La pimera vez que visité una libreria en los Estados Unidos, ya hace de eso unos veinte años, me llamaron la atención varias cosas. La abundancia, lo primero.
Lo segundo que me llamó la atención fue que el concepto libro y su uso era distinto que en Europa. En las librerías americanas, además de haber todo tipo de literatura, había otras tres grandes secciones: los libros testimoniales, los libros de autoayuda y los libros de aprendizaje. Las dimensiones de esta última sección me dejó atónita. Había libros para aprender a escribir poemas, novelas, cartas o manuales. Para aprender a volar en avioneta, en globo, o para aprender a hacerse un paracaídas. Para tejer, bordar, cortar árboles, pescar, cortar figuras de papel... Para cualquier tema, por inverosímil que pareciera, alguien había escrito un manual que prometía al lector aprender por su cuenta y en la comodidad de su casa.
Las tres secciones dicen algo de la mentalidad de un país formado por emigrantes que quieren llegar a más de lo que eran al llegar o a más de lo que fueron sus padres. La lucha diaria y la superación en todos los sentidos son esenciales para salir adelante en una sociedad competitiva. Estas librerías son el paraíso del autodidacta.
Ahora que, al cabo de estos años, los libros de autoayuda y las historias testimoniales ya invaden también las librerías europeas, no me ha sorprendido ver como los libros de aprendizaje han hecho su transición natural al ordenador. La gran mayoría de los usuarios aprendemos a usar los programas o las nuevas plataformas (de google, por ejemplo) intuitivamente o haciendo uso de ¨tutorials¨ que encontramos en youtube o que ofrece el mismo programa. Esta forma de formación permanente dice mucho, desde mi punto de vista, de cómo ha ido avanzando la capacidad del usuario de asimilar conceptos abstractos por su cuenta. Se lee menos pero se escribe más. Se lee menos pero se aprende más.
Veamos sino lo que ocurre en el más accesible de todos los medios, la televisión En cuestión de unos años se ha pasado de Friends, una serie sobre un grupo de amigos guapos y banales a los que les pasan cositas personales, a una serie como Bing Bang Theory, en la que los amigos a los que les pasan cositas personales son empollones, feos y doctorados en física. Es lo que ahora se está empezando a llamar ¨college humor¨.
Este vídeo ilustra en parte lo dicho arriba. Aunque se trate de una broma, es en realidad un tutorial, es decir un manual de uso, para usar Photoshop. La gracia está en el uso inesperado de un género que tan identificado está con el gangsterismo, el porno y el machismo, para ponerlo aquí al servicio de la eterna necesidad americana (y ahora de todos los países) del autoaprendizaje.
Eugenia Codina Desde mi ventana
viernes, 14 de enero de 2011
miércoles, 12 de enero de 2011
Viaje sentimental
Estuve en Barcelona entre fin de año y el día de Reyes. Fue una ocasión para ver a la familia que vive repartida por el mundo y de pasear por la ciudad de mi infancia y juventud. Mi infancia transcurrió por la zona entre la Plaza Cataluña y el ahora llamado Raval. Al pasear de nuevo por estos lugares, que han cambiado tanto y tan poco a la vez, me llaman la atención los detalles. En mi recuerdo han quedado grabados los pequeños paisajes: escaparates, fuentes, farolas, rincones misteriosos al girar la esquina, puertas siempre cerradas. Y sobre todo, el suelo. Este suelo barcelonés que se reconoce a la primera ojeada.
lunes, 27 de diciembre de 2010
Desde mi ventana el sol
viernes, 24 de diciembre de 2010
Navidad: los hechos

El dìa 26 de diciembre el doctor Rob van Gent da una conferencia sobre la Estrella de Belén a las 14.00 en el Museum Boerhaave, Lange St. Angietenstraat 10, Leiden
Esto es la traducción de la entrevista de Liesbeth Koenen a Rob van Gent aparecida en el NRC Handelsblad el martes 21 de diciembre del 2010.
Una estrella guió a los tres reyes a Belen, donde se encontraba el recién nacido Jesucristo. Esta es la historia. El astrónomo Rob van Gent (1953) se ha dedicado a buscar la verdad destrás de esta historia. En la universidad de Utrecht se dedica a estudiar la historia de la astronomía y de los calendarios.
¿Los tres reyes y la estrella vienen de la Biblia?
Es un historia conocida por los cristianos pero en la versión moderna hay mucha reinterprertación de los hechos. En los cuatro evangelios del Nuevo Testamento solo el de San Mateo lo menciona. Habla de ¨sabios de Oriente¨sin decir cuántos. En las imágenes del primer arte cristiano del siglo cuarto y quinto se les representa en grupos de tres. Quizás son tres por los tres regalos: oro, incienso y mirra que Mateo sí que nombra. Seguramente que el resto no trajo nada. Y en el Viejo Testamento se habla de ¨reyes¨que vendrán a honrar al nuevo Mesías. Sus nombres, Gaspara, Baltasar y Melchor aparecen mucho más tarde. El buey y la mula también son un añadido posterior.
¿Y la estrella?
La estrella si que consta en los textos. El famoso astrólogo Kepler ya estudió en el siglo diecisiete este fenómeno. Para ello tendríamos que saber cundo se vio exactamente. Pero si miramos al 25 de diciembre del año 1 ya tenemos el primier porblema. Esta fecha no se nombra en ningún sitio, es una interpretación posterior cristiana de una fiesta romanana: el día más corto del año que anunciaba el nacimiento del dios del sol. El año tampooco es correcto. Nuestra forma de contar los años empezó en el siglo sexto y Dionisio Exiguus que homologó los calculos de la Pascua entre el este y el oeste del imperio romano se equivocó al contar. Seguramente qeu el año 1 cayó en el año 4, 5 o 6 antes de Cristo.
¿Pero se puede encontrar o no un fenómeno celestialf?
Hay teorías suficientes. Podría ser una superposición de dos planetas. O un comenta, o un supernova: la explosión de una estrella. Pero desgraciadamente nos faltan datos sobre este periodo. Las manuscritos de Livius y Tacitus se han perdido en parte y las fuentes procedentes de la China tampoco tienen datos sobre este periodo.
¿Y los sabios?
No lo sabemos. ¿Vivían en oriente?, ¿O se trataba del cielo oriental? Unos buenos candidatos serían los sacerdotes astrónomos de Babilonia. De ellos sabemos algo más desde 1850. Esciribieron sus descubrimientos en tabletas de arcilla hasta el 75 después de Cristo. Pero a ellos tambièn les faltan años cruciales.
Por otra parte esta inseguridad es buena porque mantiene el misterio.
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