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miércoles, 25 de abril de 2012

Después del cáncer

Esta soy yo. Tal como soy ahora. Pongo mi foto en el blog y escribo sobre mí para encontrarme. Entré en esta nueva vida en julio del 2010 cuando me diagnosticaron el cáncer. Un año y medio de tratamientos (todos, como me dijo mi oncólogo) me han dejado, supuestamente, curada. Digo supuestamente porque con el cáncer nunca se sabe si una está curada. "Curada" quiere decir que uno va pasando revisiones en los que los médicos no encuentran ninguna señal de que se esté reproduciendo el cáncer. "Curada" quiere decir que te vas acostumbrando a vivir amenazada. No hay despreocupación en esta curación. Vivo ahora en un mundo el que el tiempo se ha hecho materia. Se ha convertido en un fluído por el que avanzo lentamente. Y lo de lentamente no es solo metafórico. Cualquier iniciativa me cuesta un esfuerzo. Yo ya sabía lo que era el esfuerzo en mi vida anterior pero éste es distinto: la iniciativa sale de un punto lejano, avanza lentamente y se acaba abruptamente como una gran maquinaria que se quedara parada en medio de chirridos y crujidos metálicos. No solo me pasa cuando me esfuerzo en trabajar: leer, escribir, estructurar y organizar. También me pasa con las relaciones personales y con los contactos sociales. En barril que tenía lleno de empatía y curiosidad por los demás está vacío. Soy una ermitaña, una ostra, un bebé con los ojos abiertos. Y esto es, queridos amigos, como se siente uno después de pasar por un tratamiento contra el cáncer.

18 comentarios:

p dijo...

Eugenia, los bebés lo tienen todo por aprender. Quizá sea esa la parte buena! Ánimos. Fuerza.
Pat

Vicente Torres dijo...

Tras leer su "Después del cáncer" no sé qué decir. Y sin embargo necesito decir algo. ¿Cómo leer una cosa así y no decir nada? Yo di médula ósea en 1986, soy donante habitual de plasma y plaquetas, y me gusta ser útil. Pero es muy poco lo que se puede hacer. Los seres humanos, a menudo, necesitamos creernos que somos mucho y somos poco.
En el caso que le concierne a usted sólo espectadores. Pero esperanzados. Yo deseo que lo de la curación sea real.

Vicente Torres dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
anna soler dijo...

Eugenia, es un poco pronto. La energia irá volviendo. Confia. Te queremos
Anna

Anónimo dijo...

Estimada Eugenia:

La leo desde los primeros Diarios de Espada. La leí con lo de Aly. Leo el enlace en el blog de Arcadi en El Mundo y acabo de leer Después del cáncer.

Pues ahora le toca leer a usted: reciba un cariñoso abrazo como si fuera una ostra de verdad.

El Picha.

Bremaneur dijo...

Un abrazo muy grande, Eugenia. Y besos mucho gordos desde Berlín.

elquiciodelamancebia EQM dijo...

Dña. Eugenia, es/está vd guapa y atractiva. Su texto es brillante, intimista, creativo y lleno de ansia de confesión pública de esa esperanza que desmiente el vaciado de la empatía, que nunca depende de uno mismo.

Vd despierta empatía y sobrevivirá -porque a partir de cierta edad todos, en el mejor de los casos, sólo sobrevivimos- y, lo que es más, se interesa por los demás, la cosa pública, después de haber pasado lo suyo y haber entrado a formar parte del 'fluído por el que avanza lentamente'.

Vd es una encantadora ermitaña, que mantiene vivo el grito asomándose a la puerta de su blog.

He sabido de vd por mi apreciado Arcadi.

Aquí tiene un amigo de reflexiones y de sensaciones/sentimientos compartidos.
Un abrazo muy fuerte.

-
El quicio de la mancebía [EQM]
elquiciodelamancebia.lacoctelera.net

Anónimo dijo...

Tan hermosa como la mujer que se adivina tras el sombrero. (Mi hermana lo tuvo no hace mucho. Hace unos días, en una de esas múltiples revisiones, se llevó un susto. Por fortuna no ha sido nada. Ánimo).

Anónimo dijo...

He llegado aquí desde el blog de mi admirado Arcadi Espada y suscribo las palabras del sr. Vicente Torres; se me ocurre poco más que decir. Mi madre murió de un cáncer el año pasado, tras una lucha de años. Pero conozco otras personas que lo dejaron atrás. Resulta extraño decir "ánimo" a una persona desconocida, pero sus palabras han tocado una fibra íntima mía y supongo que de cualquiera que las lea. Por eso me permito decir: ánimo, Eugenia y mucha suerte. David Fdez.

Anónimo dijo...

No sabía nada y te envío todo mi apoyo moral.
Un abrazo,
Iñigo Valverde

Petrus Justus dijo...

Es verdad que el fin del tratamiento no es sino el principio de un largo camino hace una vida sin recuerdos continuos a la enfermedad, pero ten paciencia. Llegará el día en que te das cuenta que has actuado como si no hubiera pasado nada. Y luego pasará lo mismo con las semanas, e incluso con meses enteros. Yo tardé anos en dejar de interpretar (erróneamente) cada bulto o dolorcillo como un signo irrefutable que de la vuelta de "mi" cáncer, pero tardé mucho menos en volver a poder funcionar mas o menos como antes durante gran parte del día. Animo. Y Abrazos. P.

