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domingo, 10 de mayo de 2009

La misteriosa casa de Gala Dalí



Púbol, 2 de mayo del 2009


La semana pasada estuve en Barcelona. Aproveché la ocasión para visitar el Castell de Púbol en la pequeña localidad del mismo nombre. En este pueblo cerca de Cadaqués se encuentra la casa-castillo donde vivió Gala Dalí hasta su muerte en 1982 y que después fue ocupada por el mismo Dalí durante dos años después de la muerte de Gala.

Entrada del Castell de Púbol, cubierto de rosas amarillas, naranja y rojas


El castillo me interesaba por lo que tiene de voyerismo el poder mirar en la casa de otros, especialmente si éste otro es una de las figuras más definitorias del arte y la cultura del siglo XX.
El castillo no se puede ver en su totalidad, ya que algunas habitaciones están cerradas a los visitantes, lo cual no hace más que aumentar la curiosidad sobre los extraños inquilinos que vivieron allí. Algunos aspectos del castillo son del todo dalinianos como la silla flanqueada con los dos leones, para recibir a las visitas.

Entrada al interior del castillo

Pero los excesos terminan aquí. La casa impresiona por su sobriedad, en la cual destaca más aún los objetos dalinianos, como la lámpara y el tapiz en la sala de estar:

Salita de estar

El jardín es una muestra de buen gusto: verde, frondoso y equilibrado. Hay rincones para el descanso y la meditación:


y hay sorpresas impresionantes como la piscina Wagner:


Y el lugar ideal para chill out:


SI comparo el Castillo de Púbol con otra casa memorable, la casa de la viuda Winchester en San José, California, veo una gran diferencia. Las dos son igualmente fascinantes por su rareza. Pero en la segunda es la falta de medida lo que fascina.

Sarah Williams Winschester House en San José, California, muy cerca de San Francisco

Sarah Wiliams Winchester, viuda del famoso magnate de las armas de fuego, se dedicó durante 38 años a renovar la casa donde vivía. Como practicante del espiritismo creía que los fantasmas visitaban su casa regularmente. De ahí que se dedicara a construir puertas y escaleras que no conducían a ninguna parte. La casa cuenta con 160 habitaciones, 35 cuartos de baño y 47 chimeneas. A través de la puerta de un armario se pueden ver 35 habitaciones.

Escalera que no lleva a ninguna parte: al techo

La señora Winchester era extravagante y excéntrica como Dalí, pero no tenía ningún sentido de la proporción y de la medida. Por esto la casa no deja de ser una curiosidad, una muestra de hasta donde se puede llegar cuando hay dinero suficiente para financiar cualquier locura. En cambio en el Castillo de Púbol fascina el equilibrio que se ha conseguido entre la extravagancia, la creatividad y el sentido de la proporción. Cualidades todas de las que Dalí no hizo muestra durante su vida, convertida desde los años cincuenta en una continua performance.

Salvador Dalí y Gala viajaban siempre en Cadillac. El último Cadillac que tuvieron, el cual conducía Gala porque Dalí ni sabía conducir ni cuánto costaba una barra de pan (si no era de oro), está aún aparcado en Púbol. En este Cadillac Gala realizó su último viaje. Murió en Port Lligat y la trasladaron a Púbol para enterrarla en la cripta del castillo.

Un símbolo de la vacuidad de las posesiones materiales, ni Gala se pudo llevar su Cadillac a la tumba ni la señora Winchester pudo evitar la muerte a pesar de todas las trampas para fantasmas que se pudo pagar en vida.

En este asiento realizó Gala Dalí, né Elena Dimitrievna Diakonova, su último viaje. Había cumplido los 88 años.

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