Ha muerto a los 91 años Joaquín Soler Serrano. Con él desaparece una generación de periodistas que sabían que la voz formaba parte del mensaje. Una generación que venía de la radio y que por lo tanto dependía de la voz para expresarlo todo. Su voz educada, profunda, su forma de articular cada palabra correctamente y la educación con la que hablaba lo convirtieron en una especie extinguida. Los gran mayoría de los locutores actuales hablan como ametralladoras, no son capaces de terminar una frase sin interrumpirse y qué decir de formar subordinadas. Y es que Joaquín Soler Serrano vocalizaba, un arte prácticamente extinguido y subestimado por el periodismo y que solo algunos actores dominan.
El programa A Fondo es el gran recuerdo que tengo de Joaquín Soler Serrano. Un serie de entrevistas a escritores, pintores y artistas de habla hispana realizadas en los años setenta, aún en blanco y negro. Dos entrevistas memorables: una a Josep Pla, escritor del que no queda ningún otro testimonio en televisión, y la entrevista a Salvador Dalí. En esta sorprendente entrevista, Dalí muestra que es un gran conocedor de la pintura de los grandes maestros a los que admira y que ama la pintura. Se revela también como un curioso y conocedor de temas científicos. En esta entrevista Dalí está serio, cuerdo e inteligente. Una faceta que no mostraba a menudo, cuando estaba en su personaje.
Le atribuyo a Joaquín Soler Serrano el que fuera capaz de hablar de hombre a hombre con Dalí, poniéndose en un segundo plano y estando informado de la obra y de la biografía del entrevistado. Ay, documentarse bien, otra gran virtud junto con la voz educada que tanto se echa en falta en el mundo de la abundancia y el exceso de información.
Un fragmento:
Eugenia Codina Desde mi ventana
martes, 7 de septiembre de 2010
lunes, 6 de septiembre de 2010
El sonido de la máquina de escribir
Una alegre y bien ejecutada versión de la simpática composición La máquina de escribir de Leroy Anderson por Martin Breinschmid con la orquesta de Viena.
La incorporación de la máquina de escribir como instrumento musical fue una gran novedad en 1950 cuando Anderson compuso esta pieza pero en este momento el sonido de la máquina de escribir es tan ¨clásico¨ como el sonido de la tuba o el contrabajo. Hay ya generaciones que no han oído nunca este sonido. Tempus fugit.
La incorporación de la máquina de escribir como instrumento musical fue una gran novedad en 1950 cuando Anderson compuso esta pieza pero en este momento el sonido de la máquina de escribir es tan ¨clásico¨ como el sonido de la tuba o el contrabajo. Hay ya generaciones que no han oído nunca este sonido. Tempus fugit.
miércoles, 1 de septiembre de 2010
La reinvención del vídeoclip musical

Ahora interactivo y sin necesidad de televisión.
En este sitio The wilderness downtown los autores han usado la última versión de HTML (5) para hacer un montaje interactivo. Se puede cambiar la ciudad que muestra el vídeo al gusto del espectador. En realidad, se trata de introducir la ciudad en la que uno ha crecido.
En este ejemplo he puesto Barcelona como entorno pero podría ser Nueva York, Moscú o cualquier ciudad que tiene Street View de Google.
Esta website solo funciona con Google Chrome. Antes de iniciar hay que bajar Google Chrome.
Copiar y pegar esta dirección en la barra de dirección de Google Chrome:
http://www.thewildernessdowntown.com/#Barcelona,+Espana
martes, 31 de agosto de 2010
Mente y cuerpo
Entrando en el hospital
Ya he empezado el tratamiento contra el cáncer de pecho que me diagnosticaron en julio. Después de la mastectomía, el patólogo analizó los tejidos y, al cabo de diez días, el oncólogo me dio el plan de tratamiento. Es largo y variado: quimioterapia, inmunoterapia, radioterapia. Un año. Además tengo que seguir un tratamiento hormonal durante cinco años.
Como se trata de un tratamiento tan largo, me han implantado un catéter portátil (Port-a -cath) bajo la clavícula de forma que no tengan que pincharme en las venas del brazo. La implantación del catéter se hace operativamente, queda oculto bajo la piel. Es decir, otra operación, mucho más corta que la mastectomía pero que igualmente implica anestesia, ingreso, puntos, dolor postoperatorio y, en definitiva, tensión.
Antes de la operación para ponerme el catéter.
La operación transcurrió bien y las molestias posteriores se pudieron neutralizar farmaceuticamente. Al cabo de diez días ya me podía empezar el tratamiento de quimioterapia.
La primera sesión de quimioterapia no fue traumática, como yo esperaba, porque antes de empezar la sesión me dieron varios medicamentos para contrarrestar los efectos secundarios más temibles, como el mareo. Durante la semana posterior a la sesión los medicamentos me ayudaron a sobrellevar la experiencia, no sin malestares, pero sí de una forma digna.
La ciencia médica y especialmente el tratamiento del cáncer ha avanzado mucho en los últimos años, no solo en la lucha contra la enfermedad sino también en el bienestar del paciente durante un tratamiento tan agresivo. El catéter portátil que me han implantado es un gran avance que evita mucho dolor a causa de los pinchazos. La medicación antes y durante la quimioterapia evita muchas molestias, dolores y malestares. El equipo de enfermería me hace también un seguimiento de mi estado anímico para poder ofrecerme apoyo psicológico en el momento que sea necesario. Es un tratamiento largo y agresivo que afecta tanto al cuerpo como a la mente.
El día antes de la operación del catéter
En mi caso, como el de muchas personas, yo no sentía ninguna molestia ni malestar antes del diagnóstico. Si no me hubiera encontrado un bulto en el pecho bajo la ducha, seguiría viviendo como hasta hace dos meses, convencida de que estaba sana ya que trabajaba, reía, comía, hacía deporte, dormía, creaba y amaba con energía y entusiasmo.
Un equipo de médicos me dijo que estaba enferma, que tenían que sacarme un pecho urgentemente y que me tienen que dar tres tratamientos de caballo para curarme durante un año. Cuando esté ¨curada¨ me voy a enterar porque me lo van a decir los médicos, no porque yo lo note. A diferencia de una gripe durante la cual uno se siente mal y cuando le medican pasa a sentirse bien, con esta enfermedad me sentía bien antes de empezar la medicación y me siento mal a causa de la medicación.
Todo lo que he escrito arriba y las fotos con las que lo ilustra me llevan al tema de la mente y el cuerpo. En la foto anterior a mi operación me encontraba bien y relajada. En el momento que me acerco al hospital y sé que me van a operar se me transforma la cara.
En definitiva, el cáncer es una enfermedad que requiere una aceptación exclusivamente intelectual de la enfermedad. Como no siento una mejora al seguir el tratamiento, sino al contrario, solo lo puedo aguantar a base de fuerza de voluntad. La mente tiene que fijarse un objetivo a largo plazo e ignorar las señales del cuerpo que no quiere esta toxicidad dentro (de ahí las nauseas y los vómitos). El cuerpo no entiende lo que la mente entiende. La mente le ordena al cuerpo que acepte operaciones y quimioterapia. Mi cuerpo no entiende que células ultraliberales se vayan estableciendo por su cuenta sin tener en cuenta las reglas y la supervivencia del resto del cuerpo.
De ahí que mi mente tenga que imponerse contratintuitivamente a base de fuerza de voluntad.
Como hacerlo es lo que estoy aprendiendo ahora. Aprendo a nadar nadando.
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