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domingo, 28 de febrero de 2010

De cómo el socialista se hizo viejo (II)

El socialista Wim Kok lideró durante ocho años (1994-2002) un gobierno de coalición con los liberales. Fue durante estos aparentemente apacible años que el PvdA, sin darse cuenta de ello, fue perdiendo el contacto con su electorado.

Cuando el PvdA se dio cuenta que perdía sus votantes de la clase trabajadora holandesa enfocó su esfuerzo al electorado inmigrante.
Pero para comprender este paso hay que entender también lo que significa la palabra ¨allochtoon¨ en holandés, la cual no se puede traducir literalmente por ¨inmigrante¨. Un inmigrante es alguien que acaba de llegar a un país, pero el alóctono ha nacido en Holanda, a veces de una, dos o tres generaciones. Es una palabra profundamente discriminatoria porque implica que, independiente de los años que alguien (incluidos sus ancestros) haya vivido en Holanda, siempre se sigue perteneciendo a un grupo que no es el autóctono del país.
El término es una invención de la socialdemocracia para borrar el carácter temporal de la inmigración. Cuando los primeros inmigrantes llegaron a Holanda en los años sesenta provenientes de España, Italia y Grecia se les llamó ¨gastarbeiders¨, es decir "trabajadores invitados¨. Con este eufemismo se indicaba que la idea era que, después de unos años, estos trabajadores volverían a sus países de origen. Esta primera oleada de emigración se ha integrado en la sociedad holandesa y otra parte de los inmigrantes volvieron en los años noventa a sus países de origen.

Para entender la utilidad del término ¨allochtoon¨ hay que remontarse a la ambición cosmopolita y fraternal de la socialdemocracia holandesa de la postguerra. Era la reacción a las atrocidades de la segunda guerra mundial y a la desaparición de la población judía de las ciudades holandesas, producto de la forma más radical y totalitaria de la discriminación del ¨otro¨. La unión de los países europeos, la interculturalidad se convirtieron en las consignas del PvdA.
Esta ambición tuvo un efecto lupa en la ya históricamente tolerante sociedad holandesa. Los extranjeros que venían a trabajar al país tenían derecho, desde este punto de vista, a conservar su identidad, su lengua, su religión. El lema era hasta el año 2000: integración con manteniendo la identidad propia.
El mantenimiento de la propia identidad dejó de ser un esfuerzo de las minorías para pasar a formar parte de la política del gobierno. El estado subvencionaba clases en lengua materna, construcción de templos de todas las religiones, asociaciones e institutos para conservar la cultura y defender los derechos de los inmigrantes. Pero para tener derecho a subsidio había que demostrar que uno cargaba una característica distintiva que justificara la inversión del estado. De ahí que se adoptara la palabra ¨allochtoon¨, daba puntos para obetener subsidios. El resultado de esta política ha sido, para sorpresa de los idealistas socialdemócratas, la guetificación subvencionada.

La incorporación de representantes de estos grupos ha traído no pocas discusiones dentro y fuera del PvdA. El mantenimiento de la propia identidad implica concejalas en el ayuntamiento de Amsterdam con velo. Implica, en realidad, la presencia de signos religiosos en un partido secular. Cuando Ayaan Hirsi Ali abandonó el PvdA para entrar en las filas del partido liberal (VVD) lo hizo con una carta pública en la que daba como principal razón que el VVD defendía con más fervor la democracia secular que el partido socialista.

Ayaan Hirsi Ali, mujer de fuertes convicciones, fue diputada por el partido liberal VVD después de mllitar en el PvdA y trabajar en su instituto de investigación

Cuando en el año 2000 Pim Fortuyn apareció en el panorama político lo que hizo, en realidad, es ponerle palabras al difuso descontento que estaba invadiendo la sociedad holandesa. Reivindicaba el derecho de la sociedad holandesa a seguir siendo tolerante sin hacer concesiones a las ortodoxias importadas. El legado que dejó después de su muerte fue una serie de partidos y candidatos provenientes de fuera de la política que, a pesar de su mayor o menor éxito, ha revolucionado el panorama político. Al poner en duda el derecho de los partidos tradicionales a representar la opinión del votante, estos disidentes han captado muchos de los votos descontentos. En las últimas elecciones ganaron escaños partidos hasta el momento prácticamente desconocidos como el PVV (abiertamente antiislamista) o el Partido de los Animales. En realidad, el voto al Partido de los Animales, era un voto de castigo al PvdA pero con menos mala leche que el voto por el PVV. Una forma más amable de dar el mismo mensaje: habéis perdido el contacto con la realidad del electorado.
Pero la pérdida de votantes no es solo entre los holandeses de pura cepa. Los holandeses de origen inmigrante cuando entran en el ascensor social se ven mejor representados por el partido liberal, el VVD, que defiende los intereses de las pequeñas y medianas empresas, que por el PvdA que se hace pagar impuestos a los asalariados y a los empresarios.
El poster electoral de Friki Demirtas que se presenta para concejal para el barrio Delfshaven. El texto en holandés está por el lado que se pone la cola, aduce el PvdA.

La última metedura de pata del PvdA ha sido este cartel que se ha colgado en uno de los barrios de Rótterdam. El candidato ha pegado un poster en turco (sin texto en holandés) lo cual ha provocado la irritación de los rotterdameses. El cabeza de lista de las municipales en Rótterdam, Dominique Schrijer, dio la orden de retirarlo inmdiatamante, amonestó a Friki Demirtas y dijo que su partido solo hacía campaña en holandés o en bilingue. Es decir, que el mismo PvdA abomina ahora de su política intercultural de los años noventa. Este oportunismo, seguir la opinión del electorado en lugar de seguir una política consecuente, sea del gusto de todos o no, es lo que le quita credibilidad al PvdA.
Para acabarlo de arreglar, el partido convocó una reunión para discutir el incidente con los ciudadanos... en una mezquita. A la reunión solo acudieron quince personas porque a nadie le interesa ya debatir sobre este tema y menos en una mezquita. Los votantes quieren debatir sobre el precio del aparcamiento en el centro, la seguridad en el metro y el ruido de los aviones del aeropuerto cercano pero no sobre el ¨diálogo intercultural¨.

El gran éxito del PvdA es que las generaciones de holandeses crecidas en ella han hecho suyas el estilo de vida socialdemócrata. La clase media se considera a sí misma moderna, solidaria, tolerante, pacifista, cosmopolita y emancipada. Como el PvdA.
Pero la realidad es que la clase media hace tiempo que ya ha votado con los pies, tal como se dice en holandés. En los últimos años el centro de las ciudad se ha ido vaciando. La clase media se va de los lugares donde hay ¨allochtonen¨ y buscan pueblos a las afueras en la que no hay ningún contacto intercultural ni alumnos inmigrantes en las escuelas.
Estas contradicciones son las mismas que afectan al Pvda. El partido va cambiando de rumbo según los resultados electorales y el éxito de los partidos nuevos y disidentes que se atreven a proponer soluciones políticamente incorrectas.

Por una carambola histórica el partido socialdemócrata ha pasado de ser un partido progresista a ser un partido conservador que tiene como fin conservar su aparato y sus escaños en lugar de mejorar la sociedad. Y por el camino ha perdido su credibilidad.

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