imposible ver tantos canales y no vale la pena por lo pobre de la oferta, he acabado haciendo una lista de favoritos de cuarenta canales en los diferentes idiomas que entiendo.
Después de probar las noticias de varias televisiones mundiales me encuentro mirando regularmente France 24. France 24 es un fenómeno muy europeo. Es un canal francés que nació como respuesta a la CNN americana. Pero incluso los franceses se han rendido ante la evidencia, así que France 24 se emite en inglés. Los locutores son periodistas jóvenes y guapos (en mi casa le llamamos ¨el canal de los guapitos¨) con el inglés como lengua materna.

Markus Karlsson, uno de los locutores de France 24

Las calidad de la información es buena porque cubre las noticias de Europa y las noticias mundiales desde el punto de vista europeo con muchas visitas de expertos que hablan en inglés con más o menos acento francés. El ritmo es rápido sin ser agotadoramente repetitivo como en la CNN.
Ayer, oí en France 24, que el conglomeado de Rupert Murdoch (News Press) ha perdido 6 billones (en inglés: billion) de dólares. Me pregunto atónita: ¿cuánto dinero puede tener uno que puede perder 6 veces 1 millón de millones?, ¿de cuántos ceros estamos hablando?

Así que estuve buscando cuántos ceros tiene un billón. Pero he aquí que me topo con el problema con el que muchos periodistas se deben haber enfrentado los últimos meses. Los Estados Unidos y la Gran Bretaña usan diferentes sistemas de cálculo. Ellos usan la escala corta mientras que en Europa usamos la escala larga. Es decir, lo que en español es un billón o en holandés un billjoen no es lo mismo que en inglés billion. Un billion americano son mil millones (nueve ceros) y un billón español son un millón de millones y el trillón americano (doce ceros) es un billón europeo.

A ver, si France 24 es una emisora francesa, y me está diciendo que Murdoch ha perdido seis billones de dólares, ¿se está refiriendo a que ha perdido trillones americanos o millardos europeos? Veo que la única forma de aclararse es usando el prefijo mundial, desconocido para la mayoría de nosotros. Sería mejor que habláramos de gigas, teras y petas así nos podríamos entender, porque a pesar de hablar en el mismo idioma, contamos en otro.

Y me pregunto: ¿cuántos disparates numéricos habremos oído los últimos meses a causa de traducciones precipitadas o mal hechas por falta de conocimientos linguísticos de algunos medios de comunicación?

Estos son algunos de los problemas de crear un espacio común informativo europeo.

Prefijo Escala Corta Escala Larga Equivalencia Decimal
Yotta Septillón Cuadrillón 1 000 000 000 000 000 000 000 000
zetta Sextillón Mil trillones 1 000 000 000 000 000 000 000
exa Quintillón Trillón 1 000 000 000 000 000 000
peta Cuadrillón Mil billones 1 000 000 000 000 000
tera Trillón Billón 1 000 000 000 000
giga Billón Mil millones (o millardo) 1 000 000 000
mega Millón 1 000 000

lunes, 24 de noviembre de 2008

Los ricos también lloran


La crisis también afecta al artista más rico del mundo Damien Hirst, el cual se ha visto obligado a despedir a veinte de sus empleados. ¿Un artista con empleados? Pues sí, en la más noble tradición de los artistas-artesanos, Hirst solo idea sus obras y deja que otros las realicen. Hirst tiene, nada menos, que ciento cincuenta empleados trabajando en su taller.

Los veinte empleados despedidos se dedicaban a hacer sus famosos armarios con pastillas:


y los cuadros con mariposas, es decir, los cuadros hechos con alas de mariposa:


El precio de un armario de pastillas: 11., 5 millones de euros, al menos por este precio se vendió en el 2007 su armario Lullaby Spring.

Al paso que vamos hasta yo me veré obligada a despedir a los enanitos que me hacen la cama, me barren, me escriben los posts para el blog, me pasan los informes a limpio.... la crisis.

martes, 11 de noviembre de 2008

Coquetos


Parada del autobús 35 en Hillegersberg, Rotterdam

Estoy en la parada de autobús esperando el 35 mientras paseo arriba y abajo. Se me acerca un señor mayor que sale del supermercado con la cesta de la compra:
-Buena manera de hacer ejercicio- me dice- yo también lo hago, andar arriba y abajo-, y sin hacer una pausa me espeta:
-¿Cuánto años me pones?-.
Para mis adentros pienso que tiene unos ochenta años pero para no meter la pata le digo: - ¿unos setenta y seis?-.
- Pues no, - me dice triunfante- acabo de cumplir noventa y cuatro esta semana-, y sin esperar respuesta se aleja al trote, firme y decidido.
-¡Qué coquetería!- pienso para mis adentros.

Yo solo pienso en como ocultar mi inminente cumpleaños y este señor está orgulloso de la edad que tiene y de la energía que despliega.
En alguna parte hay una línea invisible que separa nuestros sentimientos sobre la edad. Mientras creemos que tenemos que ser competitivos en el mercado laboral y sentimental queremos aparentar ser más jóvenes de lo que somos. Nos avergonzamos de no resistir adecuadamente las embestidas del tiemp.
Viendo a este espabilado nonagenario me da la impresión de que, en lugar de avergonzarse, se enorgullece de haberse reído del tiempo.
Ultimamente he notado un aumento de coquetos ciudadanos senior, como les llaman los americanos, que no solo siguen dando su energía a la sociedad sino que además recalcan con gusto que son ¨de los que aguantan¨ riéndose de los dentelladas del tiempo.
Uno de los casos más espectaculares es el señor Leopoldo Abadía, un profesor de ingeniería jubilado que se ha hecho famoso en cuestión de meses. Al señor Abadía le ha llegado la fama a la temprana edad de setenta y un años gracias a la crisis financiera. Empezó explicando en su blog, para amigos y conocidos, el por qué de la crisis mundial de una forma tan clara que el número de lectores aumentó de una forma exponencial en cuestión de días. Cuando los periódicos y los medios de comunicación le descubrieron le llevaron a la fama de inmediato. El señor Abadía, una refrescante estrella mediática, no oculta su edad, al contrario, la proclama a los cuatro vientos al igual que sus campechanas explicaciones sobre el origen de la crisis.

Es un verdadero placer escucharle explicando su teoría Ninja. Es a la vez muy esclarecedor. Se lo recomiendo a juniors, mediors y seniors.