Eugenia Codina Desde mi ventana

martes, 13 de octubre de 2009

Entrando en un Hopper


Gracias a como esta montada la exposición, el fan de Hopper puede entrar en uno de sus cuadros

A los amantes de la obra de Edward Hopper les recomiendo la visita a la exposición Edward Hopper and his time: Modern Life en el Kunsthal de Rótterdam. La exposición está organizada de forma más didáctica que artística. Otros artistas contemporáneos como Georgia O`Keeffe, Man Ray y Alfred Stieglitz con sus diferentes escuelas y tendencias, enmarcan la sala dedicada a Hopper, con solo ocho cuadros, ubicándolo en la historia y el arte estadounidense del siglo XX. Cuando se ven a los diferentes artistas que le rodean, Hopper casi parece un resumen, como si hubiera cogido lo mejor de cada estilo.
Llama la atención en la exposición, a pesar de los diferentes estilos, lo que el arte americano tiene en común: una vitalidad y un dinamismo que recuerda más el cine que el estático arte pictórico europeo.

La exposición se puede visitar hasta el 10 de enero en Rótterdam. Después se va a Italia.

lunes, 12 de octubre de 2009

La revolución en la escritura


Andrea Lunsford, catedrática de lengua y retórica en la Universidad de Stanford


El jueves pasado asistí a un día de estudio, organizado por y para especialistas en lengua, sobre la escritura como parte del currículo escolar en Holanda. Los diferentes ponentes y asistentes estaban de acuerdo en dos puntos: el nivel de escritura en los colegios es penoso y la redacción es prácticamente inexistente como asignatura. Esta opinión venía tanto de inspección, como de los asesores pedagógicos y de los investigadores que se habían dedicado al tema.

Reconozco la queja. Cuando voy a los colegios y sale el tema de la escritura, los maestros sueltan un suspiro antes de decir que no hay manera de que los alumnos escriban algo coherente y original en la clase de redacción. Es una asignatura que levanta poco entusiasmo en el alumnado.

Pero, ¿no será que los alumnos escriben sobre todo FUERA de la clase?

Al menos esto parece, si observamos sin prejuicios el comportamiento de niños y adolescentes a nuestro alrededor, constantemente conectados a la red en su tiempo libre o tecleando fanáticamente en el móvil.

Y si leemos la investigación realizada por Andrea Lunsford. En una entrevista con el periódico holandés NRC, la señora Lunsford afirma que lo más importante es que ahora se escribe. Antes de la llegada de internet se escribía en la clase porque lo decía el profesor o en el trabajo porque lo pedía el jefe. Algunas personas llevaban un diario o escribían incidentalmente una carta e incluso un poema.
Pero esto es, en cantidad, incomparable con los ríos de mensajes de twitter, los millones de blogs funcionando en la red, la activa participación en forums, en hyves, en Facebook y otras redes sociales. Según estudios del 2008 funcionan en el mundo unos 80 millones de blogs. En activo.

Lunsford coleccionó entre los años 2001 y 2006 unos 15.000 productos escritos (desde e-mails a ensayos) de 189 estudiantes. Durante este tiempo fue aumentado enormemente la cantidad de blogs y de productos escritos en las redes sociales. El 38 por ciento de los trabajos recogidos son escritos autopatrocinados es decir, no están escritos por encargo sino por iniciativa propia.

- Esto es la revolución. Nos hemos puesto a escribir por iniciativa propia- afirma Lunsford.

Para esta catedrática de Lengua y Retórica de la Universidad de Stanford la escritura digital es la gran revolución en el alfabetismo desde los griegos.
-El cambio es aún más grande que el de la tradición oral a la escritura. Estamos en medio de esta revolución, todos participamos en ella y cambia cada año-


Pero uno de los argumentos que me parecen más convincentes en el estudio de Lunsford y que creo, es la esencia de la falta de entusiasmo de los alumnos por la escritura en el ámbito escolar es el siguiente: al escribir en un blog, participar en un forum o poner un mensaje en Facebook, tenemos un público, un público real que, muy probablemente, va a reaccionar a lo que uno ha escrito. Esta es la gran diferencia con escribir un trabajo o una redacción porque lo ha mandado un profesor.

En realidad, los medios modernos de comunicación han hecho la escritura, por primera vez, realmente funcional. Lo que antes decíamos por teléfono o de palabra ahora lo escribimos en una pared de una red social, un chat, un microblog o un sms.

