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jueves, 25 de septiembre de 2008

Por qué soy feliz

Porque miro las actividades que he realizado estos los últimos días:

1) El domingo estuve en mi club de lectura hablando del libro Sin novedad en el frente de Erich Maria Remarque, un libro espantoso y a la vez quenopuedesdejar, como dicen los americanos, que cuenta con nítidez y sin gestos melodramáticos la vida de los soldados en las trincheras de la I Guerra Mundial. Después de leer el libro le cuesta a uno creer que al cabo de veinte años Alemania volviera a estar en guerra.
El libro fue publicado en 1929 y vendió, en un año, un millón de ejemplares. La filmación del libro apareció en 1930. La película, dirigida por Lewis Stone, consiguió dos oscars y un gran éxito de público. En Berlín, el día del estreno de la película, el creciente movimiento nazi se manifestó ante el cine provocando grandes disturbios. Erich Maria Remarque era la bestia negra del nazismo porque la historia es un alegato antibélico sin necesidad de usar la palabra PAZ ni una sola vez.
Se retiró la película de cartel. Esta fue la primera claudicación del mundo cultural de Alemania al nazismo. El resto ya es historia.

2) El lunes fui a un concierto de música clásica con la Orquesta de Cámara de Rotterdam. Aunque era orquesta de cámara y empezara con Mozart (sinf. 29), el verdadero protagonista del concierto era el órgano, una novedad para mí porque el organista, Geert Bierling, nos obsequió con algunas improvisaciones que añadieron sonidos nuevos a mi repertorio musical.
La media de edad del público presente era de sesenta años. Está claro que la música clásica no atrae al público con menos poder adquisitivo y mucha energía vital.

3) El martes vi la película Redbelt, una película de David Mamet sobre las artes marciales. La película, que tiene un guión muy mametiano, con complots y giros inesperados, ofrece una imagen poco usual del arte marcial. El protagonista es un profesor de jiu-jitsu que eseña a los demás a luchar para defenderse pero el no lucha ni por puntos, ni por deporte, ni por dinero. Un complot del hampa le lleva a una situación donde tiene que olvidar estos principios y luchar por dinero.
En el momento que está a punto de aceptar esta derrota moral, decide retomar el control sobre situación lo cual hace con éxito, consiguiendo así y por carambola, el Redbelt. El cinturón rojo, que es el gran trofeo, solo lo recibe el heredero del gran maestro japonés. El heredero debe encargarse de que el "arte " se mantenga en su forma más pura.
Esta historia no es fantasía. Dentro de otra arte marcial, el Nin-Jitsu, se está dando la misma situación. El maestro japonés está ya en edad de retirarse y tiene que pasar el cetro a un heredero. El más merecedor de tal nombre es un maestro francés, algo que los seguidores japoneses no están dispuestos a admitir sin resistencia. El futuro del Bujinkan, como se conoce a la unión de todas las formas de Nin-Jitsu, está en peligro de extinción si no se pasa el Redbelt a tiempo.

Soy feliz porque puedo vivir en un mundo que me permite vivir estos momentos y tener estos intereses tan variados. gracias a la gran oferta de cultura a mi disposición y gracias a la libertad económica y mental que tengo para disfrutarlo. Y también me hace feliz el poder escribirlo y publicarlo inmediatamente. Todo esto gracias a la técnica a mi disposición.

El plan es, por tanto, seguir por este camino y seguir siendo feliz.

2 comentarios:

Bremaneur dijo...

Mejor no te cuento qué he hecho yo esta semana...

Un fuerte abrazo.

Eugenia dijo...

Ahora me ha entrado la curiosidad. Pero ya sè que haces cosas muy útiles.

Un fuerte abrazo para ti también.