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domingo, 14 de marzo de 2010

Una semana en Holanda

Unos doscientos funcionarios se pasaron el miércoles recontando los votos públicamente hasta las doce de la noche.

Qué semana. El que crea que la política holandesa es aburrida, que lea esto.

En cuestión de días han ocurrido los siguientes hechos sorprendentes:
- Se han tenido que volver a contar los votos de las elecciones municipales en Rótterdam a causas de las irregularidades constatadas.
El PvdA (Partido del Trabajo/Partij van de Arbeid) consiguió unos 600 votos más que el partido local Leefbaar Rotterdam (Rotterdam Habitable, fundado por Pim Fortuyn). Leefbaar protestó porque había habido irregularidades fehacientes como varias personas entrando en una cabina a votar a la vez, mesas electorales que les decían a los votantes a quién tenían que votar, errores en la cantidad de papeletas enviadas a los ciudadanos que permitían votar dos y tres veces a la misma persona. Algo sorprendente en un país de tradición democrática como Holanda. El alcalde, Ahmed Aboutaleb, hizo contar los votos de nuevo en una espectacular operación televisada. Después del recuento ha vuelto a ganar el partido socialista pero el ambiente ya está caldeado. Muchos ciudadanos quieren elecciones de nuevo. Y algunos partidos están pidiendo que vengan observadores internacionales. Ni que decir tiene que la humillación entre los rotterdameses es grande. ¿La ONU vigilando nuestras elecciones?


- El PVV (Partido por la libertad/Partij voor de Vrjiheid) de Geert Wilders se ha convertido en el partido que más votos ha sacado en La Haya y Almere.
El gran ganador ha sido el PVV, que canaliza los votos de los ciudadanos descontentos con los políticos profesionales y con la cultura ¨regente¨. Que hay una gran distancia entre el votante y los políticos es evidente. Porque el ganador a nivel nacional no ha sido el PVV sino los partidos locales, al estilo de Leefbaar Rotterdam, que son la gran novedad de estas elecciones. Cada ciudad está formando un partido con un programa basado en enfoques pragmáticos para los problemas locales. Esto es porque los grandes discursos de los grandes partidos no le sirven al ciudadano que tiene que pagar cuatro euros la hora para aparcar el coche en el centro de la ciudad.
Camiel Eurlings deja el Ministerio de Transporte para estar con su mujer

- Camiel Eurlings, el príncipe heredero del partido cristianodemócrata (en el poder) ha dejado al polìtica para dedicarse a formar una familia.
Inesperadamente, el político con más posibilidades para suceder a Jan Peter Balkenende, el primer ministro actual y cabeza de lista del CDA (democratacristiano) ha dicho que se retira de la política para dedicarse a su vida privada. Que quiere tener hijos y que esto de ser ministro le lleva mucho tiempo. Para que luego digan que los hombres holandeses no están emancipados.

Wouter Bos fotografiado con un cochecito vacío porque no quiere que saquen fotos de sus hijos.

- Wouter Bos, cabeza de lista del partido socialista, también deja la política.
Pero es que al cabo de dos días se descuelga Wouter Bos diciendo que se quiere dedicar a sus tres hijos pequeños. El secretario general del partido socialista ha decidido que no le vale la pena la movida. Repito, para que luego digan que los hombres holandeses no están emancipados tanto los de la derecha como los de la izquierda.
Además, Wouter Bos dice que el alcalde de Amsterdam, Job Cohen es el mejor candidato para coger la antorcha. No olvidemos que una gran mayoría de los votantes del PvdA son musulmanes, a ver como va a encajar en las filas socialistas que el secretario general sea de confesión judía.

Hans van Mierlo con su esposa, la escritora Connie Palmen.

- El jueves muere Hans van Mierlo, a los 78 años, fundador del partido liberal D66. Este pequeño partido, que nació en el 1966 como un partido dirigido a renovar el sistema democrático holandés tenía como objetivo conseguir que el primer ministro y los alcaldes se eligieran en elecciones democráticas (ahora se señalan a dedo) e introducir los referéndums como forma sistemática de decisión.
Van Mierlo en el 1966 cuando fundó el partido que tenía que renovar la política holandesa.

El D66 ha ido dejando en la cuneta estos ideales renovadores para poder formar parte de los poderes fácticos. Quizás empezaron demasiado pronto. Sin embargo, en el 2010 es esta renovación la que hace falta y es la que de forma más populista y directa está provocando el PVV. En realidad, el PVV al que se le llama erróneamente xenófobo (es antiislam no antiextranjeros en general) está evitando que el descontento imperante en muchos ciudadanos derive hasta formas de extrema derecha desorganizada. Por que la verdad es que en Holanda no se da ni violencia ni incidentes dignos de mención desde la extrema derecha. Al contrario, los actos violentos vienen, no en pocas ocasiones, de la extrema izquierda.
Ojalá el choque en la vida política que esta significando el PVV se traduzca en cambios en la forma de ejercer la democracia en el pais.

A ver que nos depara la semana que viene.

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