Eugenia Codina Desde mi ventana

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viernes, 13 de febrero de 2009

Globish


Leo con asombro que en Inglaterra se dan cursos para que los nativos ingleses aprendan a hablar el inglés de los extranjeros. Hasta ahora se anunciaban cursos de inglés simple para extranjeros pero esto es al contrario. Leo que en este curso el nativo aprende a hablar su propio idioma usando menos palabras, evitando expresiones idiomáticas, evitando la ironía y usando, en definitiva, las menos palabras posibles.

Para mis adentros pienso: esto es el mundo al revés.

Pero no, se trata del próximo paso en la evolución del inglés hacia el Globish, o la lengua franca mundial. Desde hace años el inglés lo están usando hablantes de todo el mundo, que se entienden milagrosamente entre ellos pero que no entienden a un nativo estadounidense o inglés. Esto que parece una descomposición de la lengua a primera vista, me recuerda lo que en linguistica se llaman las lenguas criollas. Las lenguas criollas tenían su origen en los grupos de esclavos que llegaban de distintos países africanos y que desarrollaban una lengua propia que se consideraba un galimatías. Los estudios realizados a posteriori muestran que las lenguas criollas pasan por los mismos estadios de formación que las otras lenguas y que, lo que aparentemente, parece una mezcla de palabras y una simplificación del idioma (portugués, español o inglés) se rige en realidad por reglas gramaticales que permiten evolucionar la lengua.

El Globish, es por tanto, una versión global del inglés con solo 2.000 palabras, sin humor y sin ironía. Pero puede ir evolucionando hasta convertirse en una nueva lengua criolla con su propio estatus, independiente del inglés.

Para más información se puede ver el sitio y el libro de Jean-Paul Nerriere, ex-director de la IBM que ha puesto estas ideas en un libro y además, lo está comercializando.

sábado, 26 de julio de 2008

Global Village

Admito mi error, yo no habìa entendido aún lo que significaba el acceso al mundo a través de la televisión. Creía que era una forma de cosmpolitismo, una forma de aprender idiomas y de estar al día de los avances en otros países. Pero esta era anteayer.

Porque desde ayer, y después de no tener televisión durante un año, instalé una antena parabólica que me da acceso a mil quinientos canales (1.311para ser exactos).

Vaya sorpresa me he llevado.

Después de revisar los canales que tengo disponibles he llegado ya a varias conclusiones. Para empezar, los grandes ganadores de la televisón por satélite son la venta directa, el sexo y la religión. Hay incluso un canal llamado God TV, lo cual me dio la esperanza de que podía aclarar la eterna pregunta sobre la existencia de dios. Pero al ver el siguiente canal, God Europa TV, ya vi que no era una emisión divina sino de lo más humana. No solo la religión cristiana está representada, los canales de carácter islámico son casi tan numerosos, seguidos por el hinduismo.

De todos los países que emiten los del Oriente Medio están masivamente representados desde Libia, los emiratos árabes hasta Irán e Irak. También hay decenas de canales con emisoras para espectadores indios. Sorpendente, acotación al margen, la cantidad de canales dedicados al sexo-árabe.

Yo misma, española en Holanda, recibo también la televisión española internacional, además de la televisión catalana internacional, la autonómica vasca, la de Extremadura, Telemadrid, Galicia....

Cuando aparecieron las primeras antenas parabólicas eran una señal de riqueza y de cosmoplitismo. Ahora una imagen estigmatizante en los barrios depauperados de la ciudad de Rotterdam. Antena parabólica es sinónimo de pobreza. Los emigrantes de primera generación, así como sus hijos y sus nietos, son los que se instalan la antena en el balcón.


En Holanda la televisión siempre ha sido por cable y se han recibido fácilmente los canales ingleses, alemanes y belgas. No había necesidad para la clase media de poder ver la televisión en otros idiomas geográficamente más lejanos, como el árabe. Ahora se ha ampliado el número de televisiones que llegan a Holanda pero la cuestión es si esta presencia aumenta la diversidad o la encoge. Porque en realidad yo puedo escoger por mirar cada día TV3 y estar al día de la fiesta mayor de Tortosa (tema puntero de ayer en la franja del mediodía de TV3) sin tener necesidad de enterarme de lo que ocurre en Rotterdam. ¿Sabemos más o sabemos menos?

Hace unos años, las autoridades iraníes intentaron inútilmente prohibir la antena parábolica, a la cual llamaban la antena diabólica, porque traía el extranjero a casa. Yo diría que lo que ocurre ahora es el contrario: es lo local lo que llega al extranjero. Porque incluso en el punto más lejano de la tierra uno puede seguir agarrado al terruño.
En lugar de facilitar el aprendizaje de otros idiomas, convierte en inútil este esfuerzo.
En lugar de ver el mismo programa que tus compañeros de trabajo, que es prácticamente lo único en comùn que comparte el asalariado de hoy en día, te dedicas a ver el culebrón en Tamil que solo pueden ver los hablantes de esta lengua.
En lugar de poner tus prejuicios a prueba viendo programas chocantes, eliges los programas que te aseguran el mismo mensaje de siempre.

De ahí mi error, creía que el satélite nos hacía ciudadanos del mundo. En realidad, me temo que somos pueblerinos del mundo.

lunes, 31 de marzo de 2008

El buzón global de contenido local

Son las dos de la tarde. En Holanda los niños ya están en el segunda hora de clase, y todo el mundo está trabajando porque la hora del almuerzo ya hace media hora que ha terminado.
Pero las dos de la tarde es la hora en que los españoles se van a comer. ¿Cómo lo sé? Porque durante las próximas dos horas no voy a recibir ningún mensaje electrónico de estas latitudes, en cambio, mi bandeja de entrada se está llenando de mensajes de trabajo provenientes de Holanda.

Esta mañana me he encontrado con los mensajes provenientes de los Estados Unidos que han ido llegando durante la noche. Cuando un americano me contesta a las dos de la tarde, sé que es alguien que ha ido al lavabo por la noche y no ha podido evitar la tentación de controlar su correo.

Cuando llegan las seis de la tarde desaparecen los holandeses y a las diez de la noche los españoles.

El correo electrónico es un medio global para seguir los horarios y los usos .... locales.