Eugenia Codina Desde mi ventana

miércoles, 8 de abril de 2009

Carisma

Porque algunas personas son carismáticas y otras no. La empatía.

Barak Obama da la mano al policía y Gordon Brown ni le ve.

martes, 7 de abril de 2009

Mma Rambtoswe y Dambisa Moyo

El domingo por la noche, la BBC emitió el tercer capítulo de la serie llamada The Number One Ladies Detective Agency. Una serie, como su nombre indica, sobre una agencia de mujeres detectives en la capital de Botswana, Gaborone. La agencia es propiedad de Mma Precious Rambtoswe, una mujer que no se arredra ante nada ni nadie. La serie esta basada en una serie de libros escritos por Alexander McCall Smith, autor escocés nacido en Zimbawe.

Mma Romtoswe ante su agencia

La serie me enganchó desde el primer capítulo. En realidad, no cuenta ninguna historia especialmente revolucionaria. Se trata de las peripecias de Mma Ramtoswe y su secretaria, Grace Makutsi, buscando maridos, coches o perros perdidos. No fue hasta que leí un artículo sobre Dambisa Moyo y su libro Dead Aid que me di cuenta del por qué las Ladies Detectives resultan tan atrevidas y refrescantes.

Dead Aid (o La ayuda que mata) es un libro escrito por la economista Dambisa Moyo sobre las repercusiones que las ayudas económicas han tenido en la totalidad del continente africano. Su tesis es que es la ayuda de los países occidentales lo que está matando a Africa. Naturalmente, este tipo de tesis despierta una primer reflejo de rechazo. Va contra la intuición y el sentido común: si deja de llegar ayuda económica, la situación va ser aún pero que ahora, piensa uno. Desgraciadamente, el rechazo que ha provocado tiene que ver sobre todo por la implicación más banal, que es la crítica a famosos como Bono y Bob Geldof que han sido los grandes introductores de la ayuda a Africa como un accesorio de buen gusto en el estilo de vida occidental.

La economista Dambisa Moyo, otra mujer que no se arredra ante nada ni nadie

Moyo aboga por parar las ayudas económicas a los países africanos, excepto en caso de calamidades puntuales, y dejar que el continente construya una economía propia en el curso de los próximos cinco años. Aunque estoy segura que la situación es mucho más compleja de lo que Moyo describe, sus argumentos no dejan de tener cierta lógica. El principal argumento de Moyo para abolir la ayuda es que la mayoría de gobernantes africanos siguen en sus puestos porque el dinero sigue llegando desde occidente. De esta forma ellos no están obligados a mantener y mejorar las infraestructuras de sus países respectivos y como los habitantes, que sobreviven a duras penas gracias a la caridad, no pagan impuestos, no tienen el marco psicológico adecuado para exigir de sus gobernantes que hagan su trabajo adecuadamente. Ya se sabe que no fue dios quien nos creó a todos iguales sino Hacienda: el ciudadano que paga impuestos exige gobierno.
El libro es controvertido porque toca el tabú de la caridad occidental y su mala conciencia sobre el pasado colonial en Africa.

En la televisión holandesa, por ejemplo, las imágenes que llegan de Africa son siempre negativas, testimonio de pobreza, miseria y enfermedad. Que el continente africano tiene problemas muy graves es una realidad, pero esta es la única parte de la realidad que me llega como espectadora. La constante propaganda y manipulación de las agencias que se dedican profesionalmente a la ayuda llega a irritar y a insensibilizar al espectador en lugar de motivarlo a mostrar su solidaridad. Esta es una de las críticas de Dambisa Moyo: los intereses creados en Occidente producto de la profesionalización de la ayuda a Africa. El hecho es que un sector de la población depende de que la máquina siga funcionando... no solo en Africa sino también en Europa.

En la The Number One Ladies Detective Agency veo por primera vez imágenes de un país africano donde los personajes se comportan de forma normal. Mujeres emprendedoras con una agencia de detectives que tienen como vecino a un peluquero homosexual y como cómplice para resolver los casos al solterón dueño del garaje de al lado. Estos son algunos de los personajes que pueblan la serie. Todos ellos con una vida propia, capaces de dirigir su vida y de sobrevivir en su entorno.

Las detectives trabajando

Aunque las detectives usen máquina de escribir en lugar de ordenador y tengan que apartar las gallinas del porche antes de entrar en la agencia, aunque el hermano de la secretaria esté enfermo de SIDA, aunque no haya carreteras asfaltadas, la serie emana vitalidad, iniciativa y joie de vivre. Resumiendo: no son africanos deshumanizados por la compasión que nos despiertan, son personas. Personas autónomas que llevan una vida normal y se enfrentan a las dificultades como todo quisque.


El núcleo protagonista

Se trata de un trabajdo de ficción, una coproducción entre la HBO y la BBC, basado a su vez en otro trabajo de ficción, las novelas de McCall Smith. Aún así, aunque la ficción solo sea una destilación de la realidad, no se puede negar la influencia que tiene en la imagen que nos formamos de países, ciudades y tiempos pasados. Si la ficción sirve para interesarnos en un país o en un tema y así cambiar la perspectiva con la que miramos la realidad, bienvenida sea.

