Estoy tendida en la camilla del aparato de radiación.
El personal de radioaterapia me ayuda a colocarme bien. Es un trabajo milimétrico y de precisión. Para este fin me han tatuado varios puntos en el torso que hacen de coordinadas, de forma que el haz de luz caiga exclusivamente en el cuadrante que hay que tratar. Una vez estoy en la posición adecuada no puedo moverme hasta que termine la sesión.
Tengo una enfermera a mi derecha y un enfermero a la izquierda. Hablan entre ellos. Me colocan. La enfermera tiene la cara seria, me mira con gravedad. Me mira otra vez. Me mira fijamente. Me está empezando a alarmar. ¿Habrá visto algo preocupante en la zona a radiar?.
Entonces se le rompe la cara seria y me dice: - Perdone que la mire tan fijamente pero es que me encanta la sombra de ojos que lleva. ¿Qué marca es?-
La hubiera podido besar.