Eugenia Codina Desde mi ventana

martes, 18 de abril de 2017

Más nombres

El diario de Miss Codina


18 de abril 2017



El tema de los nombres propios de los jóvenes actuales me sigue fascinando. Cada día me vuelve a sorprender la variedad de nombres propios que oigo. Voy viendo que es un buen sistema para poner a prueba tus prejuicios. Si crees que Yoshi es el nombre de un chico japonés, te puedes equivocar del todo. El tal Yoshi es un sanote holandés de dos metros con cara de angelito. Sin embargo, sí que veo que hay nombres típicos Mohamed o Hussein que, hasta ahora al menos, solo he visto en chicos de origen árabe o norteafricano pero no al contrario, es decir, aún no he encontrado un chico holandés rubio y de mejillas sonrosadas que se llame Mohamed.
El único nombre que hasta ahora veo repetirse en todos los cursos que doy es Cris, Cristian o Christian, es decir el nombre "cristiano"  en todas sus variantes.  No sé si es casualidad o es indicativo del posicionamiento de los padres que quieren reafirmar su cristiandad en una ciudad como Róterdam donde desde hace ya años el nombre que aparece más veces en el registro civil del ayuntamiento es Mohamed.
Huelga decir que esta es una impresión mía puramente intuitiva porque no he hecho ninguna investigación seria sobre el tema de los nombres. No sé si las estadísticas me darían la razón.

domingo, 16 de abril de 2017

Nombres

Diario de Miss Codina 

 13 de abril 2017

Esta mañana. Para ir  al departamento de español tengo que subir dos pisos. Eso está bien, así hago algo de ejercicio. Al llegar a la segunda escalera voy ya resoplando. Oigo unos pasos rápidos detrás de mí. Un jovencito cargado con una mochila me adelanta botando como una pelota de tenis en cada escalón. Ha subido en tres segundos, mientras yo no puedo dejar de pensar en mis rodillas.
Son esas cosas las que me recuerdan la edad que tengo.

Esta tarde he dado la primera clase. Los alumnos son todo chicos. Veo que hay algún nombre de mujer en la lista pero la verdad es que no distingo si los nombres son de hombre, mujer o pollo. Les he pedido a los estudiantes presentes que escriban su nombre en una hoja de papel y lo pongan bien a la vista para que pueda aprenderme los nombres. Les he tenido que pedir que lo escribieran con un rotulador grueso porque si lo escriben con bolígrafo no puedo leer a esa distancia.
Leo los nombres con estupor: Marlon, Yannick, Joshi, Yosha, Eli, Eloy, Le Var. Han desaparecido los tradicionales hombres holandeses como Johan, Dirk, Kees, Adrie. Al menos, estos eran los nombres que yo había oído durante los treinta años que vivo en este país.  Me fijo en la lista para ver si los apellidos son tan exóticos como los nombres pero no, son todos portadores (al menos, el grupo que está ahora en la clase) de apellidos tan raciales como van den Berg, Dekker o Jansen que son el equivalente en español a García, Pérez o Martínez.

Bueno, la verdad es que tampoco sé si escribo los nombres bien porque otra gracia de los nombres modernos es que los padres deletrean el nombre de que les ponen a sus hijos como les peta.

Creo que me va a costar un tiempo aprenderme todos estos nombres de memoria.

sábado, 15 de abril de 2017

El diario de Miss Codina: introducción


El año pasado me quedé sin empleo a causa de un despido colectivo en la empresa del sector educativo donde había estado trabajando durante más de veinte años.

La experiencia de quedarse en el paro a los cincuenta es desconcertante. El mundo te grita que ya estás para el desguace mientras que tú te sientes igual que siempre, aún estás flotando en el flow de la vida y el empleo cotidiano. Aún te sientes identificada con el tipo de trabajo que has hecho hasta el momento en que te han despedido, es decir, gran parte de tu identidad e incluso de tu vida social está asociada al trabajo.  Pero he aquí, que en un momento dado, te dicen que no hay trabajo para ti pero que NO es nada personal, que NO tiene que ver con tu rendimiento, sino con el presupuesto, o más bien, la falta del mismo.
Y ahí te quedas, con estos dos mensajes: no te necesitamos pero no tiene nada que ver contigo. Como no tiene nada que ver contigo, te pones a  pedir trabajo pensando que tu valiosa experiencia va a ser útil en el mundo laboral. Craso error. Si a uno no le llegan inmediatamente propuestas de trabajo espontáneamente a través de Linkedin o a través de los conocidos en el mismo sector, quiere decir que te vas a quedar para vestir santos, laboralmente hablando. Estar sin trabajo significa afrontar cartas sin respuesta y desinterés total por tu pasado laboral. Demasiado vieja y demasiado cara son las razones principales, amén de una crisis económica general y un sector que apenas sobrevive en el cambiante siglo XIX.