El libro en que se basa la serie

Esta es el Africa que Moyo reivindica en su libro, Dead Aid. No es casualidad que en su libro cite a Botswana como uno de los pocos países africanos que sobrevive sin ayudas económicas occidentales.
Africa tiene unas relaciones públicas malísimas, argumenta la economista. Esperemos que las Ladies Detectives también sean capaces de resolver este misterio.

De momento están haciendo las mejores Relaciones Públicas para Africa que he visto en muchos años.

Un corto trailer de la serie, suficiente para dar una impresión del ambiente que emana:

domingo, 5 de abril de 2009

Duelo de titanes


La organización del tratado del Atlántico Norte

sábado, 4 de abril de 2009

El bucle


Manos dibujando, M.C. Escher

El domingo pasado publicó Arcadi Espada en su blog un sorprendente y hermoso artículo sobre la relación conyugal y como ésta se convierte en una nueva entidad, la relación como tal. Este artículo o post, por lo inesperado de su contenido en un blog de opinión sobre temas de actualidad, provocó muchas reacciones, tal como se puede ver en los comentarios siguiendo al artículo. Quien conozca el trabajo de Arcadi Espada ya sabe que es conocido por pensar por su cuenta y por decir lo que piensa, actitud ésta que le granjea tantos amigos como enemigos.

Arcadi Espada trabajando

Lo más sorprendente del artículo para mí no era la declaración pública de amor sino el camino por el que Espada había llegado hasta esta conclusión.

Hablemos de bucles.

Porque Espada, el cual se declara abierta y públicamente ateo, llegaba a este punto citando el libro del psicólogo cognitivo y especialista en el tema de la inteligencia artificial, Douglas Hofstadter, famoso por sus libros de dificilísima lectura como, Gödel, Escher, Bach: un Eterno y Grácil Bucle, y Mi vida como un bucle. Hofstadter no es facil de entender pero viene a decir que la cognición corre como un río por la inteligencia humana. y de hecho, por los cerebros humanos. No habla del alma conocida por las religiones sino de la cognición en sí. La idea de que la cognición se complementa con la inteligencia del "otro", tal como parece decir en sus escritos, aclara la lógica de su concepción de la felicidad conyugal como la coexistencia de tres inteligencias: la de los dos individuos más la pareja aan sich.

Carol y Douglas Hofstadter bucleando. Carol Hofstadter falleció en el 1993

Me sorprendió que un científico como Hofstadter llegara a la misma conclusión que un académico al otro lado del espectro intelectual. Me refiero al mitólogo Joseph Campbell, estudioso de los mitos y las religiones de todos los tiempos y zonas geográficas. Con este conocimiento elaboró una teoría que se parecía más a la psicología que a los estudios literarios y antropológicos en los que se enmarcaba tradicionalmente el estudio de la mitología y las religiones comparadas. Campbell se hizo popular por explicar la evolución personal del individuo basándose en las mitologías a través de la historia. Esta forma de ver la disciplina le aportó muchas críticas por parte del mundo académico.

Joseph Campbell durante la entrevista con Bill Moyers en 1986 que le lanzó póstumamente al estrellato mediático

De nuevo: era un hombre que pensaba por su cuenta y decía lo que pensaba, lo cual le aportó tantos amigos como enemigos.
Campbell estudió con mucho interés el tema del amor, tanto en los libros vedas como en la literatura medieval. Aplicando lo que las religiones, filosofías, mitologías y literaturas del pasado habían legado, concluía que el matrimonio (el compromiso de dos) era un compromiso no hacía el otro sino a la pareja que se formaba. En sus palabras, el matrimonio es la aventura del héroe, llena de pruebas y dificultades, en los que cada miembro de la pareja ayuda al otro a evolucionar lo más posible, siendo esto el objetivo final: un tercero producto de la unión de dos completos.
En su vida personal, Campbell estuvo casado durante 49 años con, Jean Erdman, una de las innovadoras de la danza del siglo XX. Ella se dedicó a desarrollar su estilo de baile, danza y coreografía durante los años que estuvieron juntos.

Jean Erdman en 1943

Joseph Campbell se hizo famoso después de su fallecimiento en 1987 por una serie de programas de televisión que grabó el año anterior a su muerte, en los cuales tuvo ocasión de exponer sus pensamientos al gran público. El éxito inesperado de la serie radica en la capacidad de Campbell de exponer de forma simple, elegante y práctica su visión de la mitología y de como ésta moldea la vida de cada individuo. Este enfoque de la disciplina académica le aportó un éxito que no había conocido en vida. Su trabajo académico ha quedado relegado a un segundo puesto tras su papel de ¨personal coach¨ de lujo, su imagen de académico engullida por el icono de la cultura popular americana en que se ha convertido.

Mi bucle es, por lo tanto, que partiendo del ángulo intelectual (cognición) como desde el ángulo intuitivo (inconsciente) se llega y se parte del mismo punto: dos son tres, dos unos, y finalmente uno.