Anónimo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
julia dijo...

Eugenia, usted está exhausta, ánimo. Le cuento lo mío, por si sirviera para algo. Hace cuatro años fui operada de un cáncer de mama. Luego, durante un año entero, quimio, radio y anticuerpos monoclonales. Me dieron de lo lindo. "Todo" como le dijo a usted su oncólogo. A continuación, aun estoy en ello, cinco años de fastidiosas antihormonas.
Pues bien, yo que era la más aprensiva de las personas, olvidé la semana pasada que tenía una revisión (una de varias). Tal es mi actual despreocupación con el asunto. Me llamaron y prueba superada. Mi confianza en la medicina y los médicos es enorme.
No sé si usted conoce un anuncio que ponían en la tele hace unos años, (supongo que de multicentrum o algo parecido). El ratón del ordenador era un gigante imposible de manjera, el carrito de la compra un camión a empujar y así todo...
Así se siente una al final del tratamiento, en mi caso no tenía ya fuerzas para abrir la puerta de casa con una solo mano. Tenía que ser con la dos, para dar la vuelta a la llave.
A lo que iba: mucho antes de lo que ahora supone, recuperará las fuerzas; al principio parece -y lo es- lento, pero en un mes, dos meses, hala, se dará una sorpresa, ya verá.
Mucho ánimo y a disfrutar la recuperación, qué tiene su aquel.

P.D.
Ahi va. ¡El Picha!

Anónimo dijo...

El olvido de la sociedad actual es nuestro paso fugaz por la tierra. Aunque de forma dramática la vida te haya elegido a ti para demostrarlo, si aprendes a vivir el DIA a DIA... tendrás ganado lo que muchas personas sanas todavía no, ... No por ello dejando de estar expuestas a lo mismo. La vida solo tiene sentido vivida DIA a DIA. Fuerza amiga mía y todo mi amor pese a no conocerte.

Eugenia dijo...

Me gustaría poder contestar individualmente a cada uno de los comentarios pero no tengo las direcciones de unos cuantos remitentes anónimos.

A las personas que me conocen personalmente: Pat, Anna, Sergio, Pieter os agradezco vuestras palabras y recojo la energía y el afecto que me enviáis.

A Vicente Torres: cuando me pusieron una transfusión de sangre para contrarrestar el efecto devastador de la quimioterapia me di cuenta de los donantes de sangre son los verdaderos "socialdemócratas". Llevan la solidaridad hasta el punto de dar su propia sangre. Y la verdad, no hay nada como la enfermedad para dejarte claro cuáles son las prioridades. Medio litro de sangre vale más que mil palabras. Así que muchas gracias en nombre de todos las que se han beneficiado de su donación generosa y tan humanamente altruista.


A El Picha (amigo mío, ¿ha considerado cambiarse el apodo?, parece sacado de una novela de Juan Marsé)
Se ve que nos conocemos de hace ya varios años gracias al enlace arcadiano. Le agradezco el abrazo de ostra a ostra.

A EQM: Aún no sé por qué publiqué esta entrada, fue algo intuitivo. Me interesa su explicación de que soy una ermitaña con ventana. Gracias por su apoyo y sepa que yo también le leo a usted habitualmente.

A David Fernández: siento lo de su madre y le agradezco sus palabras. Esta enfermedad es como dice un libro que acaban de publicar también en España El emperador de todas las enfermedades. Es una hidra de mil cabezas que puede salir en el lugar y momento menos pensado. Me anima recibir su solidaridad.

A Julia: su descripción del cansancio, abrir la puerta con las dos manos, es spot on, como dicen en inglés. Yo nunca había estado tan cansada en mi vida como durante las quimios. Me anima mucho oír su experiencia, sobre todo el que hecho de que se olvidara de la última revisión. Espero que llegue este momento porque yo aún estoy en la fase de sentir desasosiego semanas antes de la revisión. He notado que al no ir tan a menudo al hospital porque ya he terminado el tratamiento hace unos meses, me olvido a veces del cáncer. Ahora empiezo a oír de más casos de supervivencia, en el hospital solo veía los pacientes que habían recaído. Muchas gracias por sus palabras y por su apoyo.

Mujer-Pez dijo...

Jo t´estimo sempre i estic per aquí, al voltant. No oblido que, en els pitjors moments, has tingut temps per les meves futeses.

Albert dijo...

Leo con mucho retraso su texto, a partir del enlace que hoy pone Arcadi Espada en su comentario en El Mundo. Lamento habérmelo perdido en su momento. Es magnífico. Gracias.

Alessia Mignone dijo...

Hola, me gustaría compartir una información muy útil concerniente el cáncer.
Llevo un tiempo dedicándome al Yoga y a la Meditación y he descubierto que se está llevando a cabo en Madrid una nueva terapia contra el cáncer basada en estas técnicas milenarias. En Estados Unidos está teniendo mucho éxito.
Os dejo el enlace:

Mindfulnes y oncología

http://www.centronagual.es/popup_grupo_informativo.php?id=2820

Con mucho cariño