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domingo, 7 de febrero de 2010

Vamos a la cama que hay que descansar


El alcalde de la ciudad de Rótterdam quiere que los peques vayan a la cama


El alcalde de Rótterdam, Ahmed Aboutaleb, ha dado permiso para que la policía detenga a todos los niños menores de doce años que estén en la calle a partir de las diez de la noche. Es decir, Rótterdam va a introducir el toque de queda para la juventud.

La medida se va a introducir sobre todo en ciertos barrios donde se ven niños jugando en la calle a las doce de la noche. Son los barrios en los que la mayoría de habitantes son inmigrantes de países del Norte de Africa o de Turquía.

Una medida draconiana desde el punto de vista de los horarios españoles. Si introdujeran esta medida en España, la policía no daría abasto. Las diferencias en los horarios entre países son enormes, sobre todo entre el norte y el sur de Europa. En Holanda los niños van a la cama a las ocho de la noche. Es una ley que no está escrita ni en la Constitución ni en la Biblia pero que todos los holandeses asumen como si fuera una ley de la naturaleza. Cuando los turistas holandeses llegan a España y ven niños hasta entrada la noche en calles y restaurantes quedan asombrados.

En España el tiempo es blando, como muy bien sabía Dalí

Entre la inflexiblidad holandesa y la permisividad española en tema horarios hay un punto medio. En realidad, y siendo exactos, la medida introducida en Rótterdam consiste no en detener a los niños que jueguen en la calle, sino en llevarlos a su casa y hablar con los padres sobre la necesidad de que los niños duerman sus horas. Porque la realidad es que los estudios que se han realizado sobre el tema son impepinables: la falta de sueño afecta el desarrollo intelectual de los alumnos y por lo tanto, el rendimiento escolar.

Las investigaciones se han realizada en diferentes países, desde Australia hasta Uganda, y entre diferentes clases sociales. En los Estados Unidos se han estudiado ampliamente los guethos afroamericanos donde la pobreza, la violencia y la desestructuración familiar afecta profundamente los horarios del sueño de los alumnos y, en consecuencia, el rendimiento escolar. Pero los estudios realizados recientemente están indicando que también en la clase media los niños duermen una hora menos de media que hace veinte años. La razón es la falta de disciplina pero también el televisor, ordenador, móvil en el dormitorio. Desgraciadamente la falta de sueño tiene consecuencias catastróficas para los cerebros en formación.

Así que la medida de Aboutaleb no es tan descabellada como parece en primera instancia porque la generación que hemos subido con la familia Telerín diciéndonos a qué hora teníamos que ir a la cama hemos tenido más oportunidades de desarrollar el cerebro debidamente.

7 comentarios:

p dijo...

A mí me parece una medida estupenda. No creo que ningún padre en sus cabales no la aplauda: los niños dormiditos está monísimos y con pocas horas de sueño están insoportables. ¿Quién no desea que los hijos se acuesten pronto y dejen a los sufridos padres un par de horas de silencio para leer o para otras cosas para las que suele ser difícil encontrar tiempo? ;-)

PUTXI dijo...

Quina gràcia m’ha fet veure de nou a la família Telerin! Quins Temps! Enhorabona per la història de N’Aly Herscovitz! Es magnífica! Un petó

Petrus Justus dijo...

Creo que no es ninguna casualidad que los horarios espanoles y holandeses son tan diferentes, y que la causa podria ser, en efecto, la naturaleza. Y espero que algun dia alguien lo demuestre con pruebas contundentes, para que nunca mas se puede usar como argumento de la superioridad de una cultura u otra. (Ninguna es superior en terminos absolutos, pero cada uno es perfectamente adaptada a su contexto.)

Eugenia dijo...

Dormiditos están más guapos y son más listos.

Eugenia dijo...

A mí també em va fer gràcia els Telerín, però també vaig pensar que, ¿cóm és que ara no es fa?, ¿Potser hi han masses cadenes?

Eugenia dijo...

Pieter, supongo que tendrá que ver en gran parte con el clima. En verano es dificil dormir si aún hace treinta grados de calor.
Pero los cambiar las costumbres horarios es una de las cosas que cuesta más. Hace dos años hubo una propuesta del gobierno para cambiar los horarios del funcionariado y por poco se los comen vivos.

Eugenia dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.