Eugenia Codina Desde mi ventana

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domingo, 6 de septiembre de 2009

Meritocracia


En la edición del domingo de El País leo un buen artículo de Elvira Lindo sobre Michelle Obama.
Tal como apunta Lindo en su arículo, la verdadera revolución social ocurrida en Estados Unidos no fue la llegada de Barak Obma a la Casa Blanca, sino la llegada de Michelle Obama. Ella es la que es americana, tanto por nacimiento como culturalmente, ya que fueron sus antepasados los que formaron parte la historia más desagradable e injusta de los Estados Unidos. Es Michelle Obama la que representa la movilidad social de la clase media afroamericana porque Barak Obama es hijo de matrimonio mixto, y en cierta forma, ¨primera generación¨ americano.

Yo veo a Michelle Obama como una mujer moderna. Irradia seguridad en sí misma y en sus capacidades. Una mujer que ha luchado para conseguir lo que tiene y para llegar a ser quien es y que lo sabe.
La comparan con Jaqueline Kennedy, pero me parece fuera de lugar porque eran otros tiempos, cuando tener estilo para vestir y hablar francés ya era un gran paso adelante en la sofisticación de las primeras damas. Jacqueline Kennedy era una aristócrata nacida con este porte y Michelle Obama es quien es por méritos propios.
Es muy oportuno que en una meritocracia sus representantes sean personas que han crecido en ella y que pueden dar testimonio de que funciona.

domingo, 9 de agosto de 2009

Pequeño


Necesitamos lo pequeño

Csrmen B. me envía este artículo de El País, Lo pequeño gana espacio, firmado por Francesco Manetto, a raíz de mi post sobre el aeropuerto de Rótterdam, al cual yo loaba por lo pequeño, local y cercano que resulta en comparación con los grandes aeropuertos que imperan en este momento.

En el artìculo, (gracias Carmen), el autor habla de como lo pequeño y lo local está ganando terreno en el comportamiento del consumidor. El periodista hace un resumen de ejemplos tangibles de esta tendencia. Yo añado otro punto.
En el ámbito gastronómico se observa una tendencia a romper con la tradicional división de primer plato, segundo y postre. Cada vez más proliferan en Europa y Estados Unidos, con gran éxito, las modalidades de restaurantes que ofrecen tapas, sushi, dim-sum y menús degustaciones en los que prevalece probar diferentes gustos por encima de las grandes cantidades del mismo sabor.

Ahí va la lista de ¨Tangible e intangible¨ de Francesco Manetto, periodista de El País:

- Según la consultora alemana Roland Berger, China, India y Rusia, con sus firmas Chery, Tata y Dacia, respectivamente, están cambiando el mercado del automóvil. Tata Motors, el mayor conglomerado indio, ya ha lanzado, en el país asiático y por menos de 1.500 euros, su modelo Nano. Este vehículo de bajo coste llegará a Europa en 2011 y se venderá por un precio de entre 3.000 y 4.000 euros.

- Cadenas de alimentación como la británica Tesco o la alemana Lidl están experimentando con supermercados más pequeños y distintos a los tradicionales. Según los expertos, cada persona pasa una media de alrededor de 20 minutos en un supermercado durante las compras. En ese tiempo sería imposible valorar y elegir de forma satisfactoria entre las decenas de miles de productos de las grandes superficies.

- El éxito del servicio de microblogging Twitter es un ejemplo de cómo el valor de la brevedad se afianza en Internet. La red social, que permite enviar y recibir mensajes de hasta 140 caracteres a través de su sitio o vía mensaje de teléfono móvil es la tercera más popular del mundo y cuenta con unos 45 millones de usuarios en Estados Unidos.

- Páginas web como EveryBlock o MyStreet publican información de varias ciudades estadounidenses, sus barrios o incluso sus calles. Se trata de noticias muy poco elaboradas, en la mayoría de los casos ofrecidas por la policía o los bomberos y que suelen remitir a sitios de periódicos de verdad. De todas formas, según expertos e inversores, pueden constituir un valor en alza. Cuentan con centenares de miles de usuarios, de Dallas a Los Ángeles, pasando por Manchester o Brisbane. Desde que la crisis obligara a cerrar a varios periódicos locales en Estados Unidos, estos medios están ganando lectores. Algunas de estas webs consiguen también financiación de empresas de capital riesgo.

jueves, 16 de octubre de 2008

La gracia de la instantánea

Foto genial cuyo autor no he localizado aún, solo sé que es de la agencia Reuter y que la ha publicado El País hoy mismo. Cuando encuentre al autor lo publico.

miércoles, 15 de octubre de 2008

Léanlo


Escribe Elvira Lindo en El País del miércoles 15 de septiembre 2008:

Hay lectores que buscan en un columnista una especie de comunión semanal; yo prefiero acercarme a las columnas con el deseo de que, eso que la gente llama tan pomposamente "mis convicciones", sea sacudido de alguna manera. En el catálogo de alabanzas que se pueden dedicar a un opinador circula una que me intranquiliza: "pasa lo que yo pienso a limpio". Quien elogia de esa manera no hace otra cosa que elogiarse a sí mismo, pues tiene en tan alta consideración sus opiniones que sólo parece pedirle al periodismo un escribano. Hace tiempo que esta hambrienta lectora de periódicos que soy se aficionó a los artículos de Paul Krugman, desde ayer Nobel de Economía. Tanto aquí como en el New York Times el señor Krugman ilumina con una prosa transparente un asunto duro de roer para el lector no iniciado. Lejos de esos expertos que oscurecen la materia que dominan otorgando a los profanos el título de gilipollas, este sabio que lleva poniendo en duda desde hace años la deriva ultraconservadora del sistema americano, explica con gran entusiasmo pedagógico las misteriosas claves del mercado. Como lo tenía, ya digo, por sabio, siempre imaginé a un anciano de pelo blanco y airado, así que ha sido toda una sorpresa descubrir a un hombre joven, de rostro simpático. Krugman no ha podido pasar mis pensamientos a limpio, porque en materia económica, estoy pez. Yo era, lo digo casi con vergüenza, de esa ¿mayoría? que al desplumar el periódico, tiraba el suplemento de negocios. Ahora andamos todos poniéndonos al día. Es angustioso porque por momentos no entendemos nada, y para colmo tenemos la poco consoladora sensación de que los expertos están también sumidos en el desconcierto. Por fortuna, Krugman es un buen maestro. No trata de confirmar nuestras convicciones, tan sólo intenta explicar qué es lo que nos está pasando. Léanlo.

lunes, 1 de septiembre de 2008

¡Hagan sitio!



El domingo pasado apareció una larga entrevista en El País con George Steiner.
Steiner, de familia judía persequida durante el nazismo, ha desarrollado su carrera en Estados Unidos y en Europa recordándonos así lo que era el transnacionalismo europeo (es decir, judío) antes de que Europa se volviera loca. Steiner habla y escribe en cuatro idiomas y es un erudito en varios campos, desde la filosofía hasta la crítica literaria.

En la entrevista con Juan Cruz, Steiner lanza un par de provocadoras ideas de esas que te pueden ir rondando durante horas por la cabeza como una mosca que busca una ventana. La idea más inquietante que lanza en la entrevista es su sombrio pronóstico sobre, lo que él llama, la próxima revolución y-o guerra civil.

P: ¿Y la otra revolución?
R: Está por llegar, me da mucho miedo y francamente prefiero no estar vivo. Podremos vivir una media de 120 años. Muy pronto podrán rejuvenecer células. Seremos reemplazables, como el motor de un coche. Hoy, ser un investigador de biogenética es estar subido a una escalera mecánica que va cada vez más rápida. ¿Qué pasará cuando los jóvenes tengan que cuidar y alimentar a tanta gente mayor? La próxima guerra civil puede ser ésta.

P: Parece el tema de una novela de Saramago.
R: De una novela, y de una pesadilla. Los jóvenes de hoy tienen que pagar impuestos, residencias de ancianos, la comida, la casa. Hay cada vez más ancianos. Creo firmemente en el derecho a la eutanasia. Es un horror envejecer sin dignidad. Antes, las familias más o menos se podían hacer cargo de sus ancianos. Pero ya no pueden. Quizá la próxima crisis sea generacional.

P: ¿No la hay ya?
R: No, estamos conteniéndola, hoy los jóvenes no andan por ahí asesinando a los viejos. En ciertas culturas esquimales lo hacen. Cuando llega el invierno, los jóvenes obligan a los mayores a salir de la casa o del iglú, a morir, para que puedan sobrevivir los jóvenes.


Soylent Green. Ahí está. Es lo que me recordó Steiner. Soylent Green (1973), en España titulada Cuando el destino nos alcance, basada en una novela con el alarmante título: ¡Hagan sitio!. Una película oscura que esbozaba un futuro desolador. La sobrepoblación del planeta había acabado con el equilibrio ecológico y, en la escena que más pesadillas provoca de la película, el protagonista descubre que las galletas Soylent Green son, en realidad, restos humanos reciclados.

Truculenta como es la idea de las galletas verdes, no fue esta escena la que me quitó el sueño durante mi adolescencia. Lo realmente angustioso es que, por ley, al llegar a la vejez uno no tiene más derecho a vivir. Al cumplir cierta edad, cada ciudadano recibe una muerte orquestada según su gusto y preferencias.

Leyendo a Steiner volvió a mi memoria la escena de la muerte inducida de Sol Roth. Como ya no existe naturaleza en la tierra ni animales salvajes, esto es lo que él pide ver como telón de fondo a su muerte.



Ya en mi adolescencia, cuando la muerte era lejana y abstracta, me dio más escalofríos la muerte obligatoria que la idea de convertirme en galleta. Desde la perspectiva actual, deduzco que ya entonces intuí que la primera premisa es mucho más plausible y racional que la segunda.
Ahora que el tema de la eutanasia se discute abiertamente, que el envejecimiento de la población empieza a ser algo más que una estadística, ahora que podemos vivir tantos años aunque sea con una salud quebradiza, ahora pues. la despedida de Sol no parece tan ciencia ¨ficción¨como hace cuarenta años.