En el artículo Performing Writing, Performing Literacy en la revista College Composition and Communication (diciembre 2005)
Lunsford dio ya los primeros resultados de su estudio. Los estudiantes encontraban escribir por encargo de un profesor formal y aburrido. Se trataba a menudo de temas abstracto y que no les afectaban. Y el impacto de lo escrito era nulo porque solo lo leía el profesor. Lo escrito por el alumno no afectaba la problemática.

Los mismo estudiantes preferían la escritura autopromocionada, la cual se encuentra en abundancia en la red, la consideraban más personal, directa y amena. Se trataba a menudo de temas que les apasionaban y para el que había publico al que convencer.

Otro punto que destaca en su estudio es la flexibilidad de los estilos. Así como el texto escrito estaba, antes de la omnipresencia de la red, ligado irremediablemente a la escritura formal (piénsese sino, en los encabezamientos y despedidas de cartas rocambolescos a los que estábamos acostumbrados solo hace unos años), el escritor digital es capaz de variar el estilo según el objetivo de su texto. Por ejemplo, uno no escribe igual un e-mail a su madre, que una invitación a una fiesta a los amigos o una reacción en un blog-forum.

Se podría decir que las nuevas tecnologías han liberado a los textos escritos de sus convenciones, como la fotografía liberó a la pintura de tener que reproducir la realidad de la forma más fiel posible o como el cine liberó al teatro de la cronología y las convenciones realistas.

¿Y la ortografía? que es la otra bestia negra de los maestros. Una destreza que aún va peor que la redacción según lo que se ve en la mayoría de las aulas. Pues, sorprendentemente, según una reciente investigación publicada en Reading and Writing Quarterly, el constante uso del lenguaje de sms, lleno de abreviaturas, ortografía fonética, emoticones y letras sueltas no tiene ninguna consecuencia para la ortografía.
Esta es la conclusión de los investigadores canadienses que han analizado el comportamiento en sms de cuarenta adolescentes entre 12 y 17 años. En otras palabras, por más inentiligible que sea el mensaje en sms no quiere decir que no puedan escribir correctamente en la escuela. Hay cierta lógica en ello. Si uno piensa que para deconstruir algo primero hay que saber como está construido, no es de extrañar que para desmontar una palabra, primero haya que saber como se monta según las reglas.

Con este texto autopromocionado no intento dar con la solución al problema que constatan, y con razón, los maestros tanto en Holanda como en España. Es mi forma impulsiva de comunicarme con un público que sé que está al otro lado de la pantalla para expresarme sobre un tema que me afecta y que a la vez me parece, francamente, fascinante. Veo aparecer un mundo donde cada vez se lee menos, se escribe más, se convive menos y se comunica más que nunca. Qué reto.

Aquí se puede ver una entrevista con Lunsford en el que explica los resultados de su investigación. Está en inglés.

miércoles, 7 de octubre de 2009

Democracia y periodismo civil

CAMPANAS POR LA GRIPE A from ALISH on Vimeo.



Me ha llegado el vídeo de Teresa Forcades a través de Internet. En este vídeo, de evidente factura doméstica, la doctora Forcades que es científica y monja benedictina, tal como su cofia indica, explica de forma clara y sencilla la poca fiabilidad que tiene la pandemia de la gripe A y la vacuna para detenerla. El vídeo dura una hora pero no cansa porque explica algo muy complicado de modo muy sencillo. Después de escucharla uno debe decidir por su cuenta lo que hace respecto a la vacuna de la gripe.

El atractivo de la señora Forcades es que se explica bien, que es monja, que es científica, que es sencilla, que es inteligente y, claramente, impermeable a cualquier estereotipo. No se comporta como se espera de una religiosa, o de una feminista, o de una activista, o de una científica. Para más información sobre este personaje tan interesante se puede ver este vídeo de una hora de la televisión catalana (solo para los que entiendan catalán).

El éxito del vídeo de Teresa Forcades muestra que la información que vale la pena tener se mueve por sí misma. Y cómo. Me recuerda un debate al que asistí en septiembre en Rótterdam en el marco de un ciclo de manifestaciones culturales sobre A sense of belonging (Un sentido de pertenencia). Uno de los debates era sobre el actual panorama político, llamado de post-democracia y contaba con la presencia de Benjamin Barber, filósofo y escritor que había sido consejero de Bill Clinton.
Barber, un brillante orador, defendía la democracia participativa porque actualmente la democracia se estaba reduciendo a votar cada cuatro años. La verdadera democracia se sustenta en la participación ciudadana y en el respeto, entre otras cosas, a la necesidad del populismo. Me extrañó que Barber nombrara Facebook, Twitter y las redes sociales como nuevas comunidades donde el ciudadano puede participar en la democracia, lo cual me pareció una ingenua exageración y una mitificación de la técnica.

