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jueves, 22 de julio de 2010

La pérdida de la inocencia II: Groucho tenía razón

Groucho Marx dijo: No me siento muy bien. Necesito un médico inmediatamente. Telefonea al campo de golf más cercano.

En Rótterdam son tan eficientes que han optado por construir el hospital St. Franciscus Gasthuis, al lado mismo del campo de golf .

El rectángulo verde arriba de la foto es el campo de golf y debajo mismo, se ve el St. Franciscus Gasthuis

Porque la eficiencia es lo que ha caracterizado el proceso en el que estoy metida. Los análisis, el diágnostico y el tratamiento se llevaron a cabo sin demora, en un término de dos semanas, en colaboración de los diferentes departamentos y personal médico especializado.
El cáncer de mama es tan común Holanda, unos 10.000 casos al año en un país de 17 millones de habitantes, que los protocolos para su tratamiento están estandarizados y organizados. Ahora entiendo que no es que haya aumentado el cáncer de mama, sino que lo que ha aumentado es la habilidad para detectarlo antes de que se manifieste en síntomas o en tumores en otras partes del cuerpo.

En realidad se trata de organizar el work-flow de forma que cada paciente se diagnostique por un equipo de especialistas (oncólogo, cirujano, patólogo) y se trate según el tipo de cáncer de que se trate. Algo más facil de decir que de organizar. En España se usan los mismos protocolos, al menos esto se desprende de este reportaje de La Vanguardia sobre el Centro de Cáncer de mama en Valle Hebrón.

Durante mi estancia en el hospital me ha llamado la atención la eficiencia de la organización. Durante tres días vi a más personas distintas que las que veo en mi semana laboral normal. El personal de la sala me llevó a la sala de preparación, de allí fui al quirófano, de vuelta a la sala de recuperación y de nuevo a la habitación. En cada paso de esta cadena, las enfermeras, médicos, anestesistas, cirujanos se me acercaban para presentarse, darme la mano y decirme su nombre mientras me miraban a los ojos. Una vez se habían presentado me decían lo que iban a hacer. Una vez en la habitación, cada cambio de turno de enfermeras, venía a presentarse (¡intenta recordar tantos nombres cargada de drogas!)
Este sistema funciona. Esta estructura ofrece algo de seguridad al paciente en momentos de radical inseguridad.

Pero para que este sistema funcione no tiene que haber interferencias externas. Es decir, visitas. Las horas de visita en los hospitales holandeses son muy estrictas. De cuatro y media a siete de la tarde con un máximo de dos personas. De esta forma no se cansa el paciente y no hay interferencias con la organización interna del hospital.

Qué diferencia de las horas de visita en España al igual que en otros países del sur de Europa, donde estamos acostumbrados a que los familiares incluso lleguen a sustituir la carencia de personal sanitario.
En el St. Franciscus Gasthuis ocurre lo mismo : las familias turcas y magrebís aparecen en el hospital con ollas de comida para gran irritación de las enfermeras que no saben como hacerles cumplir las reglas sin tener un altercado multicultural.

Pero este es otro tema para un próximo post.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Eugenia, no se que decir... aparte de animo! Hacia unos dias que no leia el blog. Estoy sorprendida por la noticia pero tambien por tu entereza. Te deseo una pronta recuperacion. Saludos desde Varsovia de Madeleine

Eugenia dijo...

Gracias, Madeleine.

Un abrazo,
Eugenia