Lo primero que he hecho hoy al llegar a mi trabajo es ir buscar un café. La máquina del café al lado de los servicios, es como todo el mundo sabe, el centro neurálgico de una organización. El despacho enfrente de este privilegiado rincón es el más preciado por el management porque aquí uno se entera de todo. Al menos de todo lo realmente importante que es la información informal.
El caso, es que esta vez al elegir el café me he dado cuenta del absurdo linguístico siguiente. Si leo los tipos de café que puedo elegir, constato que hay un café que el idima holandés considera autóctono mientras que las otras variantes importadas, como el café con espumita o el café fuerte son intraducibles. Me refiero al capuccino y al espresso italiano. Y qué decir de la exótica costumbre de poner leche en el café, nos encontramos entonces ante un inclasificable producto que solo se pueden nombrar en francés: café au lait.
Para que luego digan que Europa no existe. Al menos a nivel café somos muy multiculturales.
Leo que una investigación estadounidense prueba que la lectura de las historias de Kafka estimula el cerebro . El grupo experimental leyó una historia de Kafka y después se sometió a una serie de pruebas en las que consiguió mejor resultados que el grupo de control que había leído leído la misma historia pero sin los elementos surrealistas.
Buenas noticias para la literatura y el arte en general porque quiere decir que el enfrentamiento con lo inesperado nos hace pensar. Confirma que el arte no es solo entretenimiento sino una parte insustituible de nuestro desarrollo como seres inteligentes. Y que Franz Kafka en un gran escritor capaz de crear una obra inolvidable e intemporal.
La aportación de Franz Kafka a la literatura no se limita solo a habernos hecho a todos sus lectores mucho más inteligentes (gracias Franz) sino que además fue después de leer La Metamorfosis que Gabriel García Marquez, empezó a escribir. Cien años de Soledad se abre con una de las más famosas primeras frases de la historia de la literatura: ¨Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía habría de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo”
La otra famosa primera frase de la literatura mundial es la de Franz Kafka en La Metamorfosis: ¨Al despertar Gregorio Samsa una mañana tras un sueño intranquilo, encontróse en su cama convertido en un monstruoso insecto.¨
No olvidemos que este primer párrafo es tambén la mejor descripción en la literatura de como se siente uno al despertarse con resaca: «Al despertar Gregorio Samsa una mañana tras un sueño intranquilo, encontróse en su cama convertido en un monstruoso insecto. Hallábase echado sobre el duro caparazón de su espalda, y al alzar un poco la cabeza, vio la figura convexa de su vientre oscuro, surcado por curvadas callosidades. Innumerables patas, lamentablemente escuálidas en comparación con el grosor ordinario de sus piernas, ofrecían a sus ojos el espectáculo de una agitación sin consistencia».
En el año 1982 vi Blade Runner, dirigida por Ridley Scott y basada en la novela de Philip K. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? . La película se ha convertido en un clásico al paso de los años, gracias a la profundidad de la historia que narra y el buen hacer del director y los actores, desde Harrison Ford hasta Rutger Hauer, que interpreta al replicante que quiere vivir y se atreve a matar a su creador. Hace veintiseis años Blade Runner era ciencia ficción porque aún hoy no existen replicantes que no se distingan de los humanos. Una cuestión de tiempo. Sin embargo, en algunas cosas el tiempo y la tecnología ya han atrapado a la ficción.
Recuerdo el uso que Deckard, el detective que interpreta Harrison Ford, hace de un aparato llamado ESPER, capaz de hacer zoom en fotografías ya existentes, optimalizarlas, ampliarlas e imprimirlas. Todo esto lo hace Deckard dando órdenes en voz alta como si fuera un director de cine. Con este sistema, Deckard descubre un secreto crucial para el desarrollo de la historia. Este es el fragmento de la película en la que se usa el ESPER:
Lo que parecía una fantasía ya es realidad. Hoy mismo he hecho este vídeo con ayuda de un pequeño programa llamado Screenflow. Como se puede ver, puedo hacer alejarme y acercarme a cualquier punto que quiera sin moverme de mi despacho:
Como Deckard, yo también puedo hacer de detective, en mi caso, gracias a Google Earth y a mi ordenador he llegado desde mi casa de Rótterdam hasta este cuadro del Bosco, en el Museo del Prado: El jardín de las delicias. En esta pintura, el Bosco ha pintado todo tipo de animales que era imposible que hubiera visto por sí mismo. Habría leído historias de animales como el unicornio de escritos medievales y seguramente habría oído descripciones de animales africanos de viajeros que habían visitado otros países. En realidad para el pintor el unicornio tenía que ser tan real como el tigre ya que no había visto ninguno de los dos. Tal como dice la página de wikipedia sobre el famoso tríptico: Aparecen en la obra animales reales, pero extremadamente exóticos, en la época de El Bosco, como jirafas, elefantes, leones, leopardos, cuando África era prácticamente desconocida en Europa. El autor sólo pudo tener referencia de esas bestias a través de los «Bestiarios mitológicos» medievales (que sin duda superó con creces) y los dibujos que comenzaban a circular gracias a la imprenta, sobre todo los que tenían Egipto como tema principal.
Me pregunto, pues, si también había oído hablar del canguro que está al lado de la jirafa.
Sería sorprendente que así fuera porque el Hieronymus o Jeroen Bosch, como se le llama en Holanda y Bélgica, pintó este cuadro entre el 1503 y el 1504. Casi cien años antes del primer descubrimiento documentado de Australia. Willem Janszoon, navegante holandés y compatriota del Bosco, no llegó a la costa australiana hasta el 1606.
¿Cómo podía Bosch saber que había un animal de estas características en algún lugar del mundo?. El animal en la pintura del Bosco es como uno se imaginaría que es un canguro basándose solo en la descripción: un animal con los miembros posteriores desproporcionadamente grandes y con un gran cola. Después de buscar información en la web no he encontrado en ninguna parte que los canguros aparezcan en otros contintentes (aparte de los que están en el zoológico) que en el australiano. Tampoco he encontrado referencia a una relación entre el canguro del Bosco y un posible descubrimiento de Australia anterior al de Willem Janszoon. Por lo tanto, reinvindico en este blog el descubrimiento de que el canguro en El Jardín de las Delicias apoya la teoría de que navegantes portugueses y habían estado (y vuelto) de Australia alrededor del 1502. La teoría se basa en gran parte en los mapas de Dieppe, cartógrafos franceses que trazaron lo que los portugueses llamaban la Gran Java, y que seguramente eran las costas australiana. La Gran Java, también conocido como el primer mapa australiano
En el mapa de Cantino, datado del 1502, un anónimo cartófrafo ha trazado los viajes de los descubridores portugueses. Si se hace zoom (click) en la parte de abajo de la izquierda del mapa se puede ver una zona que podría ser Australia.
La presencia del animal muy parecido al canguro en El Jardín de las Delicias hace esta teoría, al menos, aceptable. Y lo he descubierto esta tarde gracias a Google Earth, Screenflow y mis recuerdos de Blade Runner.. ¿Ciencia ficción o ciencia facción?.