Sin embargo, después de ver lo que está ocurriendo con el vídeo de Teresa Forcades empiezo a entender el punto de vista de Barber. Ella misma dice en su exposición que su intención es que se abra el debate y que se ejerza la democracia, es decir, que el ciudadano influya sobre las decisiones de políticas demostrando con sus actos su postura sobre los temas que realmente le afectan de verdad, de verdad. Como la salud.

Sin internet no hubiera sido posible para el mensaje de Forcades salir de la clandestinidad. Realmente es el efecto del periodismo ciudadano, este nuevo fenómeno que se desarrolla a través de blogs y sitios en la red. No se trata de periodismo profesional. Se trata de corrientes de opinión que tienen una plataforma rápida y barata para llevar su mensaje a gran parte de los ciudadanos. Se trata de la verdadera sociedad civil.

lunes, 5 de octubre de 2009

De estreno


Yo vestida y peinada en el más genuino estilo de los años cincuenta. Parecía sacada de la serie Mad Men.

La semana pasada fui al estreno del musical Hairspray en el Nieuwe Luxor Theater de Rótterdam. Era el primer estreno de la temporada así que hicieron acto de presencia muchos de los personajes conocidos del mundo del teatro y la televisión. El mismo productor de la obra en cuestión, Albert Verlinde, es un conocídisimo personaje porque presenta un programa de cotilleos del mundo del espectáculo llamado RTL Boulevard.
Incluso la clase política estaba presente, desde el alcalde de la ciudad Ahmed Aboutaleb hasta el primer ministro, Jan Peter Balkenende. Un gesto de la clase política hacia la industria del teatro la cual necesita este apoyo. El montaje de este musical ha costado tres millones de euros que hay que recaudar en los próximos meses.

Ante tal presencia de beau monde en el teatro me sorprendió el entusiasmo con el que aplaudían la obra, no solo por su evidente calidad musical sino también por el mensaje. Porque Hairspray tiene un mensaje.

El musical Hairspray , que se ha filmado dos veces, en el año 1988 y en el 2007, cuenta la historia de una chica que baila muy bien pero que es un poco gordita. Su sueño es participar en un concurso televisivo de baile que se emite desde Baltimore. Al final consigue, no sin antes enfrentarse a todo tipo de prejuicios, que la seleccionen para el programa. Pero una vez ya ha entrado en el concurso no consigue que sus amigos compañeros de colegio y amigos negros (y claro, ya se sabe, grandes bailarines) puedan participar en el programa a causa de la discriminación racial. Tracy, la protagonista, organiza una protesta, la detienen, consigue salir de la carcel y gracias una habil treta, consigue que sus amigos bailen en el programa. Gran éxito. Incluso relación interracial entre su mejor amiga y el mejor bailarín negro.

Los espectadores del Nieuwe Luxor aplaudían entusiasmados ante estas ingenuas declaraciones antiracistas, explicables en el contexto del año 1962 cuando se estrenó el musical pero que, en el año 2009 en Holanda, se ven trasnochadas y sobrepasadas por la realidad.

Con ello me refiero a que estamos en una sociedad en la que el cuarenta por ciento de los jóvenes de segunda generación de origen turco o marroquí no encuentra trabajo. No pasan ni la primera selección a causa del nombre exótico. Algunos ayuntamientos holandeses, como el de Nijmegen, ya han experimentado con cartas de solicitud anónimas. En Francia y en Bélgica el gobierno ha llegado a considerar el que todas las solicitudes de trabajo se hagan solo con las iniciales.

Es en este contexto en el que resulta bastante cómico que el público de un musical de música ligera y sin pretensiones se sienta tan indignado ante la discriminación racial de otro país hace cincuenta años. Es decir, lo bastante lejano en el tiempo y el espacio como para que nos sintamos seguros al escandalizarnos antes los prejuicios de otros.

Esto me recordó una noticia que leí hace poco en los periódicos españoles. La hija de Carolina de Mónaco, Carlota Casiraghi, el epitema del pijerío, publica un periódico gratis, estilo Metro o La Farola, llamado Ever Manifesto. La diferencia está que en lugar de repartirse en el metro, el Ever Manifesto solo se reparte en los desfiles de moda. Mi escepticismo viene no de que sea gratis sino de que la publicación trata temas de compromiso social y medioambientales.

En realidad, lo que está ocurriendo es que la ecología, la corrección política y el compromiso social se han convertido en accesorios de moda: chics, banales y bien coordinados con el bolso.

Un fragmento del estreno de Hairspray el 27 de agosto. Hay una entrevista con el productor y con Jan Peter Balkenende, entusiamado con la obra: