He pasado unos días en mi querida Barcelona. Una estancia en mi ciudad natal significa ver a mi familia, mis viejos amigos y apretar el botón de los recuerdos. Con paciencia y Facebook he logrado ir haciendo amigos nuevos y reestablecer viejos contactos. Gracias a las nuevas tecnologías volver a
Barcelona no es solo un ejercicio de nostalgia sino una fuente de descubrimientos y ¨puesnomehabíafijadonuncantes¨.
Las redes sociales han convertido la emigración en una experiencia que no exige la renuncia a los contactos sociales tal como ocurría tradicionalmente. El contacto con la lengua, los amigos, y con los temas que ocupan a un país es posible, incluso puede ser constante.
Las redes sociales no son buenas para la integración en un país. Al contrario, convierten la ciudadanía en aleatoria.
El mestizaje ha llegado.

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