Después de estar en el paro varios meses he encontrado trabajo como profesora de español en una escuela de negocios, o mejor dicho LA Escuela de Negocios de Róterdam. Los estudios que ofrece estas escuela son en inglés, ya que se trata de International Business and Management Studies.

La experiencia de empezar a dar clases a los cincuenta y pico años es aún más desconcertante que estar en el paro. Un mundo nuevo se abre ante tus ojos.

Este mundo  y su efecto sobre mí es lo que voy a describir en el Diario de Miss Codina. Este es el nombre con el que los estudiantes se dirigen a mí.

domingo, 15 de mayo de 2016

Café con tostadas


Esta mañana he desayunado un café con tostadas. Un desayuno de lo más  normal, digamos. ¿Pero es así?. Tú, querido lector, que has  ¨café con tostadas¨, ¿en qué has pensado exactamente?, ¿qué imagen se ha formado en tu cerebro?. ¿Qué es un café para ti?, ¿y una tostada?. 

Uno de mis ejercicios preferidos es soltar en un grupo de diferentes nacionalidades la palabra ¨café¨  para preguntar después: ¿en qué piensas cuando piensas en "café"?. Es sorprendente la cantidad de versiones diferentes del concepto "café" que puedes llegar a oír. La diferencia estriba no solo en el café en sí, sino también cómo se toma.

¨Un café¨ en España significa una taza pequeña de café,  hecha en una gran máquina espresso en un bar.  Si el café se hace en casa, asumiendo que no se use una Nespresso, se hace con una cafetera cuya marca más conocida es Oroley.  En realidad, la marca ya ha dado nombre a la cafetera debido a su extendido uso en los hogares españoles, tanto dentro como fuera de España.
¨Un café¨ en Holanda significa una taza mediana de un café hecho en una cafetera de filtro. El café se sirve acompañado de algún tipo de crema de leche, azúcar y una galleta. 
¿Y quién no conoce los famosos cafés de Estados Unidos? Perolas de café de filtro que acompañan la comida o perolas en envases de cartón para llevar.

Es decir, que cuando un español le dice a un holandés: - Vamos a tomar un café-,  la imagen en el cerebro del café que van a tomar es en los dos interlocutores muy diferente. No solo piensan en un café distinto, sino que el español piensa que van a tomarse un cafelito apoyados en la barra de un bar, mientras que el holandés piensa que se van a sentar cómodamente en una mesa donde les van a servir café con galletita, van  a estar hablando veinte minutos y luego van a pedir un segundo café.
Nada más lejos de la realidad española en la relación café-tiempo.
España debe ser el único lugar del mundo en el que al pedir un cortado (café espresso con un poco de leche) el camarero te pregunta si quieres la leche fría o caliente. Tomar un cortado con la leche fría te permite beberlo más rápido y salir pitando, que es lo que quieren hacer los españoles, en lugar de enrollarse durante media hora ante una taza de café. 

Otra forma diferente de tomar café es en Estados Unidos, donde se toma tanto sentado en un bar, como andando por la calle, como sentado en el coche, mientras se conduce. Cualquier tiempo es bueno para tomar café, eso sí, preferiblemente en solitario.

Si la palabra café conoce tantas variantes, qué decir de la palabra "pan", sin el cual no se pueden hacer tostadas. Seguro que cada país tiene otro concepto de lo que es el pan. En  Holanda el pan tradicional es de molde, blanco o integral, en España el pan tradicional es pan de barra o de hogaza. En Francia, el pan de barra, estilo flauta, es el más usado, en Turquía el pan tradicional es plano y redondo. En Inglaterra el pan más popular es de molde y blanco, en Alemania es de molde, integral y famoso por su densidad.
El pan conoce diferentes formas y también diferentes usos: es España el pan se usa en bocadillos, en tostada, para mojar en la salsa e incluso, a veces, como cubierto para empujar la comida. ¿Pero como se como pan en una cocina sin tradición de hacer salsas, como la holandesa? El pan de molde se usa para poner queso y embutido encima, una forma de comida rápida durante el día.

Es evidente que todas estas diferencias se han ido difuminando los últimos veinte años. La proliferación de cafeterías tanto en Europa como en Estados Unidos sirviendo espressos y capuccinos es explosiva. Igualmente explosiva es la renovación del sector de la panadería en España, Holanda y otros países europeos. El pan ha pasado de ser el alimento básico a ser un producto de lujo.
Si hay dos sectores en la economía donde la innovación y la globalización es más palpable en estos dos sectores. Es esperanzador ver la vitalidad y la creatividad que se está desarrollando: cada vez se dignifica más la modesta tostada y el famoso cafelito tiene un nivel de calidad que solo va en aumento.

Razón por la cual un desayuno de café con tostadas, aún siendo ligeramente diferente en cada país, sigue siendo imbatible.